Monasterio de Leyre - Castellar - Collado con Arangoiti
Recorrido: Monasterio de Leyre - Collado La Cerrada - Castellar - collado con Arangoiti - Monasterio de Leyre
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
17/03/2002
06/01/2005
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
El monasterio de Leyre es lugar de resonancias históricas en Navarra.
Anualmente se celebra en él una misa por el alma de los reyes de Navarra. No en balde, durante un tiempo, fue el poseedor de más de la mitad del territorio navarro. Rico en donaciones y prebendas a lo largo de su historia hasta el siglo XIX.
Hoy en día es lugar de culto y visita obligada para los amantes del arte medieval. Además de todo el conjunto, románico con algunos toques del gótico, bajo el suelo de la iglesia se encuentra una cripta de estilo pre-románico. También resulta gustoso acercarse los domingos a la misa de mediodía para oir el canto gregoriano de sus monjes, o buscar a alguien que nos cuente la vieja leyenda de San Virila junto a su fuente.
Pero además es un lugar privilegiado en cuanto a riqueza paisajística. Enclavado al pie de la sierra del mismo nombre, bajo la cima de Arangoiti, domina desde media altura el corredor del río Aragón, embalsado en este lugar por la presa de Yesa que alimenta el canal de riego de Bardenas.
Pasa también por el monasterio la cañada real de los roncaleses y uno de los ramales secundarios del Camino de Santiago. De ahí que sea visitado también con asiduidad por los montañeros.
La ruta que aquí se describe discurre en primer lugar por la Cañada Real (señalizada como GR), para ascender hasta el collado de La Cerrada (bajo la cima de Castellar), mugante con la provincia de Zaragoza. Desde el mismo se desvía hacia la cima. Después enlazamos, por las crestas de la sierra, con el camino que asciende hacia Arangoiti (descrito íntegramente en el PR 5008 o en la ascensión nº 9003). Tomamos dicho camino en sentido contrario, es decir, para descender hasta Leyre de nuevo, completando un itinerario circular de gran atractivo.
Por si fuera poco, el recurso a esta zona es típico de esos días en que las nubes se agarran a los montes del Norte de la comunidad, mientras que aquí es posible en algunas de estas ocasiones encontrar un clima mucho más benigno, como nos ocurrió el día en que tomamos los datos del itinerario.
Para acercarse al punto de partida tomaremos la carretera Pamplona-Huesca, y tras superar la localidad de Liédena y el alto del mismo nombre, a la vista de la población de Yesa nos desviaremos a la izquierda por carretera señalizada que asciende 4 kms. hasta las puertas del monasterio. A la izquierda hay un amplio aparcamiento señalizado.
Ruta paso a paso
Amplio aparcamiento junto al Monasterio de Leyre, al finalizar la carretera a la izquierda.
Pasa sobre el mismo una pista que se inicia en su misma entrada, cerrada por una cadena. Unos escalones de piedra salvan el desnivel de la pista sobre el asfalto. Subimos por ellos y, cruzando la pista junto a dicha cadena (entre postes metálicos), ascendemos por la hierba hacia una visible caseta que tiene pintadas las marcas rojas y blancas de la GR 13, en su esquina izquierda.
Pasamos por la izquierda de la caseta, siguiendo las señales.
Inmediatamente nos adentramos en el bosque y seguimos las sendas entrelazadas que constituyen la cañada real. Se inicia un ascenso claro entre las encinas (a veces muy robustas y de gran porte). En el suelo afloran conglomerados y margas, con zonas de calizas arenosas. Es posible encontrar restos fósiles con cierta facilidad.
El sotobosque está ocupado principalmente por el bojeral.
A los diez minutos de iniciado el camino atravesamos la pista que asciende hacia el monolito de Leyre y seguimos rectos hacia arriba.
Volvemos a atravesar dicha pista otras dos veces (la última a los quince minutos de iniciar la andadura).
Bifurcación muy clara del camino.
Por la izquierda sale la senda que serpentea hacia Arangoiti (véanse los itinerarios citados en la introducción). Bajaremos por ella al volver.
Por la derecha continúa la GR 13, con sus marcas, hacia el paso de la sierra. Seguimos por ella.
Un claro en el bosque nos permite disfrutar el paisaje que se abre a nuestra derecha.
Bajo nosotros el embalse de Yesa, el corredor del Aragón o "Canal de Berdún", el monasterio. Al fondo Sangüesa y más allá la sierra de Peña.
Conforme vamos ascendiendo hacia el collado la vegetación se va convirtiendo en robledal y, al final, aparecen ya algunas hayas, en un sotobosque cada vez más cerrado.
El camino comienza a zigzaguear. La pendiente a veces se acentúa; otras se vuelve más suave, e incluso en una ocasión desciende unos metros. Vamos encajándonos en pequeños corredores.
Algunos mojones de piedra jalonan nuestro paso.
Finalmente una especie de pequeño desfiladero ascendente anuncia el repecho final hasta el collado.
Collado de Castellar
Tenemos a nuestra izquierda, a la vista, la cruz que se yergue en la cima de Castellar. Junto a nosotros un poste de madera de la GR 13 nos indica los horarios hacia Castillonuevo y hacia Leyre.
En este punto abandonamos la cañada, que desciende por terreno herboso hacia el este y después por bosque hacia Castillonuevo.
Fijándonos con detenimiento, hacia el oeste una roca tiene un cairn (una piedra), sobre ella. Nos indica el camino que debemos seguir. Una serie de cairns nos van guiando entre los pinos, las hayas, los acebos y las rocas. Así alcanzamos, en siete minutos, una especie de pequeño collado.
A partir de este punto la senda retoma la ladera sur, cortando su fuerte pendiente en sentido ascendente entre pinos y hayas.
En poco tiempo se adentra entre grandes rocas y finalmente afronta un pequeño pasillo en el que prosperan los acebos y, a su izquierda, alcanza la cima...
Cima de Castellar
Excelente vista hacia el sur y el Oeste. Al este Peña Oroel. Al oeste, cercana, la cima de Arangoiti y su compleja maraña de antenas. Al norte, a nuestras espaldas, el Pirineo, con el Pico de Ori más cercano. También se encuentran cercanas la sierra de Illón y la Virgen de la Peña.
Hacia el sur lo ya descrito anteriormente.
Corona la cima una gran cruz de acero inoxidable sobre un soporte cilíndrico de hormigón, en el cual hay un pequeño hueco que hace las veces de buzón (sin tapa). A su alrededor una pequeña zona rasa, herbosa, rodeada de grandes rocas y hayas retorcidas, chaparras, azotadas por el viento.
Volvemos unos metros hasta el corredor antes descrito entre rocas. Continuamos ahora por senda hacia el oeste (izquierda). Prestamos atención, dentro del gran laberinto de rocas, a los cairns que van guiando nuestros pasos. Si en algún momento perdemos la referencia, tratemos de avanzar lo más cerca posible de la cresta. El camino nunca se aleja en exceso de la misma.
Alcanzamos otro collado entre rocas. Por el sur nos cierra la vista el hayedo, que trepa hasta el mismo borde de la cresta. Por el norte hay también hayas y, unos metros más abajo, pinos sobre los que asoman Pico de Ori, Idokorri, etc.
Un poco hacia abajo en diagonal, un cairn nos indica la continuación del camino, que vuelve a sumergirse en el hayedo.
Alambrada perpendicular a nuestra dirección.
Si no nos hemos alejado de la cresta, una escalerilla permite el paso a la senda. De lo contrario conviene seguirla hacia arriba hasta encontrar el paso. Ya estamos a escasa distancia del collado de ascenso a Arangoiti.
Collado.
Hasta aquí llega el camino que sube desde la bifurcación establecida en el punto nº 3 (donde el camino de Arangoiti se separa de la GR 13).
En la fotografía se aprecia la senda que sigue hacia dicha cima. Si el senderista se anima, puede seguir ahora la descripción de la ascensión 9003 y continuar hasta Arangoiti. De lo contrario iniciará el descenso hacia la izquierda para cerrar el círculo de esta ruta.
El descenso hacia Leyre se inicia por hayedo que, poco a poco, va siendo sustituido por el roble, al mismo tiempo que la pendiente, inicialmente fuerte, se va suavizando.
Alcanzamos un espolón rocoso y el camino gira casi 180 grados para seguir descendiendo. En este punto conviene seguir hasta el borde del espolón, abierto al vacío, pues justo enfrente se levanta el monolito de Leyre, una formación rocosa espectacular, separada de la ladera y que sobrevuelan habitualmente los buitres.
Afirman que en cierta ocasión se empeñaron, y consiguieron, elevar con sogas a un sacerdote hasta lo alto del mismo para que desde allí celebrara una «aérea» misa.
La senda desciende ahora entre carrascas, robles y hayas. El suelo está tamizado de brezos, gayuba y boj.
Alcanzamos la desviación descrita en el punto nº 3.
Seguimos ahora el descenso en sentido contrario a la ida.
Fin de trayecto.
ESTRUCTURA GEOLÓGICA DE LA SIERRA DE LEYRE
La sierra de Leyre y la de Illón son una única zona con dos alineaciones paralelas.
Ambas se encuentran cortadas por una serie de foces excavadas por ríos perpendiculares (Irati, Salazar y Esca), que crean foces como las de Lumbier, Arbayún, Burgui, Aspurz...).
Son terrenos formados por calizas y dolomías con alto contenido de arenas, pertenecientes al Cretácico superior, Paleoceno y Eoceno.
Entre ambas sierras hay una depresión ocupada por margas y flysch del Eoceno, que indican una sedimentación en lugares profundos.
Todos estos materiales se han plegado en la sierra de Leyre hacia el sur. El karst no es frecuente en la misma debido a la presencia de margas intercaladas entre las calizas. Esto impide la formación de cuevas y grandes cavidades.
La parte superior, cortada verticalmente hacia el sur es más de origen tectónico, por el cabalgamiento de los pliegues, que erosivo.