Valle del Roncal
Recorrido: Pamplona - Liédena - Yesa - Sigües - Burgui - Isaba - Valle de Belabarce
Autor: García Bona, Luis Miguel
29/05/2002
12/06/2002
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
El recorrido que se propone tiene como finalidad conocer el valle del Roncal, como modelo de valle Pirenaico navarro y como tal presenta un gran interés botánico, zoológico, geológico y por supuesto histórico, social y gastronómico y por consiguiente puede realizarse en cualquier momento del año dependiendo del aspecto que más interese. Partiendo de Pamplona carretera de Jaca se asciende por el valle del Esca desde la proximidades de la localidad de Sigües. En la ruta se describen las principales características botánica y geológicas del recorrido y se recomiendan algunos puntos de parada de especial interés naturalístico.
Ruta paso a paso
Entre Pamplona y el alto de Loiti la carretera discurre por un corredor formado entre las sierras de Alaiz e Izco por una parte y Tajonar e Izaga por la otra. Los terrenos que forman el fondo de este valle son margas grises del Eoceno similares a las de la Cuenca de Pamplona y están asimismo ocupadas por cultivos de cereal en su mayor parte.
El origen y de naturaleza geológica de estas sierras presenta importantes diferencias, mientras que Alaiz y Monreal están formados por calizas que se formaron bajo mar, Izaga y parte de Izco están formados por conglomerados y areniscas, de origen continental, que posiblemente se formaron en el cono de deyección de algún antiguo torrente de los que discurrían hacia la cuenca de la Ribera.
Pese a esta diversidad geológica la vegetación no es muy diferente de una sierra a otra a igualdad de altura y exposición. El piso basal lo ocupan los quejigos y los hayedos las zonas superiores. En la sierra de Alaiz ligados a las calizas muy percolables y secas aparecen sin embargo los carrascales.
Una vez sobrepasado el alto de Loiti, sobre el que se instala un magnífico quejigal el paisaje se va haciendo más mediterráneo, como podemos constatar por la aparición de cultivos como la vid y el olivo. Las laderas de mayor pendiente, antiguamente cultivadas, aparecen cubiertas de matorrales donde comienza a regenerar el bosque autóctono o aterrazadas y repobladas con pinos laricios y carrascos.
Desde el alto de Loiti damos vista a la Cuenca de Lumbier de similar origen y estructura geológica que la de Pamplona, si bien el clima resulta algo más continental. Al fondo se levanta la sierra de Leyre de naturaleza geológica caliza, más resistente a la erosión y cortada por el río Salazar por las foces de Arbayún y Lumbier.
Tras sobrepasar el cruce a Lumbier, donde se encontraba la antigua “venta de Judas”, muy conocida por los peregrinos a Javier nos colocamos en un privilegiado mirador, frente a la foz de Lumbier y sobre el poblado romano en restauración. A la altura del hostal Las Torres tomamos la desviación de la izquierda hacia Jaca, dejamos a nuestra iquierda la localidad de Liédena y las canteras de caliza y enseguida abordamos la ladera sur de la sierra de Leyre donde está enclavado el monasterio que lleva su nombre.
En conjunto, la Sierra de Leyre es muy interesante botánicamente por la gran variedad de tipos de vegetación que presenta, siendo notable la diferencia de una y otra vertiente. En la zona cercana al monasterio de Leyre los bosques son carrascales, Quercus rotundifolia y en las zonas más húmedas y frías quejigales, Quercus faginea, que debido a su densidad y buen tamaño dan lugar a unos sotobosques húmedos y sombríos. En las zonas deforestadas crecen matorrales mediterráneos en los que abundan bojes y enebros. Si desde el Monasterio de Leyre damos un paseo por la pista que sube hacia la cantera podemos ver los principales representantes de estos bosques, destacan de porte arbóreo acompañando a las carrascas y quejigos, el serbal de los cazadores, Sorbus aucuparia, y entre los arbustos el Viburnum lantana, la coronilla de fraile, Coronilla emerus, e incluso puede que tengamos suerte de ver el espantalobos, Colutea arborescens, con sus grandes legumbres infladas, etc. Son interesantes las flores propias del matorral mediterráneo. como los junquillos, Aphyllantes monspeliensis, linos, Linum suffruticosum, Coris monspeliensis, Argyrolobium zanoni, Santolina chamaecyparissus, Anthyllis vulneraria, y por supuesto los tomillos, lavandas y aliagas .
Tras pasar Yesa, la carretera bordea el embalse situado en un gran canal, el canal de Verdún, protegido del norte por la Sierra de Leyre y en cuyo fondo discurre el rÍo Aragón embalsado. Si bien los farallones de la Sierra de Leyre son de rocas calizas el fondo de este corredor esta formado por margas grises de características similares a las de Pamplona recubiertas en su mayor parte de pinares de pino laricio de repoblación. Estas margas, en los lugares en que la vegetación es más escasa, han sufrido importantes procesos de erosión arrastrando gran cantidad de materiales al pantano, contribuyendo a su colmatación y la aparición de numerosas cárcavas o “bad lands” en sus alrededores, sobre todo en las laderas de la sierra de Leyre de gran belleza estética pero de gran pobreza biológica.
Pasada la presa del embalse y a poco más de un kilómetro nos encontramos una curiosa estructura geológica en el cortado que la construcción de la carretera realizó, justo frente a un merendero.
Las margas del flish dispuestas en estratos más o menos horizontales aparecen bruscamente interrumpidas por unos materiales heterogéneos de cantos poco rodados de muy diversos tamaños, masa claramente más percolable que el resto de manera que el agua que la empapa discurre por su parte baja lo que se aprecia por su vegetación. Esta estructura en realidad representa el cauce de un antiguo torrente relleno con los materiales que arrastraba, algo así como un “torrente fósil”.
Poco antes de venta Karrika desemboca en el embalse el río Esca dando lugar a una zona de escasa profundidad sobre la que crecen numerosos sauces, en los que si nos fijamos detenidamente podemos apreciar a media altura en el tronco de muchos árboles que le salen raíces que nos indican las fluctuaciones de nivel del agua. Aquí tomamos la carretera de la izquierda, hacia el norte y nos adentramos en el valle del Roncal.
Tras pasar la localidad de Sigües merece la pena hacer una parada y contemplar por un lado la gran muralla de las calizas eocénicas de la sierra de Leyre cortadas por el río Esca en la foz de Sigües y justo debajo del pueblo que le da nombre y a nuestra izquierda el valle creado por el río y el meandro abandonado que solo lleva agua cuando el nivel de las aguas sube considerablemente.
La carretera antes de llegar a Burgui atraviesa unos bellos parajes y sugerimos parar en un ensanchamiento de la carretera nada más entrar en la provincia de Navarra y poco antes de una curva. Este lugar, presenta un gran interés botánico y geológico y constituye un buen punto de observación para rapaces, sin peligro de molestarlas. La vegetación de soto es variada como corresponde a los bordes de los ríos pudiendo distinguir los olmos de montaña, Ulmus glabra, arces comunes, Acer campestre, espinos albares, sanguinos, Cornus sanguinea, sauces, mimbreras,etc. Junto a la carretera fácilmente reconoceremos entre otras una mimbrera de hojas muy estrechas, Salix elaeagnos, la viña virgen o silvestre, Vitis vinifera, la escrofularia canina, Scrophularia canina, de hoja compuestas malolientes, algunas leguminosas como la Vicia cracca, de densos racimos azules, el loto, Lotus corniculatus, la coronilla de fraile, Coronilla emerus, de flores amarillas y tallo leñoso y las hojas poligonales de la fárfara, Tussilago farfara, entre otras.
Al otro lado de la carretera y aunque apenas existe espacio para su contemplación, sin embargo, merece la pena ver la caída de aguas que forma el roquedo, especialmente en tiempo húmedo, y la característica vegetación de estas foces, un encinar húmedo de Quercus ilex, con mucho madroño, Arbutus unedo, laurel chino, Viburnus tinus, olivilla, Phillyrea latifolia, boj, Buxus sempervirens y todo el cortejo de vegetación propio de un encinar húmedo típico de zona Estella.
Desde el punto de vista geológico capas de calizas, constituidas fundamentalmente por carbonato de calcio, alternan con capas de dolomías, fundamentalmente carbonato de magnesio, más oscuras y resistentes a la erosión que sobresalen en las partes bajas. Por otro lado estos terrenos han sufrido la fuerza de las orogenias y a pesar de su grandiosidad aparecen replegados formando anticlinales y sinclinales como los que se pueden apreciar mirando hacia el sur desde este mismo punto.
Como consecuencia de estas inmensas presiones los materiales se fracturaron y dieron lugar a fallas por donde aparecen otras rocas mucho más antiguas, del Triásico, arcillas, areniscas y margas, de colores muy abigarrados, rojos, amarillos, verdes y azules que llaman la atención al otro lado de la curva donde estamos y en otros lugares del recorrido.
Estas coloraciones en general son debidas al alto contenido en hierro y a la existencia de un ambiente muy oxidante, húmedo y cálido, en la época en que se formaron.
En este tramo la carretera discurre paralela al río Esca y como es habitual en todos los valles pirenaicos, con orientación norte-sur, los ríos han tenido que salvar el obstáculo de las sierras prepirenaicas horadando en ella profundas foces como las de Sigües y Burgui en el caso que nos ocupa, donde anidan gran cantidad de buitres y una rica fauna que ha determinado su protección como ZEPA (Zona de Especial Protección para las aves). La vegetación natural observada en la parada anterior poco a poco va siendo dominada por los pinos royos Pinus syIvestris, fiel reflejo de la continentalidad que presenta el clima del Roncal y de las antiguas explotaciones madereras.
Los materiales que conforman el valle se van alternando entre las calizas y dolomías que dan lugar a las foces más o menos estrechas que vamos recorriendo y el flish que da lugar a los relieves más suaves. El flish es una curiosa estructura muy típica del noreste de Navarra constituida por una alternancia de capas de areniscas, arcillas, margas y algunos estrechos estratos de calizas en algunos lugares. Estos materiales suelen estar muy replegados y dan lugar a bellos pliegues como éste anticlinal que se observa a la entrada de Isaba.
Donde ha sido eliminada la vegetación arbórea aparecen extensos bojedales mientras que en foces y umbrías inaccesibles crecen numerosas especies de latifolios, hayedos y robledales. Conforme subimos por el valle la vegetación se va haciendo más húmeda y van apareciendo primero los robledales y luego el verde luminoso de las hayas. Pasado Isaba seguimos hacia el valle de Belagua y nos desviamos en la carretera a Zuriza que nos introduce en el valle de Belabarce. Sugerimos recorrerlo en su integridad hasta llegar al collado desde donde desciende la carretera hacia Zuriza, al pie de peña Ezcaurre.
Desde el collado se observa cómo aparecen los pinares en las laderas orientadas al sur mientras que lo hacen los hayedos en las que están al norte. Las zonas que han sido deforestadas han sido utilizadas para pastizales, que debido a la altitud presentan una flora peculiar. Si acudimos en junio o julio, las especies más vistosas que podremos contemplar son sin lugar a dudas las gencianas de las que distinguiremos dos especies: Gentiana verna, de flores más pequeñas de color azul turquesa y Gentiana occidentalis con grandes flores de color azul oscuro. Junto a estas observaremos, con color amarillo, las prirnaveras, Primula elatior, y los ranúnculos, Ranunculus nemorosus. En los pastos también aparecen extensas zonas cubiertas de gamones Asphodellus albus, mientras que aquí y allá vemos restos de las grandes flores de los eguzki-lore, Carlina acanthifolia, que han sido muy utilizadas en los caseríos para ahuyentar a los malos espíritus, y algunos ejemplares perfectamente circulares de enebro, Juniperus communis. En las laderas mas rocosas del Ezcaurre distinguimos algunos pinos negros, Pinus uncinata, que persisten perfectamente tan adversas condiciones.
Regresamos por la misma carretera y a unos 3 kilómetros antes de llegar a la carretera de Belagua, en curva cerrada, junto a la borda de Fc. Mayo y si nuestras posibilidades de transporte lo hacen posible recomendamos una pequeña travesía desde el valle de Belabarce hasta Isaba pasando por las llamadas “ateas de Isaba”. Ruta 8011.
Justo desde esta curva y junto a la borda desde la que proponemos descender a Isaba se domina perfectamente la parte oriental del valle de Belabarce, que debido a su orientación Este-Oeste presenta una marcada disimetría en la vegetación. Así en las solanas dominan los pinos royos, Pinus sylvestris, mientras que en las umbrías lo hacen los hayedos, Fagus sylvatica, y los hayedos abetales en los barrancos más húmedos. El camino que sigue el curso del río sigue con una fuerte bajada por una senda estrecha que atraviesa el bosque de pinos y de hayas y mantiene a su izquierda los farallones calizos de la sierra de Arrigorrieta.