Arizkun - Barranco de Iñarbegi - Arizkun
Recorrido: Arizkun - Gorostapolo - Barranco de Iñarbegi - Xorroxin - Erratzu - Arizkun
Autor: García Bona, Luis Miguel
24/04/2006
02/05/2006
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Se trata de un circuito por una de las más bellas zonas de Baztán, la regata de Iñarbegi, por caminos de carretas, senderos y antiguas vías pecuarias, sin salvar demasiados desniveles y contemplando en el recorrido magnificos paisajes de la zona, expléndidos ejemplares de arbolado de la zona de los más variados, tanto naturales como subespontáneos y cultivados, una magnífica flora y por supuesto podremos analizar las principales formaciones geológicas de la zona responsables de los grandes relieves que contemplamos como Gorramendi y Auza. El recorrido se completa con la visita tanto al inicio como al final de dos de los pueblos más bellos de la región, Arizkun y Erratzu.
Ruta paso a paso
Comenzamos en el pueblo de Arizkun y subimos por la calle principal delante de la iglesia y por delante del convento de las Clarisas con su mangífica portada. Admiraremos sus casas, casi todas ellas con blasones, la iglesia y en general el pueblo. Al final de la calle nos encontramos en frente con un edificio que trabaja la forja y que así aparece en el dintel de su puerta
La calle se bifurca y tomaremos la desviación de la derecha que asciende ligeramente enmarcada entre muros de piedra y losas de las areniscas rojas del Triásico, típicas de la región. A la derecha tenemos un prado y detrás uno de los bosquetes de repoblación más típicos de la región, los alerces, Larix kaempferi, variedad de pino de hoja caduca que toma unos bellos colores en otoño cuando pierde la hoja. A nuestra izquierda diversos árboles cultivados, cerezos, robles, pinos blancos, ailantos, cipreses de Lawson, etc. El camino sigue ascendiendo por una especie de bóveda de avellanos y alerces y seguimos rectos sin tomar ninguna desviación. Alcanzamos un gran bosquete de repoblación de roble americano, Quercus rubra, también muy utilizado en esta zona. El recorrido sombrío y agradable presenta una gran diversidad de flora tanto herbácea como arbustiva, en general propia de hayedos y robledales, saúcos, suaces cabrunos, espinos, clemátides, etc. Disponemos de unas magníficas vistas al norte, con los altos de Gorramendi a nuestra izquierda y Auza en frente
Tras atravesar una zona boscosa con viejos y enormes robles a nuestra izquierda y un bosquete de alerces a nuestra derecha, nos encontramos con la vieja langa que conduce a la ermita de San Cristóbal, casi oculta entre los alerces. El camino da un giro de casi 90º y sigue ascendiendo entre grandes fresnos y con magníficas vistas hacia el sur
La pista asfaltada termina en una bifurcación, el camino de la derecha entre a un prado que dejaremos y nosotros seguiremos por el camino de carros de la izquierda hasta llegar a un pequeño robledal.
En el robledal dejamos la pista que vira a la derecha y seguimos recto por senda que atraviesa el bosquete constituido por robles centenarios, Quercus robur, decorados con helechos, Polypodium vulgare, musgos y otras muchas planta epifíticas. El sendero asciende unos 30 metros hasta alcanzar un nuevo camino casi horizontal que tomaremos hacia la izquierda bordeando la ladera que tenemos enfrente. El camino discurre ente campos de helechales a la derecha y bosques de roble americano a nuestra izquierda mezclados con castaños y otros árboles autóctones pequeños.
Disfrutamos nuevamente de mangíficas vistas de Gorramendi y Auza. Atravesamos una regata y gira unos 90º bordeando la ladera y salvando el barranco donde vemos viejos castaños, y algunos cerezos. El camino desemboca en una pista más amplia que viene de abajo a arriba. Aunque podríamos llegar al mismo sitio por la derecha, nosotros vamos a bajar unos metros hasta un gran cerezo
Junto al cerezo tomaremos la desviación de la derecha que nos llevará sin pérdida al barrio de Gorostapolo. Nada más alcanzar Gorostapolo tomaremos un camino de grandes losas de piedra que sube hacia la derecha con fuerte pendiente al principio pero que a unos 50 m, junto a una entrada a un prado a la derecha, que dejaremos, seguimos recto ya por camino prácticamente llano.
Seguimos la desviación de la derecha que nos lleva a un magnífico bosquete de robles del país, Quercus robur, que atravesamos, con un sendero por la parte baja que nos lleva al río y otro por la parte superior que lleva alas partes altas de la ladera. Desde aquí solo es seguir el camino y disfrutar de la espléndida vegetación, sus magníficas vistas, su sombra y según el momento del bullicio de los pájaros.
A lo largo del sendero contemplaremos primero los materiales que forman el substrato, primero esquistos, parecidos a las pizarras negras, y más adelante, los materiales superiores, conglomerados y areniscas rojas del Triásico. Estos últimos materiales son muy resistentes a la erosión y son los que constituyen los altos de Gorramendi y Auza, así como las afloraciones rocosas que nos encontramos, pero a su vez son materiales permeables que dejan pasar el agua que al topar con los esquistos impermeables resbalan y afloran dando lugar a numerosas fuentes y emanaciones que nos encontraremos a lo largo de todo el recorrido.
En algunas de ella desarrollan esfagnos y se forma turba con su singular flora
Casi en la parte alta nos encontramos con otras pistas que vienen de la parte superior y que corresponden a la otra alternativa de recorrido que dejamos anteriormente. Nosotros seguimos, pasamos cerca de una borda y el camino sigue al lado de un muro con alambrada que desciende hasta el fondo de la regata donde encontramos ya hayedos, vegetación autóctona de la región.
Cruzamos la regata por un pequeño puente y pasamos a la otra ladera que ahora tendremos que subir por pista primero y luego por carretera asfaltada hasta llegar al alto.
En lo alto merece la pena dejar por un momento la carretera y subir a contemplar el dolmen de Iñarbegi, entre tojos y junto a los prados. Retomamos nuevamente la pista asfaltada o carretera ya de regreso. Pasada una gran borda restaurada a media ladera a la derecha y tras una curva con zona de aparcamiento nos vamos fijando porque encontraremos un sendero “señalizado”, que pone Xorroxin y que sale a nuestra izquierda.
El sendero desciende a media ladera con un firme de grandes losas de areniscas que tendremos que pisar con cuidado si el tiempo es húmedo. En este descenso sin pérdida contemplaremos grandes castaños, robles, hayas y una variada vegetación, además de regatas y vistas de la ladera de enfrente que recorrimos.
Junto a un gran castaño, señalizado con un mojón de piedras, encontraremos, casi abajo y guiados por el ruido del agua, un sendero que desciende casi directamente entre el bosque hacia las cascadas de Xorroxin. Si nos lo pasamos, el camino que llevamos confluye con otro camino que viene de Gorostapolo a Xorroxin y por el que podremos regresar para ver la cascada.
El sendero entronca con otro sendero horizontal que tomaremos hacia la izquierda guiados por el ruido del agua y contemplaremos primero una primera cascada a la izquierda que tendremos que vadear y luego alcanzaremos al fondo la cascada más grande de Xorroxin. Desde aquí tras admirar este mágico rincón podremos regresar por el mismo sendero a media ladera que encontramos en nuestra bajada o cruzar el río y tomar la pista que aparece al otro lado y que nos lleva a Gorostapolo.
Siguiendo la pista y dejando al lado otras desviaciones seguimos recto en dirección al barrio de Gorostapolo que lo contemplamos enfrente y a lo alto. Tras subir el camino zizageante y enmarcado por muros de grandes losas de esquistos y areniscas llegamos a Gorostapolo.
Desde aquí seguiremos la carretera que sin pérdida nos llevará al pueblo de Erratzu.
Sin entrar en el pueblo, (aunque es recomendable darse una vuelta por él), tomaremos la carretera asfaltada que sale a la izquierda y que lleva al cementerio del pueblo que seguiremos y nos devolverá a Arizkun