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A primera vista, al verle posado y de cerca, produce una sensación de fuerza y potencia, de robustez. Su constitución física es la más adecuada para alcanzar altísimas velocidades en el aire: cuerpo ahusado y musculoso, cola corta, y alas largas y afiladas.
Los adultos tienen la cabeza redonda y maciza, de color pizarra oscuro. Presentan el rostro enmarcado por una bigotera negra, muy conspicua, en forma de pera, que desciende por ambos lados del pico. Este es corto y fuerte, de tonos azulados en la base, pero negro en la afilada punta. Destaca en la parte superior del pico un diente, a modo de sacabocados, que le sirve para romper de inmediato las vértebras cervicales de sus presas. Precisamente una de las características que define a la familia de los Falcónidos es la presencia de ese diente en el pico.
Las narinas o ventanas nasales son redondas y no ovaladas como en el resto de las rapaces. Esto es una adaptación más para la consecución de las altísimas velocidades a las que los peregrinos se someten durante sus vuelos de caza.
Ojos castaño oscuros, enmarcados por un pliegue de piel desnuda, el anillo orbital, de color amarillo oro o anaranjado en los adultos.
El fuerte y macizo dorso presenta un tinte gris azulado con estrías horizontales y oscuras, poco aparente. Las alas, largas, finas y terminadas en punta, llegan casi hasta el final de la cola. Las rémiges primarias son negras, y las secundarias más azuladas, con barreado negro. Por debajo las alas están densamente salpicadas de manchas más o menos oscuras sobre fondo claro.
La cola es relativamente corta, de tonos azules y bandas transversales negras.
Las partes inferiores son generalmente más claras. La garganta y el babero son de un blanco purísimo en algunos ejemplares, mientras que en otros son de tonos rubios o rosados. Estas tonalidades se hacen más visibles con forme se desciende del pecho al vientre; al mismo tiempo van aumentando las oscuras manchas azules del barreado horizontal.
El tarso y las garras muestran la misma tonalidad anaranjada que la cera y el anillo ocular. En la morfología de las garras se aprecia palpablemente que pertenecen a un especializadísimo ornitófago: los dedos son largos, casi desproporcionados, provistos de rugosas protuberancias palmares y terminados en afiladas uñas. Podría decirse que no hay mejor arma para agarra a las escurridizas aves en el aire.
Aunque no hay grandes variaciones cromáticas entre los sexos, sí existe entre ellos un notable dimorfismo sexual en cuanto a tamaño, pues las hembras suelen ser una tercera parte más pesadas que los machos.
Los jóvenes presentan la corona y el dorso de color pardo oscuro uniforme, con orladuras doradas en las plumas. Por debajo son rojizos, con manchas verticales más oscuras y en forma de pera. En ellos la cera, el pliegue ocular y las patas son gris azulado o amarillo verdoso.
Voz: Es un ave muy bulliciosa y piadora. Cuando un intruso se aproxima a sus colonias de cría producen una algarabía de critos raspantes y ásperos que pueden sonar como <> o <> repetidos muy rapidamente. Al amanecer y antes de iniciar sus vuelos de caza puede oirseles un <>, acentuando especialmente las dos últimas sílabas.
Un trabajo de Angel Mª San Román
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