Rasos de Viloria
Recorrido: Viloria - Rasos de Viloria - Viloria
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
16/05/2010
12/06/2010
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Viloria en el valle de Lana, es la patria de Tasio, el carbonero que inspiró la película homónima. Situado en este encantador vallecito cerrado, cercano a Galbarra, el pueblo queda justo bajo las estribaciones de la sierra de Lokiz.
Varios caminos suben a la sierra en sentido este. Pero la mayor parte están ya en desuso. Una pista, amplia, preparada para acercarse con vehículo, mantiene la comunicación con la sierra, en una zona más o menos compartida con Ollogoien, situado al otro lado.
En lugar de subir por ella, este recorrido enlaza sendas que ganan la altura por barrancos erosionados para asomarse a la altura y encontrar la pista cuando ésta se acerca a los rasos.
Al llegar a la parte superior encontramos una cima, la de Rasos de Viloria, que no suele citarse en publicaciones montañeras, pero que domina el entorno con un hermoso paisaje. Desde la misma podemos divisar hacia el norte el otro lado de Lokiz y la zona de Amescoas, y hacia el sur oteamos los límites de Navarra con Alava.
A lo largo de la excursión vamos cambiando de entorno, primero por campos cultivados, después por carrascales en terrenos erosionados, y más adelante por hayedos, rasos, algún que otro rodal de pinos de repoblación. Finalmente, cuando retomamos la pista para regresar por las laderas del sur, encontramos un encinar maduro y desarrollado que hace las delicias de nuestro regreso.
Una excursión interesante y poco habitual.
Ruta paso a paso
Valle de Lana.
Desde Acedo se llega al valle tomando la carretera NA-7240 que sale en dirección norte.
Nada más superar el desfiladero de entrada al valle hemos de tomar a la derecha, justo antes de entrar en Galbarra.
El estrecho carretil NA-7293 nos deja, después de 1300 m, en la localidad.
Después de cruzar el puente nos vamos hacia el centro, subiendo hacia la iglesia.
El pueblo natal de Tasio, el hombre que dio origen a la famosa película de Montxo Armendariz, guarda entre sus calles algunas originales construcciones que podemos admirar a medida que ganamos la parte alta, la zona de la iglesia.
Más allá de la iglesia, por su derecha, alcanzamos el frontón.
Por la izquierda arranca una pista que se une en pocos metros a otra que llega de su izquierda en ascenso.
La seguimos en dirección este.
Bifurcación.
La pista principal (por la que vamos a seguir) gira 90º a la derecha mientras un ancho camino herboso sale a la izquierda.
Junto a un cobertizo que guarda maquinaria agrícola y aperos, la pista se divide dos veces.
En el primer cruce tomamos por la derecha, descendiendo, pero después giramos 90º a la izquierda para ver cómo muere el camino junto a un campo.
Al llegar al mismo…
Girando a la derecha bordearemos el campo para acceder, en no más de 100 metros, sin camino, a una pequeña elevación no cultivada que queda al otro lado de este campo.
Por lo más alto de la misma, girando a la izquierda, se inicia sendero algo erosionado que comienza a ganar altura hacia el este entre el matorral.
En la alambrada que llevábamos a la derecha topamos con una puerta muy original, que incluye dintel de madera.
Cruzando al otro lado seguimos por las sendas que se abren paso entre las carrascas y que mantienen la dirección.
Numerosas sendas se entrelazan.
Al fondo se va aproximando la ladera y el barranco que desciende de la parte superior.
En un claro al que llegamos, en caso de duda, tomamos la senda de la derecha.
La cresta ha pasado a ser una zona inclinada que se va aproximando a la boca del barranco.
Barranco.
La senda se define por la izquierda. Seguimos por el carrascal, ganando altura.
El cauce, irregular y seco, lo llevamos a la derecha.
La senda más clara atraviesa el cauce y sigue subiendo por el otro lado.
Pronto atravesamos una zona muy erosionada y con escasa vegetación. El sendero se eleva algo sobre el fondo del barranco. La dirección se mantiene.
Salimos a una pista que sube desde el pueblo.
Enfrente hay un camino herboso, pero no lo seguimos. La pista es la que nos va a conducir a la parte superior de la sierra.
0:58 (3,64 km) - Entre bojes y carrascas vamos ganando altura. Ahora se produce el primer descanso en el ascenso. Hay un momento en que se puede apreciar, hacia el sur, la extensión de los valles de la zona. Al fondo queda Ioar y, a sus pies, Santa Cruz de Kampezo.
Bifurcación.
Por la derecha.
La pista mantiene la misma tónica, pero la pendiente disminuye.
Alcanzamos los rasos de la parte superior.
El arbolado se torna aislado y deja espacio para los pastos.
Mantenemos la pista principal a pesar de los diversos caminos que arrancan a los lados.
Enfrente, ligeramente a la izquierda, vemos enseguida la elevación de Rasos de Viloria.
Unos metros más allá de un desagüe de hormigón, situado en la cuneta izquierda de la pista, tomamos un sendero por la hierba que se aleja en diagonal y enfila la pendiente para dirigirse recto hacia la cresta cimera.
Tres minutos después cruzamos un camino herboso que corta en diagonal nuestra trayectoria. Sin hacer caso del mismo mantenemos la dirección.
Junto a una palomera llegamos a la parte superior de la cresta.
A la izquierda queda el borde de un pinar de repoblación. A la derecha, debajo, quedan los rasos por donde circula la pista que hemos abandonado antes.
Hay una excelente vista al sur y al oeste.
Seguimos, paralelos a los pinos, por la zona más elevada.
Cima de Rasos de Viloria.
Vértice geodésico. No hay buzón. Buena vista, como acabamos de comentar, en dirección sur y hacia el oeste.
Terreno herboso y amplio.
Al norte nos cierra la visión el pinar cercano. Pero al nordeste podemos ver la cima de Larregoiko, sobre Zudaire, y los pueblos de Baquedano y Gollano. Hacia el este queda el resto de la sierra de Lokiz, de la que divisamos al fondo la cima que lleva el nombre de la sierra, y junto a la cual se levanta la ermita de San Cosme.
Desde aquí podemos volver sobre nuestros pasos. Incluso la pista, sin abandonarla, baja directamente a Viloria.
Pero vamos a proponer un regreso diferente. A pesar de que también tiene casi todo su trayecto por pistas, nos va a dar una visión más general de la sierra.
Empezamos por bajar por lo más sencillo, sin dificultad alguna, directamente al sureste (unos 90º a la derecha respecto a la dirección con la que hemos llegado a la cima) para retomar la pista antes abandonada.
Pista.
Otra vez en el camino (de nombre Bagoandi), lo retomamos hacia la izquierda.
Pronto dejamos a la derecha una balsa. A su vera se ve una fuente protegida por una bovedilla de hormigón.
Tres minutos después nos metemos entre hayas.
La traza de la pista termina ante una borda alargada, grande, que se levanta perpendicular a la dirección del camino.
La puerta da hacia el sur. Es el Corral de Lander.
A la izquierda tenemos el límite de término entre Lana y Sierra de Lokiz.
El camino se bifurca. Marchamos rectos, sin torcernos, siguiendo la traza herbosa.
Alrededor encontramos restos de antiguas edificaciones y corrales. Las vamos dejando a nuestra vera.
La traza inicialmente herbosa se va definiendo cada vez más.
Ahora traza una curva a la izquierda mientras sale una derivación herbosa a la derecha. Seguimos el principal.
Escasos metros después, en rápida sucesión, traza una revuelta, recibe un camino por la izquierda, después otro más y por último encuentra otro que traza una curva hacia este mismo lado.
Al topar con este cruce tomamos el que más deriva hacia la derecha.
El camino se adentra en galería arbolada, con bojes a ambos lados. Va trazando curvas durante un trecho.
Salimos a zona más despejada. La dirección del camino toma más hacia el oeste, trazando un giro de casi 90º.
2:20 - Se une otro camino que llega de la izquierda (imagen). Mantenemos dirección suroeste.
Poco más adelante dejamos otra balsa a la izquierda, reforzada en sus orillas con obra artificial.
Triple bifurcación.
Hemos de tomar la del centro (principal).
Escasos 40 metros después viene otra encrucijada. Girando a la derecha, tomaremos por un ramal que tiene una señal de tráfico que prohibe el paso de vehículos no autorizados.
A partir de aquí encontramos pronto un ramal herboso que se va a la derecha. Seguiremos el principal por la izquierda.
A partir de ahora numerosos caminos irán juntándose al nuestro, pero siguiendo el más importante mantendremos la dirección correcta.
Encinas de recia planta darán sombra a nuestro paso. En la zona son abundantes los ejemplares longevos de esta especie.
2:56 - Aunque encontramos un cairn y una marca de flecha roja a la derecha no haremos caso de tal indicación. Seguimos el principal, perdiendo altura.
Veremos numerosas flechas de este tipo, pero nos bastará con seguir perdiendo altura por la pista principal.
Cruce de caminos.
Nuestra pista sigue sin cambiar de dirección, pero iniciando un descenso más importante.
Siguen las incorporaciones de otros caminos.
Tras cruzar una vaguada, subimos un poco para seguir descendiendo.
En el sotobosque, entre las carrascas, podemos apreciar la presencia del madroño.
3:15 - Dejamos atrás, entre los árboles, unos comederos para el ganado vacuno.
Alcanzando el borde de la sierra sobre el valle, la pista comienza a perder altura para bajar hacia el pueblo.
Nos juntamos pronto con otra pista (la que hemos encontrado en el ascenso) y descendemos por la misma. El piso está ya muy arreglado.
Descendemos con rapidez. Desde arriba tenemos una buena perspectiva del valle. Vemos Galbarra, Ulíbarri, Narcué y Gastiain, además de las paredes de Ernaba y Otzamendi.
Confluencia de pistas.
Cada una baja de una zona diferente. Ahora tomamos la unión para descender a la derecha y desembocar en la entrada del pueblo.
Cruzando el puente…
Otra vez en Viloria.
Fin del recorrido.