Murillo - Napal - Murillo
Recorrido: Murillo Berroya - Berroya - Napal - Camino viejo de Orradre - Cañada Real - Murillo
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
13/03/2005
17/03/2005
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Este itinerario discurre en forma circular entre dos localidades, Murillo-Berroya y Napal. En su primera mitad marchamos por caminos situados más al norte y después volvemos por antiguos caminos casi desaparecidos y por las trazas que quedan de la cañada real de Murillo el Fruto a Salazar.
El terreno no es excesivamente complicado en cuanto a desniveles o problemas con el desplazamiento por la vegetación, ya que ésta no crea graves problemas. Sin embargo, si el excursionista no tiene una buena capacidad de orientación (o lleva su aparato GPS), podría encontrar algunas dificultades en determinados puntos. No obstante siempre queda la opción de volver por donde uno ha ido.
La zona, aunque perteneciente al Romanzado, está en el límite de una región, los Urraules, donde el despoblamiento ha generado un fenómeno de desaparición de muchas huellas humanas.
A pesar de lo anterior, el paisaje es hermoso y los núcleos habitados por los que pasamos tienen su encanto: Napal, acostado junto al Idokorri, el caserío Berroya, con sus dos casas y su minúsculo cementerio, y Murillo, donde iniciamos y cerramos el círculo.
Para acercarnos al inicio de la excursión desde Pamplona hemos de ir a Lumbier, y desde allí seguir la carretera de Navascués. A unos 5 km está el desvío a la izquierda que nos lleva a Arboniés y a Murillo Berroya.
Ruta paso a paso
Pequeña localidad, lugar del concejo del mismo nombre perteneciente al Romanzado, de unos 10 habitantes. Caserío algo diseminado. Situada a 4 kms. del desvío desde la carretera comarcal NA-128 (Lumbier - Navascués - Ezcároz).
Iniciamos el recorrido por el carretil que continúa hacia Arielz y el caserío de Berroya, descendiendo, en principio, hacia un puente que cruza el barranco de Napal, e inmediatamente otro sobre el río Areta.
Inmediatamente después de cruzar el río por puente de barandillas metálicas nos desvíamos por carretil más estrecho que, paralelo al cauce y junto a unos chopos, se va por la derecha. El carretil más ancho se marcha hacia el caserío Arielz, que forma parte de Urraúl Alto. El nuestro nos conducirá a Berroya.
En seis minutos volvemos al otro lado del río y seguimos cerca del mismo. Pronto cruzamos paso canadiense con puerta de hierro a su derecha.
En tres minutos comenzamos a ascender un poco al tiempo que vemos una presa en el río. Enfrente, en el horizonte, quedan las paredes cortadas de la foz de Ugarrón.
Una pendiente de hierba sobre una estación de aforo de caudales tiene una señal de parking (en verano es un buen lugar de esparcimiento).
El carretil gira a la derecha en amplia curva y se aleja del río ascendiendo hacia el cercano caserío de Berroya.
Poco más arriba trazamos otra curva (cerrada y a la izquierda) y ascendemos hasta el caserío.
Caserío Berroya.
El carretil muere entre las dos edificaciones de paredes de piedra, restauradas. Detrás queda la sencilla iglesia, con nave y torre de tosco aspecto. A la izquierda el contraste moderno de unas naves ganaderas.
El asfalto deja paso a una pista bien acondicionada que, después de superar la iglesia asciende girando hacia el este. Es el camino de Napal.
Pronto dejamos a la derecha el pequeño cementerio, cuadrangular, con un ciprés solitario.
Un auténtico «museo» de maquinaria agrícola ya obsoleta yace a la intemperie junto al camino. Los esqueletos de una trilladora, unas rejas, un tractor, sembradora, etc. están amontonados en la zona. Resulta peligrosa la presencia de algunas baterías abandonadas allí mismo.
Subimos, camino adelante, sin hacer caso de la desviación que marcha en descenso a la derecha.
Collado. Puerta metálica.
La pista desciende algo para volver a ascender hacia lo que parece otro collado, bajo una nave ganadera.
La vegetación, en casi todo el trayecto parecida, está formada por una mezcla de bojes muy achaparrados y enebros. Son las especies dominantes, entre las cuales crecen algunas ollagas y plantas típicas de ecosistemas mediterráneos espliego, tomillo...). En las zonas deprimidas aparecen pequeñas extensiones de cereal.
Alcanzamos, bajo las naves, el otro collado. Al fondo queda la silueta del monte Idokorri. Cruce de pistas. A la izquierda sube la principal hacia estas naves. Nosotros seguimos de frente, descendiendo ahora claramente, primero a la izquierda y después trazando una cerrada curva a la derecha (sin tener en cuenta un desvío que sale recto), para alcanzar el barranco, bajamos a una especie de huerta con varios depósitos de agua. Podemos incluso atajar.
Paraje de Fuentechiquita, en el barranco de Zurriturria. Escorte en alambrada. Pasamos al otro lado.
A la derecha queda un estanque de hormigón y una pequeña chopera.
Al otro lado el piso del camino es mucho más rústico y, poco a poco se estrecha y muestra signos de escaso tránsito.
Siguiéndolo enlazamos en pocos metros con el barranco de la muga de Napal. Nuestro camino lo mantiene a su derecha.
Seis minutos después un camino, que no tenemos en cuenta, se marcha en ascenso por la izquierda. Seguimos junto al fondo del barranco.
En una curva brusca a la derecha pasamos al otro lado del vallecito cambiando la dirección. Pocos metros más allá volvemos a girar y por una trocha de pendiente muy fuerte ascendemos por la loma recuperando la dirección este.
Aquí se pierde el camino, pero manteniendo la dirección seguimos por la parte alta de la ladera.
Pronto marchamos, por lo más fácil, entre el matorral de monte bajo, con una alambrada a la derecha.
Así ascendemos hasta...
La alambrada se une con otra que cruza perpendicularmente.
Para superarla sin problemas hemos de aprovechar la escalera que cruza primero a la derecha y después atravesar la otra por otra escalera que hay en ese lado (véanse las flechas de la imagen).
Después mantendremos la dirección este siguiendo por lo más alto de la loma, procurando enlazar trazos de sendas entre los matorrales.
Así, al rato, en la zona de Valdeolivar, damos vista de pronto a la localidad de Napal y a la característica peña que se levanta al sur de la misma.
El terreno empieza a descender hacia unas bordas en ruinas, que divisamos desde lo alto, y que vemos que son atravesadas por un camino ancho. Descendemos hacia allí.
Alcanzamos el camino. Tomamos a la izquierda hacia las bordas en ruinas, a las que llegamos en pocos metros. Descendemos en dirección al pueblo.
1:45 - Un camino se va a la izquierda. Seguimos al frente.
Alcanzamos un collado con afloramiento de estratos rocosos desde el que tenemos una buena vista sobre el pueblo cercano y su peña.
Bajamos decididos hacia una regata flanqueada por chopos.
Cruzamos la regata (Barranco de «Las Nogueras») entre los chopos. Hay un aska a la izquierda del camino en tres tramos. La zona está algo embarrada. Comenzamos a ascender hacia el pueblo.
Localidad de Napal.
La carretera alcanza el pueblo y tras las primeras casas, en una especie de collado entre el caserío y el cerro de la Peña que queda al sur, traza una curva para subir hacia el norte en dirección a la iglesia, en la parte superior.
Tomamos nota de esta curva antes de visitar, si lo deseamos, el lugar.
El pueblo, de hermosa traza, orienta sus casas en la ladera sur de Idokorri, y se beneficia de la protección geográfica del cerro de la Peña.
Continuamos, en la curva mencionada, bajando al otro lado, por zona de barbechos y prados, hacia la regata señalada por el arbolado. Tomamos dirección sur para rodear el cerro y admirar la silueta de la Peña, con su peculiar forma de hoja vertical, tan estrecha en sentido norte-sur y tan ancha en sentido este-oeste.
Al sur apreciamos las laderas de la sierra de Leyre (nevadas en la imagen), con la cima de Arangoiti.
Conforme vamos descendiendo rodeamos el cerro y el aspecto de la Peña va cambiando de forma. Estamos circulando por el terreno del viejo camino de Orradre, del que sólo quedan trazas en la parte derecha de estos campos.
Rodeando todo el cerro y girando hacia la derecha, se va estrechando algo hasta que acabamos por encontrarnos de nuevo la carretera. La Peña nos ofrece ahora su cara sur.
Al acercarnos al carretil llegamos al punto donde, en un puentecillo, con algunos chopos, supera el barranco de «La Fuente de Abajo». Cruzamos el puente y, al otro lado, dejamos de inmediato el asfalto y vamos (a la derecha) hacia un camino que sube hacia el oeste entre dos lomas en las que crece algo de arbolado.
El camino acaba en un sembrado, donde se ha perdido la traza. Sin embargo el campo es alargado y marca la dirección del antiguo camino. Basta con seguir sendas por el borde derecho o por el mismo terreno (según sea la época del año).
Después de un estrechamiento donde reaparece el sendero, pasamos a otro campo. En medio del mismo sale, perpendicular, hacia la derecha (norte), un ancho y acondicionado camino que enlaza con nuestro itinerario de ida, pero a no ser que queramos volver por el mismo sitio no lo seguimos.
Continuamos por las piezas, unidas unas con otras en lenguas de terreno que descienden con suavidad hacia el oeste. Sin hacer caso de algunos recovecos que aprovechan zonas propicias en las laderas, seguimos la dirección del eje de estos campos.
Por la izquierda se imponen los pinos. Por la derecha el bojeral.
En el borde izquierdo de los campos, en una alambrada que separa el pinar, hay un escorte que da paso a un camino claro, que marcha entre la vegetación en la misma dirección que llevamos.
Lo tomamos, casi en llano. Gira poco a poco hacia el sur. Al otro lado de la alambrada, cercano, se abre entre el campo y nosotros un pequeño barranco.
Pronto...
Nuestro camino asoma a una pista ancha que llega desde Orradre hasta una gran instalación ganadera que tenemos enfrente. Para llegar a ella giramos a la derecha y bajamos a cruzar el pequeño regacho. La alambrada nos permite bordear el edificio principal para pasar tras el mismo. Entre la pared y la alambrada hay un pasillo de unos seis metros.
Hacia la mitad de la longitud de la nave la alambrada de la derecha tiene una puerta de hierro. La cruzamos y giramos 180º para tomar las trazas de una senda que vuelve sobre nuestros pasos y después va girando hacia el oeste de nuevo. Siempre cerca del sembrado seguimos las sendas o trazas entre el matorral.
Cuando empezamos a ver a lo lejos, en alto y hacia el noroeste, unas naves ganaderas que hemos utilizado como referencia después de salir de Berroya (véase en 0,50 h-3,20 km), encontramos enseguida, señalizada con un cairn en el borde del sembrado, el arranque de una senda que en diagonal comienza a subir a la izquierda por entre los bojes. Es la cañada Real de Murillo el Fruto a Salazar. Está invadida por el matorral, pero con atención es posible seguir el itinerario.
En tres minutos pasamos una alambrada semiabandonada que es posible superar por encima de las estacas arrancadas.
A partir de este punto las sendas se entrelazan, siempre por lo más alto, pero siempre con continuidad. La dirección suroeste se mantiene durante largo rato.
Dos pequeñas manchas de sembrados nos obligan a bordearlas por la izquierda.
Tras cruzar el segundo sembrado encontramos un ancho camino que sigue la dirección, en descenso, hacia la carretera de Murillo, que vemos más abajo a cierta distancia.
Por la izquierda llega otro camino aún más ancho que el nuestro. Giramos a la derecha. Vemos ya Murillo a nuestro alcance. Al fondo domina el paisaje la silueta de la peña de Izaga.
Descendemos hacia la carretera cercana. El suelo está bastante erosionado.
Carretera. Por la derecha, hacia el pueblo cercano.
Murillo Berroya. Fin de trayecto.