En unos metros el camino va por el borde de uno de los pocos restos del bosque original que existen en esta región, muy deteriorada por la ganadería. Atravesamos un quejigal, Quercus faginea, con mucho boj que poco a poco se va convirtiendo en un matorral de coscoja, Quercus coccifera, enebros, Juniperus communis, restos de carrasca, Quercus rotundifolia y otros arbustos espinosos y resistentes al ganado.