Unanu - Beriain (Ermita de San Donato) - Barranco de Leziza - Unanu
Recorrido: Unanu - Beriain - Leziza - Collado con Treku - Barranco de Leziza - Unanu
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
27/01/2002
14/10/2014
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Este es un recorrido que reune dos condicionantes: un fuerte y brusco desnivel inicial, lo que lo hace muy exigente para quien no esté entrenado y un largo itinerario de regreso.
Unanu está situado a 650 m sobre el nivel del mar, y en poco más de hora y media de recorrido se salva un desnivel de casi 900 metros hasta la ermita de San Donato, en la cima de Beriain.
Después el camino desciende por el lomo de la sierra entre zonas herbosas de aspecto karstico, con dolinas y barrancos que nos obligan a buscar los mejores caminos para acercarnos a la cima de Leziza, cortada a pico sobre el barranco del mismo nombre.
Una vez alcanzada ésta, seguimos alejándonos del punto de partida para buscar el paso que nos permite bajar al barranco e iniciar la vuelta, ahora por cómodo camino en forma de pista.
Al final proponemos, para quien tenga todavía ganas de aventura, una desviación por un camino en desuso que nos llevará a entroncar con el camino de subida a través de un hermoso hayedo.
El camino es variado y con paisajes muy sugerentes. Grandes contrastes y un continuo panorama de los valles que nos circundan a vista de pájaro.
Un camino que exige un esfuerzo importante, pero también nos recompensa con un gran disfrute estético y deportivo.
Ruta paso a paso
Unanu.
El pueblo, recostado contra la ladera que asciende hacia San Donato, tiene una vista privilegiada sobre el resto del valle de Ergoiena y la Barranca. Mientras podemos admirar el "Morro", airoso y altivo tras él, en frente tiene las laderas de Andia, con Dorrao a la izquierda, con el puerto de Lizarraga y con el pueblo del mismo nombre en la parte baja y la ermita de San Adrián, hermosa en la cresta sobre el mismo, iluminada al amanecer por los rayos del sol.
Iniciamos el camino en la parte más alta de Unanu. Nos puede servir de indicación un aska de doble altura pegada a una pared, delante de la cual pasa la calle cementada que, al salir del pueblo a pocos metros, se convierte en pista.
En principio se bifurca, pero tomamos hacia la derecha, hacia los visibles depósitos de agua delante de los cuales pasaremos.
Treinta metros después de superar el segundo depósito vemos una depresión a la derecha con suelo pedregoso que nos permite atajar y alcanzar la pista algo más arriba.
Al tomar contacto de nuevo con la pista (4 minutos), lo hacemos junto a una alambrada con puerta metálica, que superamos.
Fuente (Iturtxiki).
Hemos salido de nuevo a la pista en el caso de que hayamos cogido atajos (tras varias revueltas el vial alcanza este punto).
Aquí es posible y muy frecuente iniciar también la ruta, pues existe amplia zona para aparcar el vehículo. Los vecinos, por si hubiera reclamaciones, han colocado un cartel avisador de que no se hacen cargo de posibles daños del ganado a los vehículos. La fuente es de un solo caño, y está muy bien cuidada.
La pista se bifurca. Por la izquierda. Inmediatamente la abandonamos por este mismo lado. Un llamativo cairn con pintura roja indica la senda que asciende decidida por la pendiente hacia las primeras hayas. También acompañan el recorrido las señales de un GR. El desnivel es fuerte y sostenido. Vamos haciendo zig-zags entre matorral y arbolado.
Alcanzamos un lomo donde el sendero tuerce 90º hacia la derecha y vamos ganando altura.
Pasamos junto a una ¿caja de piedra? Que sobresale en el suelo del hayedo.
0:43 - Superamos una alambrada entre las hayas.
Continuamos por el bosque y pocos minutos después llegamos a la cabecera del barranco que llevábamos a la izquierda. El camino sigue ascendiendo entre hayas, pero poco a poco van apareciendo piedras suelta, tramos de cascajera y grandes rocas. Es un anuncio de lo que nos espera más arriba.
Superado el hayedo y la barrera de rocas sueltas, llegamos a la zona de rasos. Hasta aquí, como un tobogán, se derraman las piedras de las cascajeras, con unos metros de zona herbosa que paulatinamente, y a medida que aumente la pendiente, será sustituida por piedras.
La senda se dibuja con claridad. Nos armamos de paciencia y atacamos la fortísima pendiente.
Es relativamente sencillo seguir la traza de la senda. Como indicación diremos que inicialmente asciende recta para, después de decantarse, ligeramente hacia la izquierda de la pendiente, acabar por torcer decididamente a la derecha, al tiempo que disminuye la inclinación.
Finalmente, tras circular bordeando el lomo, asomaremos a la parte de arriba.
Alcanzamos la parte superior de la sierra, donde encontramos, por comparación con lo recién transitado, unos amables rasos herbosos que nos pueden llegar a parecer casi llanos.
A la izquierda queda El Morro de Iyurbain (por si quisierámos visitarlo).
Tomamos a la derecha, en suave ascenso, muy descansado y relajante tras el tramo anterior. Al fondo asoma la ermita de San Donato. A ambos lados apreciamos los grandes cortes rocosos que configuran esta airosa montaña.
Al final aumenta la pendiente y aparecen algunas piedras entre la hierba.
Cima de Beriain - Ermita de San Donato.
Vértice geodésico en la parte más alta, junto al corte sobre la Barranca. El buzón, con restos de pintura azul y en forma de cilindro, está coronado por una pequeña cruz, situado entre el vértice geodésico y la ermita.
Vista espectacular. Dominamos todos los montes de alrededor, y en la lejanía, el Pirineo de Belagua y el oscense brillan, con sus nieves, entre las brumas de los valles. Más cercanos, hacia el otro lado, discurren a nuestros pies los valles de Ergoiena y la Burunda (unos mil metros bajo nosotros). Al otro lado el Santuario de Aralar y la sierra del mismo nombre. Al sur Andia y Urbasa…
La ermita de San Donato, de construcción rústica, ha sido restaurada no hace mucho tiempo. Tiene un gran portón y una amplia zona de refugio que permite guarecerse en días malos. Dentro podemos ver, a través de la puerta acristalada, el interior de la ermita.
Descendemos ahora hacia el Este. Nos queda un buen trecho para acercarnos a Leziza. No podemos fiarnos del terreno. Una continua sucesión de cortes, pequeños barrancos, dolinas, van a dificultarnos el paso.
El camino más sencillo marcha cerca del borde norte (izquierda), señalizado por las marcas de rodadura de los todo-terreno y por abundantes cairns.
De cualquier forma el descenso es sinuoso, pero el camino resulta de orientación sencilla (siempre que no haya niebla). La cima de Leziza destaca con claridad en el cortado cresterío de la derecha. Tardaremos un buen rato hasta alcanzar la cuesta de ascenso final.
Orientándonos con cairns hemos ido siguiendo el camino de descenso.
Ahora dejamos de ir junto al borde de la derecha, y en una curva amplia seguimos recto, en diagonal, a buscar el punto más sencillo y que menos desciende antes de subir hacia el otro lado.
Estamos en el punto más bajo antes de iniciar el ascenso hacia la cima.
Ahora, enfilando la referencia del buzón que destaca sobre la cima, marchamos casi rectos en terreno herboso con abundante roca que sobresale en la ladera.
Cima de Leziza
En la imagen tenemos en primer plano el buzón, en forma de cilindro rematado por un tejadillo, muy oxidado y sin placa. Al fondo vemos el camino que acabamos de atravesar, con la ermita de San Donato casi perdida en el horizonte.
Bajo nosotros, al sur, un gran cortado nos separa del barranco de Leziza, por el que transitaremos tras dar todavía una gran vuelta para salvar el corte que nos eleva sobre el mismo. Al otro lado se extiende la sierra de Andia. Tras de nosotros la pendiente desciende hacia el Norte y el Este (hasta Senosiain). Al Norte la cresta de Satrustegi que continua hasta la cima de Txurregi.
Bajamos hacia el nordeste, en busca del camino que va por la parte central, en diagonal, y que pasa por detrás de una borda rodeada de un corral con alambrada que divisamos desde arriba.
Pasamos una zona más herbosa, y si nos desviamos un poco a la derecha, en un barranco transversal, topamos con una gran sima en el fondo del mismo. Una alambrada oxidada la rodeaba para proteger de posibles accidentes, pero toda está desaparecida o tirada por el suelo.
Tras rodear la sima por el lado norte seguimos y, en 300 metros, encontramos la borda (cuando hemos pasado estaba en obras).
Por detrás llega el camino con el que enseguida vamos a confluir.
De momento, siguiendo la dirección de la alambrada que cierra el lugar por delante, caminamos hacia el este.
Enlazamos con el camino que buscábamos.
A la derecha.
Torciendo hacia el sureste y marcado por frecuentes cairns, nos va a conducir hacia los rasos entre el cresterío de Leziza, Peña Blanca y Treku, en medio de un terreno muy accidentado, con continuos (aunque pequeños) ascensos y descensos.
Cambia continuamente de rumbo, y al final vuelve en algunos tramos hacia el Oeste antes de asomarse a la amplia zona llana ya citada, bajo Altos de Goñi, Peña Blanca y Leziza, formando la cabecera del barranco.
En una curva cerrada de la pista hacia la izquierda vemos algo ya visitado. En el horizonte de la derecha, sobre los cortados de Leziza, aparece muy lejana la ermita de San Donato al fondo.
Es el momento en que, por la derecha, abandonamos la pista para descender por una vaguada que emboca hacia un camino herboso, ancho, que pasa bajo la ladera de Peña Blanca (enfrente). Sin sendero marcado, entre las matas de brezos, bajamos al encuentro de ese camino.
Alcanzamos el fondo de la vaguada y el camino, en terreno herboso.
A la derecha, por lo más bajo.
Avanzamos por los rasos de la cabecera de este barranco. A la derecha se elevan los cortados de Beriain. A la izquierda las laderas herbosas de Peña Blanca.
Más abajo se ven los hayedos donde vamos a introducirnos. A nuestra espalda Treku.
Al superar una alambrada por paso canadiense el piso se hace pista de grava. Enseguida, un poco antes de llegar a la altura de una borda que se levanta a la izquierda, vemos derivar hacia la derecha un camino ancho en ligero ascenso pero en desuso.
Podríamos optar por continuar por la pista (si a estas alturas no tenemos ganas de aventuras) o bien por tomar el camino, que aunque dudoso en su arranque, resulta más interesante y agradable para el senderista.
Describiremos este último. Avanza, a veces semicubierto por la hojarasca, a veces con algo de vegetación que invade un terreno escasamente pisado.
Encontraremos también algunos árboles cruzados y zonas de cierto encharcamiento. Pero nunca son obstáculos que hagan el paso difícil ni conviertan en incómoda la marcha.
Sobre nosotros el hayedo esconde la cercanía del roquedo. Así seguiremos largo rato.
El terreno semisucio, abandonado, se vuelve de pronto limpio y transitable incluso para vehículos. Descendemos con suavidad.
Enlazamos con la pista que hemos abandonado en la cabecera del barranco.
Ahora seguimos descendiendo a la derecha.
A la derecha queda el arranque del sendero que hemos tomado al inicio del recorrido, nada más pasar por la fuente de Iturtxiki.
Pocos metros más abajo pasamos junto a ella (o terminamos el recorrido si hemos dejado ahí el vehículo).
De lo contrario seguimos descendiendo hacia Unanu.
Unanu.
Final del recorrido.