Anticlinal de Falces
Recorrido: Montiuso
Autor: García Bona, Luis Miguel
13/01/2008
20/01/2008
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Se trata de un recorrido suave por la zona Media de Navarra que tiene como finalidad reconocer la flora más relevante y características de los matorrales esteparios o mediterráneos y especialmente los que salen sobre yesos. Así mismo es un recorrido con gran interés geológico ya que discurre sobre el borde de un anticlinal erosionado de yesos. Desde los puntos más altos del recorrido podremos contemplar con gran claridad la estructura del anticlinal y los bordes de los estratos erosionados que sobresalen como si de unos dientes gigantescos de tiburón se tratasen. Fijándonos en el suelo podremos descubrir las diversas formas en que aparece el yeso, globular, astilloso, espejuelo y formando maclas.
Ruta paso a paso
El recorrido lo iniciaremos pasado el kilómetro 15 de la carretera Falces a Lerín, NA-6210, a nuestra derecha sale una pista bien preparada en dirección noroeste, tras dar un giro hacia el norte y traspasar una loma se dirige en dirección norte unos 2,5 km, seguimos recto dejando dos cruces y paramos en el tercer cruce desde podemos empezar el recorrido
La zona que visitamos geológicamente forma parte de una gran estructura, un gran anticlinal o pliegue erosionado en su lomo que lo podemos apreciar en foto aérea. En este recorrido nosotros recorreremos parte del flanco norte, el flanco sur lo podríamos visitar en la sierra de Peralta.
El primer tramo del recorrido se puede hacer siguiendo la pista que tenemos a nuestra derecha en dirección este hasta entroncar con nueva pista que dirección norte hacia los montes nos llevará directamente al alto del Cuervo, sin embargo, para poder contemplar la naturaleza en su estado más puro y natural nosotros vamos a seguir una ruta más irregular, en algún tramo sin camino o pista definida, pero sin grandes dificultades ni problemas de pérdida. Nosotros recomendamos seguir la pista en dirección norte hacia los montes que tenemos enfrente, la pista va entre campos de cebada, yecos y montículos abandonados con matorrales. Nada más empezar el recorrido destacan unas alineaciones de arbolillos plantados a los lados de la pista, se trata de una de las especies arbóreas más características de los barrancos y encharcamientos bardeneros, los tamarices o tarays, Tamarix gallica.
Las zonas bajas arcillosas están cubiertas de unas grandes hierbas que crecen en ramilletes y muy duras y bastas si intentamos arrancarlas, es el albardín, Lygeum spartium, hierba con la que antiguamente se confeccionaba el esparto y en los bordes de la pista los primeros grandes arbustos que nos acompañarán en el recorrido son el sisallo, Salsola vermiculata y la aromática ontina, Artemisia herba-alba.
Llegamos al corral del Guarda envuelto casi literalmente entres sisallos pegados a las paredes y ontinas entre el matorral circundante
La pista termina bruscamente en campos frente a los primeros cortados de yesos que por sus características de salinidad son muy improductivos. A partir de aquí seguiremos sin camino marcado pero sin grandes problemas bordeando primero el cultivo y después seguiremos de frente para contemplar en toda su pureza el matorral mediterráneo que crece bajo las laderas de yesos.
No dirigiremos sin problemas hacia un pequeño paso al pie de los cortados de yesos, al principio en la parte baja donde se encharca el suelo cuando llueve por la acumulación de arcilla el suelo aparece recubierto de unos arbustos con hojas carnosas como arroces, la sosa, Suaeda fruticosa
Los excrementos de conejos y las excavaciones que realizan para desgastarse las uñas las podremos contemplar aquí en una buena representación, aunque no nos faltarán en casi todo el recorrido ya que el conejo es una especie muy común en estas zonas.
Cuando comenzamos a pisar los yesos y el terreno se hace más abrupto, seguimos más o menos paralelos al barrancos y las zonas más permeable, dan paso a un matorral más desarrollado con romero, Rosmarinus officinalis, coscoja, Quercus coccifera, ontina, Artemisia herba-alba, aulaga, Genista scorpius, jara blanca, Cistus albidus, asnallo, Atriplex halimus. El barranco nos sube a un nuevo campo de cebada que atravesaremos y seguiremos subiendo y ladeando el monte en dirección a la pista que ya veremos abajo a nuestra derecha.
Accedemos a la pista que atraviesa el flanco norte de un gran anticlinal que mejor observaremos desde arriba y que la erosión ha fractura por este punto. Seguiremos en dirección norte unos metros hasta el collado de los Hornos. La pista que bordea campos y matorral nos permite a sus bordes reconoce los numerosos rastros de conejos y muchas coscoja, así como alguna carrasca, Quercus rotundifolia restos de la antigua vegetación que debió cubrir toda esta zona hace muchos años.
Desde este punto la pista sigue hacia Miranda de Arga y baja a una gran depresión limitado al frente por otra alineación paralela de montes entre los que destaca la peña Jenáriz. Esta alineación en realidad corresponde a otros estratos de yesos más recientes que los que estamos pisando y que estarían por encima de estos, pero para entender mejor esta estructura geológica dejaremos la pista y tomaremos sendero que sale a la derecha y que gira casi 360º ascendiendo al portillo del Cuervo. En el recorrido podemos detenernos para observar las rocas sueltas del substrato, yesos en todas sus formas, unos formando masas compactas blancas y otros formando maclas en espejuelo, auténticos cristales de yeso
Desde este punto y mirando hacia el sureste vemos al menos tres claras alineaciones de montículos que parecen gigantescos dientes de tiburón que miran hacia arriba. En este lugar los estrato de yesos y areniscas formaron un gran pliegue anticlinal como el que vemos en la foto y en el dibujo que después se ha erosionado empezando por la parte superior y solo quedan los borden formando como unos gigantescos dientes de tiburón que se corresponden con otros semejantes en dirección opuesta que los encontramos más al suroeste formando los altos de Peralta.
Regresamos sobre nuestros pasos o podemos acortar ladera abajo hacia la pista que hemos traídos y casi al punto donde empieza a descender la pista y donde observaremos a la derecha un sendero que sube entre la hierba
El sendero sube unos metros y tras pasar unos arbustos de coscoja se convierte en una clara pista que asciende y se dirige hacia los pinares que tenemos enfrente.
Alcanzamos el pinar de pino carrasco, Pinus halepensis, en el que podemos contemplar el mismo sotobosque del matorral anterior, coscojas, jaras blancas, romeros, etc.
El camino pasa por la conducción de gas natural y en los tramos más agrestes, que coinciden generalmente con los afloramientos de yesos se han hecho repoblaciones de diversos arbustos de la zona, coscojas, romeros, lavandas, etc, que el tiempo dirá si resultan acertadas o no.
Siguiendo el sendero entre pinos y monte bajo alcanzamos un collado con una clara pista que baja e incluso un indicador de PR, descenderemos por este camino en dirección sur admirando a nuestra derecha el cortado de yesos y las diferentes capas que lo forman y que son las responsables de estos repliegues y este paisaje.
El camino discurre entre campos y restos de pinares y tras pasar el primer grupo de pinares dejamos el camino y atravesamos el campo de nuestra izquierda unos metros hasta nueva pista.
Tomamos la pista hacia el sur que nos llevará sin pérdida hasta el punto de inicio. En el recorrido pasaremos cerca de unos de los múltiples barrancos esteparios, tipo bardeneros que nos aparece a nuestra izquierda y excavados sobre las arcillas, en ellos podremos contemplar la fuerte acción de la erosión del agua y la flora típica de estas zonas que se inundan temporalmente, especialmente el tamariz o taray, Tamarix gallica.
Llegamos al punto de inicio