Puerto de Egozkue - Burdindogi
Recorrido: Puerto de Egozkue - Azimendi - Ladera de Urdanaz - Burdindogi
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
25/03/2001
29/08/2002
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Ascensión sencilla a un monte de la cabecera del río Arga en cuya cima se encuentra la hermosa ermita del Santo Cristo de Burdindogi, en un claro entre el hayedo.
La ruta se puede alargar fácilmente hacia el vecino Goitean, y si se desea, bajar directamente, por el barranco, hasta el pueblo de Iragi, cerrando casi un círculo. Así se describe en el PR equivalente.
Hasta su cercanía asciende también una pista desde Aritzu, localidad del municipio de Anue, desde la que también se puede plantear una ascensión alternativa.
Bibliografía:
Montes de la Cuenca de Pamplona (p. 157) - Javier Zubieta Barcos - Ed. Y Libros S.A. - 1ª ed. 1988
Guía Montes de Navarra (Itin. 55 - p. 157) - A. Andueza y col. - Sua Edizioak - 1991
Guía montañera - Montes de Navarra (2) (Itin. 5 - p. 26) - Hnos. Feliú - Sua Edizioak - 1997
Ruta paso a paso
Puerto de Egozkue. Con Iragi a nuestras espaldas, mirando hacia el Norte, tomamos un camino que sube junto a una alambrada, visitando varias palomeras entre el bosque. La pendiente, al principio, es fuerte. Un desvío, al poco de empezar toma a la derecha. Lo desechamos para seguir el ascenso junto a la alambrada.Al cabo de pocos minutos, si ascendemos en invierno, sin hojas en las hayas, vamos divisando entre el ramaje, el embalse de Eugi, con el pueblo a sus orillas, en una preciosa postal.
Alcanzamos la loma entre Berdegi y Azimendi.
Cruzamos la alambrada por un pequeño portillo. Unas piedras en el suelo nos avisan, cuando volvamos, pues si vamos despistados seguiríamos la senda que alcanza la cima de Berdegi entre más palomeras, sin percatarnos de la senda de descenso.
Ahora el camino es más bien llano. Recorre la loma, incluso con algún ligero descenso. A la derecha los árboles nos van dejando ver cada vez mejor el paisaje de Eugi, con Iragi debajo de nosotros.
Seguimos por sendas junto a la alambrada hasta alcanzar la imperceptible cima de Azimendi
El bosque es un hayedo salpicado de algunos espinos blancos y enebros.
A la altura de una palomera señalada con el nº 4 podemos atravesar la alambrada por una escalerilla y continuar junto a ella por el otro lado. Pero también podemos seguir sin atravesarla.
La alambrada gira a la izquierda, a la par que el barranco que se introduce en el mismo sentido. Estamos en la cima de Azimendi. Descendemos ahora fuertemente entre las hayas. Unas marcas antiguas de color rojo van señalando la existencia de una senda bajo la hojarasca.
No obstante la referencia válida es siempre la alambrada.
La alambrada se orienta de nuevo hacia el Norte al llegar a una zona llana. Está rota y conviene seguir por su izquierda. La senda va entre las hayas, a veces encajonándose, a veces desviándose de la alambrada, que se remonta para volver a bajar. El ascenso es suave.
Al pie de la loma que asciende hacia Urdanaz nos alcanza por la izquierda otra alambrada que hace un ángulo agudo con la que traíamos. La senda pasa al otro lado.
Si queremos ir visitando cimas, este es el punto en el que podemos decidir ascender por entre los brezos para alcanzar la cima de Urdanaz (1.124 m.). En ese caso descenderíamos por el otro lado para llegar a confluir con nuestra ruta en el collado de Azegi.
La senda que vamos a describir rodea, sin embargo Urdanaz con comodidad, sin salir prácticamente del bosque, salvo en algún momento que se asoma a su parte alta.
Esta va ascendiendo con mucha suavidad, a veces encajonada entre dos terraplenes, a veces paseando entre las hayas y con el barranco que sube de Iragi a nuestra derecha.
Collado de Azegi
Una pista sube desde Arizu por el Norte, a la izquierda. A nuestra espalda queda Urdanaz.
Desechando la pista tomamos a la derecha, al fondo, entre el hayedo, para ir ascendiendo, cada vez con más pendiente, al mismo tiempo que vemos cómo el camino se va definiendo y trepando por la ladera de Burdindogi.
Poco a poco el bosque va quedando abierto a nuestra derecha, hacia el barranco.
Conforme vamos ganando altura vemos otro camino que confluye hacia el nuestro en ángulo recto, subiendo derecho desde abajo. Desde el cruce podemos atajar una curva cerrada y después la pendiente se suaviza, anunciando ya la cercana ermita.
Tras varias curvas divisamos entre el arbolado la ermita del Santo Cristo de Burdindogi. En poco rato llegamos a ella.
Fernando Pérez Ollo, en el libro «Ermitas de Navarra», editado por Caja Navarra en 1983, dice: "...Centro de devoción antiguo: en 1326 el merino de Sangüesa mandó ocho hombres a pie y ocho a caballo para facilitar el romeraje a Burdindogui. La cadena de ermitaños llega hasta tiempos recientes. Igual de Soria, en 1796, mandó reparar el techo. Cerca hay una fuente 'cuyas aguas son muy eficaces contra la sarna', al decir de DGH".
Cerca de la ermita un pequeño hito, con una placa, nos recuerda a Mikel Buzunariz, fallecido en los Picos de Europa en 1972. El edificio es grande, con un refugio adosado en ángulo recto. Está rodeada de un entorno muy agradable. Tiene un banco de madera adosado a sus paredes y orientado al Sur.
En este lugar celebró durante muchos años su Finalista la sección de montaña de la U.D.C. Chantrea.
La cima queda muy cerca de nosotros, a cinco minutos al Nordeste.
Tras ascender entre los árboles suavemente, encontramos la cima señalada por restos de un buzón en una roca.
Junto al buzón quedan los restos de una placa en recuerdo de Juanjo Navarro “Kiliki”, fallecido en 1985 en las laderas del Everest. La ausencia de buzón propiamente dicha hace que algunos dejen sus tarjetas bajo esta placa.
La visibilidad está muy reducida por el arbolado. No obstante, si ascendemos en época invernal podemos apreciar a nuestros pies las canteras de magnesitas y el bosque de Quinto Real, y algunas cimas del Pirineo como el Ori, Orztanzurieta, etc.