Unanu - Beriain (ermita de San Donato)
Recorrido: Unanu - Beriain (ermita de San Donato)
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
27/01/2002
09/12/2014
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
La ascensión a Beriain (muchos confunden el nombre con la ermita, San Donato) tiene diferentes opciones. Al ser una de las siluetas más altivas de la montaña navarra, la ascensión de esta cima se presenta muy tentadora para todos. Los desniveles siempre son fuertes. Desde Uharte Arakil rondan los mil metros, lo mismo que desde Ihabar.
Últimamente la ascensión más frecuente es la que parte de la localidad de Unanu, en el valle de Ergoiena, y asciende casi 900 metros de desnivel. Es la que vamos a describir aquí.
Otra alternativa es, aunque más suave, más larga y cansina: subir desde Goñi por la cresta de la sierra. No obstante todas ellas presentan diferentes atractivos, haciendo de Beriain una cita obligada para cualquiera que sea aficionado/a a la montaña.
Si el caminante tiene fuerzas y ganas de andar, le sugerimos eche un vistazo al recorrido que, además del ascenso, regresa dando la vuelta por Leziza y desciende después por el barranco del mismo nombre.
Ruta paso a paso
Unanu.
El pueblo, recostado contra la ladera que asciende hacia San Donato, tiene una vista muy amplia sobre el resto del valle de Ergoiena y la Barranca. Podemos admirar el «Morro», airoso y altivo tras él. Enfrente tiene las laderas de Andia, con Dorrao a la izquierda, con el puerto de Lizarraga y con el pueblo del mismo nombre en la parte baja. La ermita de San Adrián, hermosa en la cresta sobre el mismo, destaca iluminada al amanecer por los rayos del sol.
Iniciamos el camino en la parte más alta de Unanu. Nos puede servir de indicación un aska de doble altura pegada a una pared, delante de la cual pasa la calle cementada que, al salir del pueblo a pocos metros, se convierte en pista.
En principio se bifurca, pero tomamos hacia la derecha, acercándonos a los visibles depósitos de agua delante de los cuales pasaremos.
Treinta metros después de superar el segundo vemos una depresión a la derecha con suelo pedregoso que nos permite atajar y alcanzar la pista algo más arriba.
Al tomar contacto de nuevo con la pista (4 minutos), lo hacemos junto a una alambrada con puerta metálica, que superamos.
Unos 100 metros después de cruzar la puerta se desvía por la izquierda un camino de suelo herboso y pedregoso a un tiempo. Lo tomamos y circulamos paralelos a la pista durante un trecho, hasta que esta traza una curva hacia la derecha y se aleja de la misma, internándose en una especie de barranco que baja de la zona del «Morro».
Ahora el camino se convierte en senda de claro discurrir y se interna en dicho barranco un tramo, junto a una alambrada. Acaba por cruzar la hondonada (0:12 minutos) y entonces cambia de sentido ascendiendo por la otra vertiente hacia la loma superando dicha hondonada.
En este ascenso la senda se diluye un poco entre matorrales y algunos pinchos que amenazan con cerrar el paso pero no llegan a hacerlo. Si la época es muy lluviosa puede merecer la pena dar la vuelta por la pista, pues el suelo puede estar muy embarrado por el paso del ganado.
Fuente Iturtxiki.
Hemos salido de nuevo a la pista, que tras varias revueltas alcanza este punto.
Aquí es posible plantearse también el inicio de la ruta. Existe amplia zona para aparcar el vehículo, y casi todo el trazado es de buen piso y anchura suficiente para la circulación. La fuente, de un solo caño, está muy bien cuidada.
Seguimos el ramal izquierdo de la pista y, en seguida, con dos llamativos cairns, tomamos la senda que asciende decidida por la ladera hacia las primeras hayas. La pendiente es fuerte y sostenida. Vamos haciendo zig-zags entre el arbolado.
Alcanzamos un punto muy característico en el que la senda encuentra, en medio del bosque, una loma sobre el barranco anterior, que hemos dejado bajo nosotros, y que nos separa de la ladera que se desploma de Beriain. El paisaje es para disfrutarlo, tanto hacia San Donato como a nuestras espaldas, sobre el valle.
Pequeño descanso en la pendiente para volver a subir en dirección Este por la loma.
Tres minutos después a lo que parece un viejo depósito de aguas sobre el que está situado un cairn (imagen). Continuamos por el arbolado y en cuatro minutos alcanzamos la cabecera del barranco que llevábamos a la izquierda. El camino sigue ascendiendo y poco a poco van apareciendo piedras sueltas, tramos de cascajera y grandes rocas. Es el anuncio de lo que nos espera más arriba.
Superado el hayedo y la barrera de rocas sueltas, llegamos a la zona de rasos. Hasta aquí, como un tobogán, se derraman las piedras de las cascajeras, con unos metros de zona herbosa que paulatinamente, y a medida que aumente la pendiente, será sustituida por pedregal.
La senda se dibuja con claridad. Armados de paciencia y con calma atacamos la fortísima pendiente.
Aunque es relativamente sencillo seguir la senda, como indicación diremos que primero asciende perpendicular a la ladera para, después de decantarse hacia la izquierda de la pendiente, acaba por torcer decididamente a la derecha, al mismo tiempo que disminuye la inclinación.
Al final, tras circular bordeando el lomo, asoma a la parte superior.
En la zona superior de la sierra encontramos de repente unos amables rasos herbosos que, por contraste, parecen casi llanos.
Grandes cairns indican el punto donde la senda desemboca en la loma, lo que facilita encontrar el punto de bajada si pensamos regresar por el mismo camino.
A nuestra izquierda queda Iyurbain.
Tomamos a la derecha, en suave ascenso, muy descansado y relajante tras el tramo anterior. Al fondo va asomando la espadaña de la ermita de San Donato. A ambos lados apreciamos los grandes cortes rocosos que configuran esta airosa montaña.
En el tramo final aumenta ligeramente la pendiente y aparecen algunas piedras entre la hierba.
Cima de Beriain.
Vértice geodésico en la parte más alta, junto al corte sobre la Barranca. El buzón, en forma de cilindro, pintado de azul, está coronado por una pequeña cruz, situado entre el vértice geodésico y la ermita.
La vista, lógicamente, es espectacular. Dominamos todos los montes de alrededor, y en la lejanía, el Pirineo de Belagua y oscense brillan con sus nieves, entre las brumas de los valles. Más cercanos, a ambos lados, discurren los valles de Ergoiena y La Burunda (mil metros bajo nuestros pies). Al otro lado el Santuario de Aralar y la sierra del mismo nombre. Al sur Andía y Urbasa...
La ermita, de construcción rústica, tiene un gran vestíbulo que hace las veces de refugio y permite mantenerse abrigados en días malos.