Túnel de Lizarraga - Peña Blanca - Treku
Recorrido: Túnel de Lizarraga - Balsas de Sarasa - Peña Blanca - Treku
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
15/02/2004
20/06/2011
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Entre el túnel de Lizarraga y la cima de Treku se extiende en línea recta una faja de terreno de pastos, recorrida por el «Camino de la Sal» que sin apenas desniveles permite visitar la parte superior de la sierra de Andia, llegar a las cimas de Peña Blanca y Treku o, en su caso, desviarse hacia el sureste para hacer travesía hasta Goñi, hacia el Norte para ascender hacia San Donato o descender hacia Txargain y Arteta en dirección este.
La zona está salpicada de algunas charcas que vienen muy bien al ganado que pasta en verano y otoño por la zona.
La travesía por estos parajes nos brinda un suave recorrido con apacibles paisajes, que pueden ser un tanto traicioneros en caso de que la niebla se cierre sobre nosotros.
La vegetación arbórea en la zona se limita a algunos espinos blancos. En el suelo se forman manchas y rodales de brezos que resisten el frío durante el invierno y las acometidas del ganado el resto del año.
Ruta paso a paso
Boca sur del túnel de Lizarraga (alto del mismo nombre).
Situado en la carretera de Estella a San Sebastián, en la parte más alta de la divisoria de las sierras de Urbasa y Andia.
Hay una borda a cada lado. En el lado occidental se ha reconvertido en refugio cerrado. La de la parte oriental, sin embargo, vende queso y hace funciones de bar, e incluso da de comer. Supone un magnífico refugio en caso de inclemencias del tiempo.
Mirando hacia el túnel tomamos la pista que, pasando por delante de esta última borda, asciende hacia el nordeste.
En pocos metros cruza por paso canadiense una tapia.
Después girará a la izquierda para subir al raso superior.
El paso canadiense impide el paso de animales.
Cuando el camino se acerca a la cantera y aumenta algo la pendiente, el suelo se vuelve cementado.
Dejando a la derecha la boca de una sima protegida por una especie de garita de hormigón el camino asciende haciendo curvas hacia la parte superior de la sierra.
Una alternativa es la de abandonar la pista por la derecha junto al paso canadiense. Nada más atravesarlo nos vamos por la derecha, pegados a la tapia, hasta encontrar una faja herbosa que sube recta, con fuerte pendiente, hacia el este.
En lo alto de la misma enlazaremos directamente con la pista, en el momento en que esta gira hacia oriente.
Alcanzamos la parte alta, donde el terreno se vuelve ondulado y el camino avanza en llano.
En la curva de la imagen se unen las dos alternativas.
Marchamos claramente hacia el este.
A la izquierda tenemos la cresta, algo elevada sobre el terreno, con la roca desnuda en su parte más alta. Frente a nosotros los pastos se extienden, salpicados únicamente por aislados ejemplares de espino blanco.
La balsa Txiki (en realidad una balsa doble), queda a la derecha del camino.
Más adelante tenemos también la de Sarasa (la más grande) y la de Larraga. Todas ellas son punto de encuentro del ganado en verano. En la época invernal no se ven apenas animales pastando. Los neveros las rodean y acumulan la nieve entre las dolinas.
ASCENSIÓN DE SARASA
Lo habitual es seguir la línea recta de los rasos, pero aquí contamos cómo ascender una cota no muy frecuentada.
Si queremos podemos remontar hacia la izquierda, para coronar el buzón de la cota de Sarasa.
Vemos la altura herbosa con una franja más rocosa a media altura, formando parte del cresterío sobre el valle de Ergoiena.
Trazando algún zig-zag para vencer el desnivel…
Cima de Sarasa o Usaide.
Buzón en forma de cohete. Cortada a pico sobre el valle y la carretera. Enfrente tenemos la línea, más elevada, de Beriain y la ermita de San Donato.
Podemos optar por seguir cercanos a las crestas, lo que convertirá la travesía en un continuo «sube y baja», pero de gran interés paisajístico. O bien, regresamos a las cercanías de la pista, donde el avance será relativamente cómodo y llano.
La descripción sigue por el camino de la pista.
Las nieblas son frecuentes en la zona. En ese caso pueden resultar peligrosas, provocando la desorientación de quien no conozca bien estos lugares o no disponga de los medios de orientación adecuados.
El paisaje resulta uniforme y falto de referencias.
En caso de seguir el cresterío tendremos muchas oportunidades de observar el vuelo y evolución de las colonias de buitre leonado, que suelen detenerse en los roquedos para otear el paisaje.
Bajamos a otra balsa doble, mayor que la anterior.
Desde aquí continuamos en dirección este.
Más adelante, a la izquierda, en alto, queda una borda de moderna construcción.
Aparecen por todas partes los almohadillados de brezos. Estas formaciones vegetales resisten mejor la crudeza climática con estas disposiciones.
Sobre un punto ligeramente más elevado un hito de piedras, que señaliza un cruce de caminos, nos indica el lugar desde donde es factible y cómodo iniciar el ataque a la cima de Peña Blanca.
A la izquierda vamos tomando altura por las lomas que se desprenden de la cima (que en la imagen, tomada un día de invierno, se ha señalado, pero está oculta por la niebla).
Conforme vamos subiendo por las zonas más sencillas vamos alternando zonas de prados, brezos y pedregales, pero la ascensión resulta suave y tendida.
Buzón colocado por Boscos Berri (1997). Tiene forma de cubo suspendido en el aire con cortas cadenas que parten de los vértices de otro cubo formado por pletinas metálicas.
Bajo la cima desciende hacia el norte la ladera hacia la cabecera del barranco de Ergoiena.
Este monte se distingue del paisaje de alrededor por la coloración blanquecina que adopta debido al afloramiento abundante de la roca caliza. De ahí le viene el nombre (véase la imagen que mostramos al final de esta ruta).
A unos 20 metros al noroeste se ha colocado un pequeño monolito de arenisca con un recuerdo a «Francis».
Seguimos ahora por la cresta en dirección este o descendemos ligeramente al norte para alcanzar el pasillo que nos separa de la loma de Treku. Alrededor de Peña Blanca los prados giran 180º entre éste y la loma citada para descender hacia Ergoiena por el norte.
Cruzamos el camino que marcha por el fondo de la vaguada formada entre ambas cimas.
Está ocupada también por pastos y manchas de brezos almohadillados.
Ascendemos hacia la cresta de Treku. Podemos hacerlo en cualquier sentido. Por ejemplo, en la imagen lo hicimos hacia el pequeño collado de la izquierda y después tomamos a la izquierda, hacia el norte, para alcanzar la cima.
Ya en la cresta encontramos la alambrada que separa el Parque Natural de Urbasa-Andía y el término de Goñi.
Como decimos, en nuestro caso hubimos de torcer a la izquierda para acceder a la cima, que estaba relativamente cercana (300 metros), hacia el norte.
Cima de Treku. También llamada Altos de Goñi.
Vértice geodésico y dos buzones.
La alambrada pasa por ella de sur a norte. Bajo la cima, hacia el este, quedan las ruinas de un numeroso grupo de bordas que en su tiempo fueron lugar de refugio de los numerosos pastores que acudían a la zona.
Al oeste, en días de buena visibilidad, tenemos Peña Blanca y algo más al norte, separados de la misma por un profundo barranco con verticales cortados, la loma que asciende hacia el punto culminante de la zona, San Donato, con Letziza más cercana.
Uno de los buzones, antiguo, se encuentra en malas condiciones. Es el típico tronco con un hacha clavada en el mismo.
El otro, colocado más recientemente por la ikastola Paz de Ziganda, representa un enanito portando un farol. Se encuentra en mejores condiciones.
Para volver a nuestro destino podemos bajar a la vaguada y tomar a la izquierda el camino que la recorre en dirección oeste.
También podemos recorrer en sentido contrario, durante un tramo, la loma a la que nos hemos encaramado, lo que nos permitirá (sin nieblas), disfrutar de buenas vistas sobre la parte sur de la siera de Andia. De cualquier forma acabaremos por bajar al camino que recorre la zona por la parte más deprimida de los rasos.
Peña Blanca vista desde la cima de Treku.
UN SOMERO REPASO A LA GEOLOGÍA
Andia y Urbasa, hoy Parque Natural, son dos sierras contiguas, separadas por la falla de Zunbeltz, por la que asciende la carretera que marca el límite entre ambas.
Su estructura geológica es prácticamente la misma: terrenos kársticos conformados por estructuras calizas que albergan gran cantidad de simas y de surgencias acuíferas en los bordes de las sierras. Hoy en día constituyen el mayor acuífero de Navarra (algo así como si tuviéramos una inmensa esponja que en su interior conserva nuestras mayores reservas de aguas subterráneas).
En el paisaje, sin embargo, la mayor presión pastoril ha hecho que en Andia predominen los rasos frente a los bosques, justo lo contrario que sucede en Urbasa.