A pocos metros del arco una fuente nos recuerda que estamos pisando el Camino de Santiago. Una simpática imagen del santo esculpida en piedra invita a los peregrinos a beber y a refrescarse los cansados pies en la pila preparada al efecto. Este es el ramal del Baztán. El Camino atraviesa el pueblo en sentido contrario al que nosotros llevamos, ya que baja desde el puerto de Otsondo para seguir hacia el sur tras pasar por la localidad.
Foto: Fuente de los peregrinos de Amaiur
Castillo de Amaiur. Desde aquí, un pequeño cerro al fin y al cabo, parece mentira que pudieran aguantar, siquiera por unas horas, un puñado de hombres el asedio de las tropas castellanas. Los defensores estaban superados a razón de 30 a 1. Aun así rechazaron en varias ocasiones los asaltos del ejército enemigo, aguantando con coraje y valentía. La resistencia admiró al virrey, el conde de Miranda, que dirigia el asedio. El conde de Lerín, aliado beamontés de los castellanos, dijo entonces la famosa frase: "señor, aquellos nabarros son". Sólo la construcción de una mina que logró derribar el cubo más fuerte del castillo hizo que la resistencia se volviera imposible y que los defensores capitularan.
Los nombres de algunos de estos valientes han quedado inmortalizados en el monolito que corona el histórico castillo: Jaime Vélaz de Medrano, alcaide del castillo, su hijo Luis, Miguel de Jasso, hermano de San Francisco Javier, Juan de Orbara, abad de Urdax…
Foto: Monolito del Castillo de Amaiur. Al fordo el Autza
Las recientes excavaciones arqueológicas están sacando a la luz los cimientos del castillo y restos de sus murallas.
Hoy ya no se escuchan los cañones ni los gritos de guerra. El plácido valle, rodeado de montañas ofrece a la vista un verdor y una paz reconfortante. Dominando el paisaje el Autza, que majestuoso se alza como un testigo mudo de la Historia. Para él, estos hechos ocurrieron hace poco, muy poco…
Fotos: Excavaciones en el castillo y restos de muralla.