Badostain - Circunvalación de la balsa de Ezkoriz
Recorrido: Badostain - Recorridos Egüés nº 10 - Cañada - Balsa de Ezkoriz - Dique - Badostain
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
15/02/2019
25/06/2019
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
No es necesario alejarse en exceso de Pamplona para encontrar itinerarios muy sugerentes, e incluso en determinadas épocas del año, de extraordinaria plasticidad.
La balsa de Ezkoriz -también conocida como balsa de Zolina- se encuentra en la zona central del valle de Aranguren. Accesible desde numerosos puntos, describimos aquí un recorrido que arranca de Badostain y se acerca a la misma por un cómodo trazado para alcanzar un mirador elevado sobre la misma. Después desciende hacia el este y gira al sur para rodear el lugar y transitar por la Cañada Real de Milagro a Aezkoa, a orillas de la mancha de agua.
Después de alcanzar el dique y aproximarnos a la localidad de Zolina, regresamos a Badostain remontando y sorteando la zona de los altos antes de atravesar los campos cerealistas que se extienden por el lugar.
Una excursión atractiva, sencilla, de fácil acceso en cualquier momento del año.
Ruta paso a paso
Badostain.
Entre el edificio del concejo y el palacio de Badostain nos acercamos a la iglesia y delante de la misma torcemos a la derecha. Así enfilamos y seguimos la calle San Miguel que nos conduce hacia el sur del pueblo.
Salimos de la localidad junto a un panel indicador del itinerario nº 10 señalizado por el Ayto. del Valle de Egüés, por una pista en dirección sureste (Camino de Ezkoriz) que toma hacia el valle de Aranguren.
La primera mitad de nuestro itinerario coincidirá con las marcas de este trazado, hasta alcanzar la muga con el valle de Aranguren.
La pista es amplia, con suelo asfaltado.
Un desvío con suelo de tierra sale perpendicular a la izquierda.
Una baliza del itinerario señala la dirección recta de la pista que hasta ahora traíamos. La mantenemos, sin dejar de pisar asfalto.
0:20 h - Casi en lo más alto de esta recta hay otro camino herboso que sale también hacia la izquierda. Mantenemos la pista.
A la derecha quedan, en alto, las lomas de Sotoaldapa (junto con otras elevaciones cercanas se definen en el itinerario señalizado como «Altos de Badostain»).
Al tiempo que visualizamos por primera vez la mancha azul de la balsa de Ezkoriz, la pista de asfalto gira a la derecha para descender hacia ella.
Pero por la izquierda, manteniendo la dirección, tomaremos un desvío herboso ancho.
Es el camino de Bordalarre.
Estamos en el Portillo de Ezkoriz, entre los altos de Bordalarre y Sotoaldapa.
En el horizonte divisamos la silueta inconfundible de la Higa de Monreal.
Seguimos ahora por este camino de Bordalarre.
En cuanto remontamos un poco podemos girar la vista en todos los sentidos para disfrutar de una excelente panorámica de la Cuenca de Pamplona, cerrada por el oeste por las sierras de Sarbil, Andia, Beriain y los montes de aquella zona. Se puede divisar Aralar y, más cercanos, Ezkaba, Ostiasko…
Debajo, la urbanización más próxima, es la de Sarriguren.
Conforme ganamos la zona elevada hay un pequeño pinar que nos impide ver con claridad la superficie de la balsa, pero solo es cuestión de paciencia.
Alto de Bordalarre.
Alcanzamos el punto más elevado en terreno despejado.
Hay bancos y mesas de madera.
Aquí sí que tenemos la balsa a nuestros pies y la vemos en toda su extensión. Al fondo, como hemos comentado antes, la Higa y la sierra de Alaiz. Delante cruza la elevación más modesta de Tajonar.
Excelente punto de observación. Es para tomarlo con calma y hacer una pausa en la excursión.
Después el camino se convierte en senderillo que va contorneando los bordes de la elevación. Sin cambiar apenas el sentido de marcha continuamos en dirección nordeste.
0:41 - Por la derecha encontramos una alambrada que cierra una repoblación de pinar en la ladera, bajo el camino. Estamos, a partir de aquí, circulando por la muga entre los ayuntamientos de Egüés y Aranguren.
Al norte el valle de Egüés, al sur Aranguren.
Seguimos el sendero, perdiendo altura por la cresta.
Poco más adelante pasamos junto a otro panel, con un banco a su lado. Es una pena que estos paneles mantienen la estructura, pero no la información, que ha quedado totalmente borrada.
El trazo está balizado con pequeños mojones de hormigón que incorporan el distintivo de un cuadrado amarillo sobre un nº 10, la cifra distintiva del itinerario.
De vez en cuando también encontramos la invitación de algún otro banco para sentarse.
Alcanzamos el punto más elevado del recorrido.
Una baliza invita a un giro en ángulo recto a la izquierda para aproximarnos, por el borde de un campo de cereal, a otra señal cercana, que también indica un giro, ahora a la derecha.
Desde aquí hay que descender con rapidez hacia un camino ancho.
Abajo encontramos el camino de Aranguren.
También aquí hay una baliza del itinerario nº 10, que señala hacia la izquierda, pero llega el momento de abandonar este itinerario.
Giramos a la derecha y nos acercamos hacia las ruinas de una vieja construcción agrícola, en un cruce de pistas.
En pocos metros llegamos al cruce.
Al frente marcha el camino del Fresnal. De la izquierda llega la conexión con la carretera del valle de Aranguren.
Giramos a la derecha, en dirección sur. Pista acondicionada para circulación de vehículos, de suelo muy bien cuidado, liso.
A la derecha, invadidas por matorrales, quedan las ruinas de la borda de Peperena. Hay un panel explicativo y una minúscula balsa.
Nuevo cruce de pistas.
También varias balizas indican diferentes alternativas (balsa de Ezkoriz, Aranguren).
Mantenemos nuestro camino, sin cambios de dirección.
A la vez que la pista gira a la derecha en ángulo recto, otra baliza bastante deteriorada y un panel cercano, indican las direcciones de Ilundain, Aranguren y Lakidain.
Un camino herboso llega en descenso desde la izquierda. Es la cañada real de Milagro a Aezkoa, que ahora coincide con la pista que seguimos.
Las regatas de Lamiturri y El aguacero, confluyentes con el camino, llenan de manchas de agua y vegetación lacustre las zonas cercanas.
En la curva siguiente de la pista (a la izquierda, después de un largo tramo rectilíneo), por la derecha, salvando la regata, salimos por un camino herboso que asciende con suavidad.
Hay varias balizas, pero seguiremos la dirección de la que indica «Zolina», situada poco más allá de un grupo de árboles.
En pocos metros giramos a la izquierda para remontar el terreno.
Este desvío sigue siendo el trazado de la cañada real.
Después de subir la cuesta seguimos en llano.
Otra vez la mancha de agua de la balsa de Ezkoriz aparece frente a nosotros, muy cercana.
A la derecha crecen los pinos y a la izquierda se extienden campos de cereal.
El sendero se bifurca.
Cualquiera de los dos es válido. En nuestro caso hemos tomado por el de la izquierda.
El de la derecha está dotado de balizas y marcas, pero desde arriba se aprecia, al menos cuando hemos pasado, que el suelo está embarrado. El que seguimos se vuelve a unir pronto, en cuanto descendemos un poco, con el mismo.
Efectivamente, pronto descendemos al camino general, encontrando una baliza más en el punto de encuentro.
Seguimos caminando en dirección sur, con la balsa a nuestra derecha, contorneando la masa de agua.
Produce un hermoso contraste la confluencia de paisajes acuáticos y agrícolas. El valle de Aranguren, en primavera, ofrece todos sus tonos verdes al paseante.
Llegamos a las proximidades del dique que cierra la balsa.
Encontramos dos barreras. Una alambrada en condiciones precarias, que podría superarse si nos lo proponemos. Pero más allá hay un canal-zanja que rodea la zona perimetral por este lado.
Por eso, si queremos pasear sobre el dique, nos veremos obligados a acceder desde el extremo opuesto, por el que luego pasaremos.
De momento descendemos a la izquierda, por pista-camino que contornea la instalación.
El camino pasa por delante, algo más bajo que el dique, del que le separa la alambrada que hemos encontrado anteriormente, y que tiene múltiples agujeros.
No merece la pena superarla. Caminamos hasta el lado opuesto, acercándonos en dirección a Zolina, visible algo más al sur.
Casi dándole la espalda al dique, el camino toma dirección sureste para llegar a un cruce de pistas.
Desembocamos en la que viene de Zolina a la balsa.
Si tuviéramos intención de visitar el pueblo (no muy alejado; en la imagen se aprecia al fondo la torre de la iglesia de San Esteban), tomaríamos por la izquierda.
De lo contrario torcemos a la derecha, cambiando casi de sentido, y subimos, en dirección norte, hacia el extremo occidental del dique.
Así dejamos ya el trazado de la Cañada Milagro Aezkoa que se va hacia el pueblo.
Extremo occidental del dique.
Desde aquí es accesible y podríamos caminar sobre el mismo.
Seguimos ahora pista adelante, con la balsa de nuevo a nuestro lado.
Vamos ganando altura.
Después de una curva a la izquierda hay un camino que sale a la derecha en descenso, hacia unos campos de cereal.
No lo tomamos. Seguimos subiendo.
El ramal, desde la bifurcación, nos empieza a alejar de las cercanías de la orilla. Ya no volveremos a estar tan cerca.
Nueva bifurcación en lo alto de la cuesta.
Por la derecha.
Enseguida tenemos, de nuevo, las estampas de la cuenca urbana de Pamplona a la vista.
Llegamos al punto más elevado del regreso.
Incluso a la derecha aparece un mojón de piedras, que no sabemos si indica algo así como un punto cimero.
Más allá, en giro suave a la derecha, descendemos.
Descenso inicialmente rápido.
Cruzamos otro camino que llega de la derecha y después atravesamos un campo de cereal.
Enfrente vemos dos alturas. Conforme nos acercamos advertiremos cómo hemos de rodear por la derecha la primera y pasar después entre ambas.
A la derecha se va un ramal que asciende con fuerte pendiente hacia lo más alto de esta segunda elevación (es una de las pequeñas cotas de Sotoaldapa).
No lo tendremos en cuenta. Por el camino de la izquierda vamos rodeando la ladera.
Pronto giramos a la derecha.
Desembocamos perpendicularmente en una pista rectilínea, que, girando a la izquierda, nos llevará hacia la carretera de acceso a Badostain, a la entrada del pueblo.
Es el camino de Xalduko, y discurre casi paralelo a la pista asfaltada que, más al norte, hemos utilizado para iniciar la excursión.
El camino ya no tiene duda alguna. Avanza rectilineo, entre piezas de cereal, hasta confluir con el asfalto.
Llegamos a la carretera.
Enfrente apreciamos el frontón de una finca particular.
A la derecha.
2:31 - Enlazamos con la carretera procedente de Pamplona, junto a las primeras casas de Badostain, y entramos en el pueblo.
Junto al edificio del concejo podemos dar por finalizada la excursión.