Camino de Santiago «de Baztan». Etapa 5. Berroeta - Lantz
Recorrido: Berroeta - Almandoz - Monasterio de Belate - Lantz
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
22/11/2003
25/11/2003
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
La quinta etapa del Camino de Santiago «de Baztan» supera la cadena montañosa de Belate abandonando el valle de Baztan y pasando al de Ultzama.
La ascensión es prolongada, pues hemos de pasar de un valle que está casi al nivel del mar para ascender hasta los collados situados a más de 900 metros.
El itinerario, a pesar de haber sufrido los cambios paisajísticos que han provocado las importantes obras realizadas en el puerto, no deja de ser de gran belleza. Los cruces con las carreteras, aunque numerosos, son muy fugaces. Los bosques, a medida que ascendemos, se hacen los protagonistas de nuestro caminar.
Desde Berroeta parten dos alternativas. La que ahora narramos desciende a Almandoz, último lugar de Baztan, antes de iniciar el ascenso cerca de la antigua carretera N-121A, a la que cruza varias veces, e incluso visita un lugar tan conocido como la Venta de San Blas. Sin embargo asciende luego más arriba que la carretera y ya la ignora para unirse, en medio de la ladera, co la alternativa oriental (más solitaria), que sube directamente de Berroeta.
Después marchan juntas por la antigua calzada romana y tras superar el collado por encima de Venta Quemada bajan, tras visitar las ruinas de la ermita de Santiago, hasta el monasterio-hospital de Belate, para descender por el hayedo hasta Lantz.
El recorrido es sencillo y no excesivamente alargado. La ascensión tomada con calma tiene sus descansos y hermosos rincones donde relajarse. Aporta, no obstante, otro entorno paisajístico diferente al de anteriores etapas, enriqueciendo este magnífico recorrido entre Baiona e Iruña.
Ruta paso a paso
Situados en la plaza donde se ubica el frontón cubierto, y mirando hacia el sur, tenemos una hermosa casa como cierre. Salimos por la calle de su derecha.
Enseguida descendemos por asfalto. Debajo queda un prado sobre el que asoman tres chalets modernos. A nuestra espalda queda la iglesia mientras bajamos hacia el barranco por el que discurre la carretera de Belate.
El descenso es pronunciado. Pronto (4 minutos) cruzamos la carretera de acceso a la localidad y seguimos descendiendo por senda protegida por avellanos.
La senda herbosa se despeja después y vemos que bajo nosotros circula la carretera general.
Vertiginosamente bajamos, protegidos por barandilla de madera, hasta la boca de un túnel peatonal que nos permite pasar con comodidad al otro lado del asfalto.
A continuación descendemos unos metros más para cruzar también la vieja carretera (anterior a la apertura de los túneles de Belate).
Finalmente otro descenso y seguimos, casi en llano, por hermoso camino entre barreras de piedras, hacia el puente sobre la regata.
180
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Cruzamos la regata Marín.
Estamos en el punto más bajo de la etapa. Al otro lado hay un cruce de caminos junto a una borda.
Junto a la casa seguimos por un camino a la izquierda. Está bien señalizado con las flechas amarillas. Es la calzada de Salditz, enlosada de viejas piedras en algunos puntos.
Más allá hay un portillo que tomamos por la derecha. Ascendemos por la ladera. El viaducto que salva la regata más al sureste nos muestra sus columnas de impresionante altura.
Una tapia casi cubierta por musgos nos acompaña a la izquierda. Vamos entrando bajo la cubierta del bosque de robles. Olvidamos las desviaciones, que conducen en su mayor parte a diferentes prados.
Bifurcación. A la izquierda. Bien señalizada.
El camino supera en la ascensión varios portillos y va trazando algunas curvas cerradas. Hemos de agacharnos bajo 2 ó 3 árboles caídos.
Hay todo tipo de helechos: lenguas de ciervo, helecho macho, cabello de Venus, polipodio. También hay ruscos, avellanos. Una gran profusión de vegetación y hojarasca acompaña nuestro camino. Entramos en algunas manchas de abetos de Douglas.
Tres minutos después, en otra bifurcación, desechamos la línea recta y torcemos a la izquierda.
Ya superamos la altitud de la carretera general, que circula al fondo a la izquierda.
Al fondo aparece la localidad de Almandoz entre el arbolado. La senda deja de ascender.
Almandoz Entramos al lugar en una curva cerrada de la antigua carretera y subimos hacia el centro.
La localidad sufría el tráfico de la N-121A hasta que se realizó una variante que evitó no sólo el paso sino algunas curvas peligrosas. Después el trazado se renovó con la apertura de los túneles. Hoy es un plácido lugar que constituye el último núcleo de población de Baztan antes de pasar Belate y entrar en Ultzama.
Se inician gestiones para intentar habilitar un albergue de peregrinos. Existen algunas opciones muy interesantes.
Salimos de Almandoz por el lado contrario, en ascenso, y seguimos la carretera hasta la curva (cerca del cruce de acceso a la general).
Tras superar la casa Etxetxar arranca camino, primero asfaltado y después cementado que sale por la derecha con fuerte pendiente ascendente. Superamos paso canadiense en pocos metros y tras alguna curva vamos ascendiendo paralelos y cercanos a la general N-121A.
A 200 metros del primer túnel de dicha carretera pasamos bajo la misma por túnel peatonal.
Al otro lado del paso (60 metros más arriba), el camino traza cerrada curva a la izquierda para acceder al caserío Bentaberri.
En el inicio de la curva salimos por la derecha por camino herboso.
Suave ascenso con alambrada a la derecha y una moderna acequia de cemento, amplia, a la izquierda, que recoge las aguas de escorrentía de los inclinados taludes abiertos por las obras de la carretera.
Llegamos a un punto en el que una pequeña cata cementada cruza el camino para desaguar en la principal. Aquí nos alejamos de la alambrada por el camino central que asciende con más decisión.
Poco después encontramos las primeras hayas. Suelo limpio, con acebos sueltos y bien desarrollados entre el hayedo.
Al salir de nuevo a terreno algo despejado llegamos a un portillo en alambrada.
Lo superamos y pasamos a una senda algo cerrada por el matorral. Sin embargo no hay problema para ascender en pocos metros y alcanzar el asfalto de la carretera vieja.
Avanzamos (hacia la derecha) hasta la cercana curva. Cuatro minutos después volvemos a abandonar la calzada por paso canadiense en alambrada, situado en el centro de la curva.
Vamos ahora por el fondo del valle, entre hayas y robles americanos. Pronto se nos une por la derecha un camino que baja de un caserío cercano.
Desviación por camino herboso.
Está bien señalizado por flechas amarillas, pero hay que estar atentos. De lo contrario nos iríamos por el cómodo trazado del que llevamos.
Primero por el fondo del valle y después ascendiendo en zig-zag por entre el arbolado, nos acercamos de nuevo a la vieja carretera. Aunque se vuelva el camino algo confuso toda la zona está bien marcada, y el objetivo se observa sobre nosotros: el asfalto.
Siete minutos después llegamos al portillo de acceso a los corrales que rodean la venta de San Blas. Lo superamos y, por senda algo sucia, alcanzamos el asfalto y ascendemos hacia la venta.
Venta de San Blas.
Aquí se levantaban antiguamente la ermita y el hospital de peregrinos de San Blas.
Hoy sigue siendo un lugar estratégico donde podemos, en la tranquilidad de una carretera apenas transitada, reponer fuerzas con la amable atención de los propietarios.
Por detrás de la fuente situada en el centro de la curva asciende camino entre dos filas de árboles.
Cuatro minutos después cruzamos de nuevo el asfalto y ascendemos hacia un portillo con escalera.
La senda asciende paralela a la carretera, con bastante pendiente.
Desvío a la izquierda en ascenso, dentro del hayedo. Nos alejamos de la carretera.
Pocos metros más arriba pasamos junto a un cobertizo en medio del bosque.
La senda va trazando zig-zags en el interior del hayedo para salvar la fuerte pendiente. Ahora el arbolado es continuo.
1:46 - Pasamos junto a una palomera y ruinas de algunas bordas.
1:51 - Bifurcación. A la derecha.
Hay más cruces, pero todos ellos están bien señalizados por flechas amarillas.
En la cabecera de una regata (Oltxoko) se unen las dos variantes del Camino de Santiago que salen de Berroeta. Por arriba llega en ligero descenso entre las hayas la que sube por la zona oriental.
La nuestra viene en llano, un poco más baja. A partir de aquí el camino es único.
Siguen cruzándose diferentes sendas, pero las señales amarillas nos guían sin confusión posible.
Alcanzamos un suave collado y descendemos un poco.
Nos desviamos por senda herbosa del camino que traíamos.
Ascendemos mientras vemos que la pista, bajo nosotros, tras pasar un paso canadiense entre dos pretiles de cemento, desemboca en la carretera vieja.
El piso de nuestro camino va recorriendo la ladera boscosa. De vez en cuando asoma el enlosado de la antigua calzada bajo los pies.
2:28 - Hemos de pasar con algo de cuidado por una zona donde la ladera se ha desprendido. El paso de la senda puede necesitar un poco de atención en días de mucha humedad.
Superamos una regata y seguimos ascendiendo.
Se adivina la cercanía de la parte superior del bosque.
Salimos por la parte superior abandonando los últimos árboles.
Debajo a la derecha se ven Venta Quemada y la cinta de la carretera. Por encima de un bosquete de repoblación de coníferas llega el camino que sube a unirse con el nuestro y que es la habitual ruta de ascensión a Saioa.
Nuestra senda, restos de la antigua calzada romana, va ahora casi en llano. Grandes piedras verticales la señalan de trecho en trecho.
Así llegamos hasta el cruce en el collado que establece el límite entre los valles de Baztan y Ultzama. El lugar es amplio y herboso. Al otro lado, a la izquierda, desciende el barranco en cuyo fondo se asienta el monasterio-hospital de Belate, actualmente restaurado.
Al acercarnos a la otra ladera tenemos a la izquierda, junto al camino, los restos de la antigua ermita de Santiago de Belate. Según parece fueron saqueados no hace mucho tiempo para la construcción de una pista.
Pocos metros más adelante pasamos la alambrada que separa los términos de Baztan y Ultzama.
Descendemos hacia el monasterio de Belate. El camino se encaja y puede estar encharcado, pero en el terreno abierto es factible bajar por las numerosas sendas que lo cruzan.
Junto a la regata. El lugar fue en la edad Media un importante hospital de peregrinos. Hoy ha sido restaurado aunque se encuentra un tanto aislado.
El entorno es agradable, salvo en invierno, que resulta muy frío. El camino pasa entre los dos edificios y gira a la derecha para bajar a cruzar el cauce del naciente río Ultzama por puente de losa de hormigón.
Hasta no hace mucho existía un puente románico.
Una vez superado, en una curva, sale una senda herbosa a la derecha, por la que nos internamos otra vez en el bosque de hayas, en ascenso.
Abandonando la dirección que llevamos tomamos camino algo encajado en medio del bosque, a la izquierda.
En tres minutos alcanzamos un collado e iniciamos un ligero descenso.
Más adelante, señalizado en los troncos, tomamos camino a la derecha. El cruce está marcado también con un cairn.
Vemos unos minutos después las Ventas de Ultzama, algo más abajo a la derecha (esto si los árboles están sin hoja).
El camino es amplio y cómodo, con ligero sentido ascendente.
Se van sucediendo de vez en cuando algunas bifurcaciones, pero todas están claramente señalizadas.
3:38 - La pista comienza a descender con claridad. Ahora tenemos un barranco a la izquierda.
Cuatro minutos después llegamos a un collado entre dos barrancos. Los caminos pueden ocultarse bajo los grandes montones de hojarasca. Pero las señales amarillas en los troncos nos guían.
3:50 - La aparición de brezales, argomas y otros matorrales anticipa el final del bosque conforme nos acercamos al valle. Aparecen robles mezclados con las hayas.
Asoman ya los prados de la Ultzama.
El camino gira en descenso a la izquierda y abandona el bosque. Primero con ortigales a ambos lados, y después encajado entre tapias, setos y alambradas desciende y se aleja de los hayedos de Belate.
Espinos, castaños, arces, robles y otras especies se multiplican y forman setos entre los que pasa el camino.
Pronto divisamos a la derecha el valle de Ultzama y pocos metros después aparece el casco urbano de Lantz bajo nosotros.
Se nos une un camino por la derecha.
El nuestro aumenta en anchura y baja decidido hacia el pueblo.
Poco después se une otro camino más.
Por un callejón lateral alcanzamos la calle Mayor de Lantz y girando a la derecha nos acercamos al centro.
Damos por terminada esta etapa junto a la Posada, que constituye el centro de la localidad.