Circuito Ulzama
Recorrido: Iraizoz - Elzaburu - Auza - Iraizoz
Autor: García Bona, Luis Miguel
02/03/2008
11/03/2008
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Se trata de un agradable circuito por el corazón del emblemático valle de la Ulzama. El recorrido discurre una buena parte por pistas, otra por caminos, algunos pequeños trozos por caminos e incluso no falta atravesar algún pastizal fuera de camino por lo que tiene todos los ingredientes de un buen paseo de recreo. Desde el punto de vista natural vamos a poder contemplar la flora genuina de la Ulzama, sus robledales, hayedos, matorrales y pastizales por lo que cualquier época del año será buena, aunque las más recomendables serían el principio de primavera cuando empiezan a florecer los hayedos y robledales y el otoño cuando está la temporada micológica, aunque hay que recordar que todo el recorrido está dentro del Parque Micológica de Ulzama y por tanto para recoger setas habría que coger un tique.
Ruta paso a paso
El recorrido lo empezaremos en pista que sale junto a las primeras casas de Iraizoz en la carretera que llega desde Larrainzar, a la izquierda de la carretera y en dirección más o menos norte. La pista en su primer kilómetro atraviesa en excelente robledal de roble albar, Quercus robur y luego sigue por loma entre grandes campos de ganado, dejamos otras pistas que salen a izquierda y derecha y seguimos recto.
A ambos lados y sobre todo a nuestra izquierda podemos contemplar unas buenas panorámicas del valle de Ulzama, con sus prados, sus bosquetes de roble, las bordas y por supuestos sus cercados. El camino discurre enmarcado entre alambrada donde desarrollan las típicas plantas resistentes al ganado, zarzas, rosales silvestres, espinos, algunos acebos y como especies arbóreas el sauce cabruno del que llama la atención sus flores masculinas y algún roble disperso.
Tras subir un pequeño repecho entre tojos y helechos llegamos a un pequeño collado donde el camino se bifurca, tomaremos el de la derecha y por el otro volveremos. El camino enseguida se adentra en un hayedo cada vez más denso y más atractivo.
Unos metros antes de alcanzar el punto más alto de nuestra ruta nos vamos a encontrar con un espectáculo de gigantescas hayas que destacan sobre un suelo limpo de vegetación a excepción de algunos bojes y los llamativos gamones, que en estas fechas están asomando.
En unos metros el camino parece que desaparece, cambiamos de orientación no dirigimos hacia el noroeste y atravesamos el hayedo a media ladera descendiendo suavemente y acercándonos a alambrada hasta alcanzar una vieja pista de entresaca.
Seguimos la vieja pista, más bien un sendero y a los poco metros confluye con otra vieja pista también convertida en senda por la que descenderemos entre helechos y tojos y en la parte baja, ya a la vista de otra pista bien asfaltada atravesamos la regata. En este recorrido y si vamos en marzo podemos intentar buscar el Hygrophorus marzuolus o seta de marzo, en otoño esto es un paraíso micológico.
Alcanzamos pista bien asfaltada y la seguimos a nuestra izquierda descendiendo hacia el oeste y teniendo la regata a nuestra izquierda.
La pista se junta con nueva pista que vien de Elzaburu y una de las principales entradas de seteros en otoño como nos lo recuerda el cartel del Parque Micológico. Seguiremos la pista hacia la izquierda y más adelante al llegar a los prados podremos optar por tomar la pista que sale a nuestra izquierda y que no lleva al pueblo de Elzaburu que divisamos enfrente o seguir recto y salir a la carretera junto a las primeras casa del pueblo.
Desde aquí seguiremos la carretera en dirección a Auza.
Unos metros antes de llegar a las primeras casas del pueblo, junto a la sidrería (una visita es un buen ingrediente de esta ruta), dejaremos la carretera y tomaremos pista entre granjas que se dirige hacia el este. La pista nos lleva a una de las entradas de la Yeguada de la Ulzama.
Atravesamos por la puerta pequeña y seguimos la pista principal, a los pocos metros se bifurca, seguiremos recto por la de la derecha junto a valla de madera. Donde termina el vallado de madera ascenderemos los pocos metros de talud y nos asomaremos a la laguna artificial.
Esta laguna recoge gran parte de las agua del valle y ha permitido drenar unos terrenos de por sí encharcables. Ahora alberga fochas, ocas, garzas, patos y según las épocas numerosas aves acuáticas.
Seguiremos sobre la presa hacia el sur y cruzamos la langa metálica para terminar en un pastizal por donde bordearemos la laguna para cruzar alambrada superior por paso.
Pasamos la alambrada a otro pastizal y nos dirijimos hacia la alambrada de salida junto a gran contenedor metálico.
Salimos del pastizal por puerta de alambre y tomamos pista bien pavimentada que seguiremos hacia nuestra izquierda, al norte, primero descendiendo y luego ascendiendo entre hayas y robles para encontrarnos nuevamente con la ruta inicial.
Desde aquí dispondremos de una magnífica vista de toda la laguna con su orla de carrizos y sus fochas, ocas, garzas y otras aves acuáticas que la frecuentan.
Tras subir un repecho y dejar atrás una borda el camino nos devuelve al pequeño collado que atravesamos al principio y desde donde descenderemos hacia el sur ya por camino conocido y recorrido anteriormente.
Volviendo sobre nuestros pasos regresamos al punto de partida