Ezkaba (San Cristóbal) desde el Parque del Mundo
Recorrido: Final Línea urbana nº 11 - Polvorín - Cima Ezkaba - Vuelta al Fuerte - Final Línea 11
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
11/10/2001
28/08/2013
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
La ascensión al monte San Cristóbal, que domina la ciudad de Pamplona desde el Norte, es la salida típica para pasar la mañana, el paseo montañero-doméstico por excelencia de los pamploneses. Muchos son los lugares de donde se accede. Incluso existe una carretera (actualmente en mal estado) hasta la cima.
Domina dicha cima el fuerte militar «Alfonso XII» construído en el siglo XIX, que en su día constituyó uno de los más importantes polvorines del ejército. Hoy está abandonado, pero la titularidad no termina de pasar a dominio público. Mientras tanto está cerrado a cal y canto para evitar que aumente el fuerte deterioro producido hace unos años por el vandalismo salvaje de unos pocos.
La ascensión que relatamos parte de la última parada de la línea urbana nº 11 de la «Villavesa». Circula por la cresta de todo el monte hasta alcanzar la cima, constituyendo una ascensión sostenida pero bastante suave. Por ello es uno de los paseos más fáciles y distendidos para acceder a la cima.
Ruta paso a paso
Iniciamos la ruta en la última parada de la línea urbana nº 11, en la acera de la calle Canal, frente al colegio Doña Mayor.
Seguimos por esta acera para acercarnos a la rotonda de acceso a la Variante Norte.
Cruzaremos al otro lado (acera junto al Hospital Psiquiátrico) y torceremos a la izquierda para subir hacia el puente peatonal que sobrevuela la variante.
Lo atravesamos y torcemos de inmediato a la izquierda, por un carretil con el piso cuarteado que asciende paralelo a la variante, hacia el antiguo Polvorín.
El carretil es estrecho y rodeado de vegetación. Algunas verjas formadas por viejos somieres oxidados lo separan por su derecha de minúsculas huertas.
El asfalto muere con un brusco giro a la derecha en la puerta de un gran bunker de cemento (un depósito de agua).
En la misma dirección que traíamos continua, ahora con suelo pedregoso, el camino hacia el Polvorín.
Seguimos por ahí. Dos minutos después giramos también a la derecha y volvemos a tomar una senda que mantiene la dirección original hacia el oeste.
Torreta oeste del antiguo Polvorín. La senda pasa junto a ella y se encarama a la loma del monte, cruzando un camino que venía ascendiendo frente a nosotros y que no tenemos en cuenta.
La panorámica sobre el cercano barrio de la Txantrea y Ansoain es inmejorable. Al fondo vemos toda la ciudad. Bajo nosotros continúa el ruido de la Variante Norte.
Algo más adelante cruzamos bajo el tendido eléctrico al tiempo que atravesamos otro camino que sube de la pasarela helicoidal de Ansoain. Nosotros mantenemos la senda sobre lo más alto de la loma.
Durante un buen rato circularemos por la cresta, la zona más elevada.
El camino deja la loma a la izquierda para aproximarse en pocos metros a una pista muy ancha que asciende de la zona del portillo de Azoz.
Alcanza esta pista en un minuto.
Ascendemos, sin cambiar de dirección, acompañados por marcas blanquirrojas del GR 220 (Vuelta a la Cuenca de Pamplona). Estas marcas nos van a acompañar hasta la cima.
Pronto (imagen inferior), la pista, muy ancha, se bifurca. Seguimos el ramal izquierdo.
Unos 100 metros más adelante una senda muy ostensible, a la derecha, supera el ribazo marcada por un cairn (montón de piedras) y se acerca al bosque de pinos.
La senda es muy clara y avanza decidida por el interior del pinar, en un paraje más bien llano y cómodo.
Gran cantidad de bojes a ambos lados. El suelo está alfombrado de agujas de pino.
Seis minutos después la senda se abre al norte mientras se pega a una alambrada que cierra la ladera septentrional por la derecha.
Vuelve después a adentrarse entre los pinos y asciende ligeramente, abriéndose alternativamente a ambos lados del monte.
Circulamos por la ladera sur, cerca de la loma.
Zona con varias curvas cerradas que superan una pendiente algo más pronunciada, entre árboles y piedras.
Poco después alcanzamos por primera vez la carretera que sube al fuerte desde Artica en una curva cerrada. No llegamos a tocarla, sino que la superamos por la parte derecha, ascendiendo entre rocas para volver a alcanzar la loma en su parte más alta.
Allí encontramos un monumento a los fugados, durante la Guerra Civil de 1936, del fuerte de San Cristóbal. La inscripción decía: "Por la Libertad y la República dieron la vida. 22 de mayo de 1938 - 22 de mayo de 1988". Sucesivos atentados han ido degradando su aspecto, como se puede ver en dos imágenes tomadas con seis años de diferencia.
Algunos metros más adelante el camino vuelve a adentrarse en el pinar, circulando unos metros por debajo de la cresta. El itinerario es cómodo, llano y sombrío. Sobre nosotros podemos ver algunos puestos de caza de paloma que los cazadores han improvisado en la loma.
Salimos definitivamente a la última curva cerrada de la carretera. Frente a nosotros hay unos 500-600 metros de carretera recta, de suave ascensión, hasta la puerta del fuerte. Quien odie el asfalto puede circular también por sendas que recorren la ladera unos metros más arriba (se puede tomar unos metros antes de llegar al asfalto, como se ve en la imagen).
Pronto dejamos a la izquierda el mojón del km. 6. Sobre nosotros van desfilando las numerosas antenas de comunicaciones que jalonan la parte superior del monte.
Al final del asfalto accedemos a la puerta cerrada del fuerte, que permanece así desde hace años.
Cuando los militares abandonaron la instalación, ésta fue objeto de numerosos vandalismos y el recinto fue cerrado a cal y canto hasta que se tome una decisión sobre su futuro.
Subiendo a la derecha encontramos una amplia explanada. En el punto más elevado está el buzón colocado por la Federación de Montaña.
Es curioso que no podamos acceder a la cima, de la que vemos el vértice geodésico. Estamos separados de la misma por el profundo foso del fuerte, que no es visitable por el momento.
La cima verdadera tiene casi 20 metros más de altitud que el punto donde está el buzón.
Regresaremos por donde hemos ascendido.
No obstante, resulta muy interesante rodear toda la isntalación del fuerte Alfonso XII. Para ello seguiremos una senda que arranca desde el mismo buzón y marcha justo por el borde del foso.
Así podremos ver las diferentes instalaciones que conformaban esta fortificación, en su tiempo tan importante como dotación militar del ejército.
Completada la vuelta, junto a la puerta del fuerte, solo nos queda el regreso, que lo haremos por el mismo camino de ida.
Existen otras posibilidades, que se describen en otras rutas publicadas en RutasNavarra, como el descenso hacia Berriosuso, Aizoain o Berriozar.
El monte Ezkaba (San Cristóbal), al fin y al cabo, es para muchos pamploneses algo así como el "cuarto de estar natural" de la ciudad.