GR© 225 - Fuga 1938 (Fuerte Ezkaba-Urepel) - Etapa 4 - Sorogain - Urepel
Recorrido: Albergue de Sorogain - Collado Beraskoain - Urepel
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
03/04/2016
15/02/2018
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
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La cuarta y última etapa, para quien conoce el camino, puede llevar a pensar que resultaría más sencilla para los fugados. ¡Quién sabe! La vigilancia de fronteras, en tiempo de guerra, era mucho más intensa que la de otras zonas del territorio.
Lo cierto es que, para quienes tenían una idea clara del "por dónde", el camino más corto estaba por aquí. No solo había que alcanzar un collado en lo más alto, sino que también había que alejarse de las zonas abiertas.
El recorrido, hoy, es sencillo y, además, hermoso y agradable. Después de subir desde el albergue de Sorogain hasta el collado Beraskoain, el resto del itinerario es un continuo descenso. Las únicas dificultades pueden ser la pendiente intensa de algún punto (nunca excesiva) y las dudas en algunos lugares donde las hojas del hayedo que se acumulan en el suelo ocultan la traza del sendero. Por lo demás el itinerario de la cuarta etapa es el más corto, el más plástico (visualmente) y el más agradecido de las cuatro.
Al final, cuando el senderista alcanza Urepel, puede tratar de imaginar lo que supondría para los afortunados que llegaron hasta el pueblo el hecho de haberlo conseguido. Detrás quedaban más de doscientos compañeros asesinados y una situación sangrante y dolorosa, la de un país aplastado, sometido, desgarrado por el horror de la guerra.
Ruta paso a paso
Albergue de Sorogain.
Empezamos caminando por el carretil en dirección norte, hacia la cabecera del valle.
Pronto nos desvíaremos a la derecha, en diagonal, por una pista que sube hacia la ladera.
En una curva cerrada encontramos bifurcación.
A la izquierda, en ligero descenso inicial. El desvío tiene algo menos anchura que el principal.
Bajaremos hasta cruzar la regata Beraskoaingo Erreka. Después ganaremos altura, con el cauce a la derecha.
El paisaje alterna pastos y laderas ocupadas por hayedos.
En una curva a la izquierda veremos en el prado la instalación de lo que parece ser un pluviómetro.
La regata y la pista se separan. Ganamos altura por la ladera trazando curvas.
Finalmente alcanzamos la parte superior de este vallecito.
Collado Beraskoain.
La alambrada cruza de izquierda a derecha. A la izquierda hay un amplio redil para encerrar ganado, con puerta de hierro y vallas de cierta altura.
Cruzamos por puerta de hierro. Atraviesa la zona (y encontramos balizas y marcas) el GR 12 (Sendero de Euskalherria).
Aunque así nos lo parezca, no estamos en la muga fronteriza. Todavía nos quedan hasta la misma unos dos kilómetros.
Sin cambiar de dirección nos alejamos de la alambrada para seguir camino que desciende por la ladera de la izquierda en dirección a una borda cercana.
Detrás queda una línea de palomeras que se levantan a ambos lados del collado. Pronto vuelven las hayas, en un bosque más poblado, orientado al norte.
Beraskoaingo Etxola.
Por la derecha, pasando por delante de la borda, tomamos un sendero que desciende con mayor intensidad.
La marca es estrecha y según la época puede estar semi escondida entre la hojarasca o la nieve. Pero no presenta grandes dificultades de seguimiento. Perdemos altura con relativa rapidez.
La presencia de dos cairns indica una curva cerrada a la derecha.
Hemos de estar atentos para no perder la traza.
0:54 - Se suceden algunos cambios de sentido que permiten descender con relativa comodidad.
Cruce con otro sendero que baja por la ladera contraria de esta regata (Ganbeletako erreka) y viene a confluir con el nuestro después de cruzar el cauce.
Es una alternativa del recorrido. Ese camino tiene la ventaja de que divisamos la localidad de Urepel desde la altura (por la perspectiva que da el lugar).
Mantenemos la dirección.
Pequeño descansillo en el descenso. El camino gira 90º a la derecha frente a un viejo murete que delimita un pasto.
Crece a pocos metros un haya de tronco espectacular.
Tras el muro que cierra el prado, en una inclinada ladera, se ven las ruinas de una borda.
Pasamos la muga fronteriza sin encontrar ningún tipo de señalización.
No hay alambrada ni vemos mojones o mugarris. El más cercano, el nº 149, se encuentra unos 250 metros al este en línea recta.
Sigue siendo un entorno de hayedo con sotobosque de bojes muy desarrollados. De vez en cuando vemos algún castaño.
Después de bordear un redil encontramos bifurcación, ya en zona despejada.
El derecho es más ancho y desciende hacia un caserío.
Tomaremos el izquierdo, el más estrecho, que en este primer tramo tiene un sentido ligeramente ascendente.
Sube desde la derecha el camino que antes hemos visto que se desviaba hacia ese lado. Debajo queda el caserío Monako.
Mantenemos la dirección y seguimos al frente (sin girar).
Pronto baja otro camino hacia un prado que está cerrado con una puerta. Mantenemos el nuestro.
En la parte baja de otro prado bien delimitado, con un caserío en la loma superior, cruzamos dos puertas de hierro después de salir de entre los árboles.
Bifurcación.
Por la derecha. Otra vez nos vemos rodeados de árboles. Prado y bosque se alternan con frecuencia.
Pronto cruzamos el carretil que sube de Urepel hacia el collado Aztakarri (en la cabecera del valle de Sorogain).
Al otro lado seguimos descendiendo entre árboles, pero el terreno despejado se va adueñando definitivamente del paisaje.
Los pastos ocupan casi toda la ladera, y el camino avanza junto a alambradas, por terrenos de suelo herboso.
Urepel queda muy cerca.
Volvemos a encontrar el mismo carretil de antes, en plena curva cerrada. Bajamos ahora por la izquierda, caminando sobre el asfalto.
Caminamos a la altura de los primeros edificios de la localidad.
Llegamos al «Aubergue Lafitte».
Mantenemos la dirección, sin hacer caso de desviaciones.
Se alternan casas y zonas de pastos. La carretera marcha paralela al río.
Llegamos junto a la iglesia, en el centro del pueblo.
Está elevada sobre la carretera. Asoma el monumento al soldado desconocido. Alrededor, como es costumbre en las localidades bajonavarras, se ubica el cementerio.
Si seguimos un poco más encontraremos el frontón Ametsa, con una placa dedicada al gran poeta euskaldun, Xalbador.
Aquí finaliza el itinerario del GR 225 que se inició en el fuerte de Ezkaba, y que llega a este lugar en recuerdo de la travesía que solo tres presos lograron completar, tres personas que tuvieron la fortuna de encontrar el camino y alcanzar, en condiciones infrahumanas, este otro lado del territorio. Lo hicieron en unas circunstancias en las que caminar, casi siempre de noche, esconderse de día, saber aguantar el hambre, el agotamiento, la incertidumbre y otras mil penalidades (todas las que un ser humano pueda imaginar) les llevó a lograr algo que parecía inalcanzable: la supervivencia y la libertad.