Garaioa - Peña Sanagra - Egiluzea - Bizkailuz
Recorrido: Garaioa - Collado Arpeiku - Peña Sanagra - Egiluzea - Bizkailuz - Garaioa
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
19/10/2002
02/09/2015
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Con el Pirineo de telón de fondo, la yegua y el potro enmarcan la imagen de este recorrido que partiendo de Garaioa visita tres cimas de la cadena que cierra el sur del valle de Aezkoa y lo separa de los Urraules y el valle de Artze.
Ascendemos en principio a Peña Sanagra. El collado Arpeiku, zona de palomeras y de tradición cazadora nos lo encontramos en el descenso, aunque damos las indicaciones suficientes para hacer variaciones en la ascensión. Después, tras circular entre varias bordas bien cuidadas y «en activo», buscamos la cima de Egiluzea para asomarnos hacia la vertiente contraria y, descendiendo al collado entre éste y Bizkailuz afrontar dicha cima. Volvemos luego al collado y bajamos a Garaioa entre hayedos de gran porte y zonas abiertas, sobre todo en la parte cercana al fondo del valle.
Las sorpresas paisajísticas son múltiples. Tan pronto estamos admirando los pueblos de Aezkoa, que se muestran desde ángulos no habituales, como aparece el majestuoso telón de fondo del alto Pirineo, con los picos de Ori, Otxogorrigañe, Anie, La Mesa, Petrechema, Bisaurín… Y en otras ocasiones nos asomamos al intrincado laberinto de los valles del sur, con montes como Baigura, Elke, Pausaran, Juandetxako, Corona, etc. que aparecen muy cercanos.
Todo el conjunto constituye un paseo muy singular y altamente recomendable.
Ruta paso a paso
Partimos del centro de Garaioa.
La carretera atraviesa el pueblo.
Situándonos en ella a la altura de la fuente regalada al pueblo por Francisco Chiquirrín en 1910, y mirando según llegamos desde Aribe, avanzamos unos 40 metros más y tomamos la siguiente bocacalle que sale a la derecha de esta carretera. Hay unos contenedores y una baliza con tres señales de senderos locales. La calle empedrada asciende ligeramente, con señales verdiblancas en varias esquinas.
Tomando esta dirección dejamos atrás el pueblo por pista cementada que marcha hacia el monte cercano. Pasamos junto a un panel explicativo de un sendero (SL NA-55). A la derecha cierra el horizonte la pared de Berrendi.
El camino refuerza sus costados con setos de pacharanes, bojes, enebros, espinos blancos, zarzamoras, fresnos…
Paso canadiense. Una puerta metálica también permite atravesar la alambrada por la izquierda. La pista recta deja a la izquierda un par de desvíos.
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Nuevo cruce.
La pista de hormigón gira a la derecha en ascenso. De frente, a la izquierda, sale otra, bastante bien cuidada, de tierra apisonada.
La primera vez que publicamos la ruta nos desviamos por la izquierda para llegar al collado Arpeiku y desde el mismo acceder a la cima de Peña Sanagra. Si así lo desea el senderista puede hacerlo y deducirá el itinerario a partir de las siguientes acotaciones.
Pero ahora plantearemos tomar por la derecha y seguir la pista de hormigón unos metros más.
Aquí vuelven a aparecer, en algunos rincones resguardados, pequeñas manchas de robledal mezcladas con el hayedo.
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Solo ha transcurrido un minuto y topamos con otra baliza más. Se acaba el hormigón en una nueva bifurcación.
El camino de la derecha desciende. El de la izquierda, que es el que vamos a seguir por suelo herboso, nos hace ascender.
Nos acercamos al linde del hayedo cruzando prados que han evolucionado a helechales. Prosperan, en primavera, los asfodelos.
Cruzamos alambrada al meternos entre las hayas.
Pronto giramos a la derecha y atravesamos otra alambrada.
Llega un camino desde la izquierda y, curiosamente, al unirse ambos se hace el sendero más estrecho.
Cien metros después de cruzar este útimo cercado, el hayedo se torna muy cómodo para circular y abandonamos el sendero para subir en línea recta por la ladera, buscando el límite superior del bosque.
Encontramos otra alambrada más. La superamos por la zona más sencilla que encontremos (en la imagen, la presencia de varias estacas juntas permite saltarla sin grandes dificultades).
Subimos hasta el cercano lindero del bosque (al que llegamos en pocos metros). Sin cambiar de dirección, manteniendo la orientación sur…
El terreno se vuelve cada vez más limpio y alcanzamos la loma superior. Giramos a la izquierda para llegar a la cima.
Cima de Peña Sanagra.
Es el punto más alto. Únicamente está señalizado por un montón de piedras sobre el tocón de un árbol. No existe buzón ni marca de otro tipo. Rodeado de hayas, no hay apenas visibilidad.
La cosa cambia si nos movemos unos metros, descendiendo sin cambiar de dirección.
Buena vista sobre el pirineo de Larra, Belagua y el oscense.
Enseguida, en zona abierta, encontramos una pequeña caseta ¿de observación de incendios?
Desde la zona se pueden divisar Abaurregaina, Iriberri y Orbara, pueblos del valle de Aezkoa. También se ven cercanos los picos de Ori, Abodi, Berrendi, Ortzanzurieta, Auza, Elke, Ponsoroa, Peña Izaga…
El camino se va definiendo, marcado ligeramente en la hierba y pronto, a cada paso, más claro.
Bifurcación delante de unas hayas.
Por la izquierda. No obstante, ambas son derivaciones que acceden a diferentes palomeras. Manteniendo la componente llegaremos por uno u otro lado al collado.
Descendemos con rapidez.
Pista que sube de Garaioa (es la que mencionamos en el punto descrito en 0:28 h - 1,85 km). Por ella subíamos en la descripción antigua. Si quisiéramos hacerlo, ahora desandaríamos hasta la cima lo que hemos descrito desde la misma.
Pero ahora seguimos...
A la derecha alcanzaríamos en pocos metros la borda de Arpeiku, situada en el collado del mismo nombre.
Es la caseta de cazadores que sirve de apoyo a los mismos en la temporada de pasa.
El trazado se bifurca antes de llegar. Giramos por la pista de la izquierda para continuar nuestro itinerario hacia Egiluzea.
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Hay un camino ancho, herboso, que se mete entre las hayas hacia la derecha. Podría ser una alternativa para ascender a Egiluzea, pero nos veríamos obligados a meternos un buen tramo por zonas de hayas jóvenes, muy apretadas, que dificultarán el paso.
Así que lo olvidamos y continuamos por la pista.
Borda de Iriarte.
Bucólico paisaje. Protegida del viento del norte por el cono que forma sobre ella la pequeña elevación de Illarbeltz, tiene tras de sí un horizonte erizado de rocosas cimas pirenáicas, desde el Ori hasta Bisaurín.
Si tienes interés en visitar Illarbeltz (1217 m), ten en cuenta que la vegetación te lo va a hacer complicado. En principio deberás tomarlo por la parte trasera de la borda, a la derecha y rodear la zona por detrás. Aun así no te garantizamos el éxito. Es zona muy cerrada.
También figuran en el mapa las ruinas de la ermita de San Marcos. Están ubicadas tras la cima de Illarbeltz.
En nuestro caso olvidamos Illarbeltz, y dando la espalda a la borda, tomamos un camino que en este punto, entre las hayas del lado contrario, abandona la pista en perpendicular hacia el sur. Ascendemos un poco y pronto salimos al raso, ocupado por retamas, enebros, helechos, asfodelos, etc.
El camino se disuelve en marcas sobre la hierba, que avanzan torciendo ligeramente a la derecha. Tras dejar una balsa a un lado, avanzamos hacia la zona más alta.
La cima de Egiluzea es difícil de precisar. No existe marca alguna, y la vegetación de monte bajo lo cubre todo.
La amplitud del raso, de escaso desnivel, aumenta la dificultad para localizar el punto cimero.
Con ayuda del GPS optamos por situarla en un lugar ligeramente al norte de un grupo de hayas.
El paisaje de alrededor, sin embargo, muestra una dilatada extensión. Tenemos cercana la ladera de Bizkailuz, cubierta desde este lado por el hayedo.
Este monte es nuestro siguiente objetivo.
Volvemos sobre nuestros pasos. Antes de llegar a la balsa encontramos un sendero que nos permite girar 90º a la derecha. Así saldremos, en 300 metros, a un camino ancho, frente a un corral. A la izquierda, a 100 metros, llegamos a un cruce múltiple. De frente, por la izquierda, viene la pista desde la borda Iriarte, que ha girado hacia el sur y llega hacia nosotros.
Como decimos, este paraje constituye un vallecito en altura hasta el que llega, de la izquierda, la pista asentada que hemos abandonado en la borda de Iriarte. Desde arriba la vemos destacar sobre el verde.
Otro camino ancho, pero herboso, es el que nos ha conducido desde el corral citado (si lo hemos utilizado como referencia llegaremos por aquí).
Por la derecha, también enfrente, desciende la pista hacia Garaioa. Y girando en ángulo recto a este lado (dirección este) sale otra, que es la que vamos a tomar para acercarnos a Bizkailuz (véase la imagen).
El camino que tomamos (Irulegietako Bidea) va subiendo con suavidad.
Pronto queda atrás (a la derecha) Juanpoliten Borda y la pista, con buen piso, gira al sureste.
Finalmente el piso de grava deja paso a un prado inclinado.
Seguimos las marcas. En diagonal nos acercamos a una alambrada que tenemos a la izquierda.
El terreno es amplio, con prados y hayedo a la derecha.
Así pasamos cerca de una balsa junto a la alambrada, con una langa que comunica con otra pista que pasa por el oeste. Mantenemos la dirección ascendente, sin pasar la alambrada.
Nos alejamos de nuevo de la alambrada por las marcas, que van profundizando. El camino sube entre retamas, bojes…
Si nos giramos en medio de la ascensión podemos tener paisajes tan hermosos como el de la imagen invernal, con el pico de Ori asomando sobre Abodi.
Alcanzamos, casi arriba del todo, un punto donde gira el camino a la derecha y empieza a descender un poco.
Es momento de acercarnos hacia la izquierda a buscar el terreno más elevado.
Cima de Bizkailuz, Asteibe o Mizkiluz.
En este caso el punto cimero tampoco está definido por señal especial de ningún tipo, salvo un montoncico de piedras.
Rodeado de arbolado y monte bajo, la vista es casi nula. No obstante podemos apreciar el paisaje moviéndonos de un lado a otro, pues el arbolado tampoco es especialmente espeso.
Se aprecian el pico de Ori y Otxogorrigañe hacia el norte. Más a la derecha la cadena pirenaica. La vegetación, además de por hayas, está compuesta por abundantes acebos de hermoso porte. Espinos, zarzamoras y enebros, junto con el boj, constituyen el monte bajo.
Volveremos por el mismo camino hasta el cruce descrito en el descenso de Egiluzea, en el collado donde se cruzaban las pistas.
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Por primera vez damos vista en el descenso a Garaioa. Al mismo tiempo nos encontramos con un paso de alambrada basculante. Aquí podemos, nada más superarlo, tomar un par de atajos con los que ahorraremos dos lazos de la pista.
Continuamos descendiendo terreno despejado mientras damos vista, al fondo, al pueblo de Aria, colgado sobre el valle. El camino se encaja, tras varias curvas, en un barranco estrecho.
Al atravesarlo tenemos, frente a nosotros, la mole de Berrendi.
Cruzamos la carretera.
Al otro lado un estrecho carretil asfaltado conduce directamente al pueblo.
Garaioa.
A la entrada nos recibe un antiguo crucero colocado en alto.
Fin del recorrido. Entramos por el lado contrario al que hemos salido. Tras atravesar dos o tres calles entre hermosas casas con tejados a dos aguas desembocamos en la plaza, donde encontramos el ayuntamiento, la iglesia, y algunos establecimientos de hostelería.