Iturgoien - Trinidad - Lezáun
Recorrido: Iturgoien - Mugaga - Ermita de la Trinidad - Lezáun - Iturgoien
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
22/10/2006
14/11/2006
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
El itinerario circular que proponemos aquí recorre las estribaciones meridionales de la Sierra de Andia (Parque Natural de Urbasa-Andia), uniendo tres puntos muy conocidos de la zona: la localidad de Iturgoien, la ermita de la Trinidad, perteneciente a este término y el pueblo de Lezáun (el más alto de estos lugares). Pero además recorremos, por un camino suspendido en una de sus laderas, el hermoso barranco de Arbioz, por el que discurre el río Ubagua y en cuyo interior recibe el manantial de Riezu para salir bastante más crecido del mismo.
El recorrido tiene tres partes muy bien diferenciadas paisajísticamente: la primera es la ascensión hasta Mugaga y el acercamiento a la Trinidad, por sendas que suben entre los bojes y las carrascas (después hayas) hasta la cima y más allá hasta las inmediaciones de la ermita.
La segunda es el descenso hasta Lezáun, por una cresta limpia y con amplios horizontes, una continua alfombra herbosa donde a veces aflora algo de piedra, pero sin apenas interferencias de matorral.
La tercera es el tránsito de regreso por y sobre el barranco de Arbioz, una magnífica senda, limpia y con un recorrido lleno de vistas sobre un paisaje mediterráneo desarrollado en el interior de un desfiladero hoy en día considerado entre los mejor conservados en Navarra.
Todo el conjunto de esta ruta es una grata experiencia recomendable a cualquiera.
Sus dieciséis kilómetros de longitud resultan incluso breves por la variedad de elementos que se pueden disfrutar.
Ruta paso a paso
Estamos en la zona más amplia del pueblo, junto al frontón. Tomamos una calle que por la derecha se mete hacia el norte y sube hacia la iglesia.
Rodeando el templo por la izquierda remontamos las cuestas del pueblo para buscar la parte superior derecha.
En el último cruce antes de salir de entre las casas subimos por la calle superior (por la izquierda). La de la derecha va hacia una pequeña nave ganadera situada ya en las afueras.
De esta nave sale un camino que se va a juntar con el nuestro algo más arriba.
Al llegar al cruce giramos 180º y cambiando de dirección seguimos remontando la ladera con el pueblo bajo nosotros.
En cien metros otra bifurcación (esta triple).
Nos vamos por la pista que queda más a la izquierda, también cambiando de dirección.
Pronto cruzamos paso canadiense. Seguimos ascendiendo entre dos alambradas.
Junto a una pared de hormigón que aparece unos metros por encima de la pista (por la derecha) vemos un cairn que indica el arranque de una senda con suelo de cascajo que sube por ese lado entre el matorral.
La tomamos y comenzamos a remontar la ladera para ganar la loma.
Seguimos subiendo en ligera diagonal respecto a la pista y después casi paralelos a ella.
La senda alcanza la loma al tiempo que vemos más abajo la pista que hemos abandonado, que gira, como nosotros, y se mete por el barranco para subir hacia la misma zona.
Durante un buen rato procuraremos ganar altura sin dejar la loma, siempre por pasillos herbosos entre bojes y carrascas derivando hacia el norte.
Pronto, antes de llegar a unas rocas, encontramos camino ascendente en diagonal a la derecha.
0:29 (1,850 km)- Llegamos a las primeras hayas. Siempre por lo más alto mantenemos la dirección.
Después de dejar atrás algunas palomeras pasamos un rellano más abierto donde la hierba y las lajas de caliza se mezclan. Seguimos por lo más alto.
Entre los bojes, y a veces con la senda poco clara, ganamos altura.
Finalmente (2,86 km) aparece un camino que, escorándose algo a la izquierda (imagen), seguimos sin dificultad.
Pronto comenzamos a descender hacia el barranco de la izquierda y nos metemos entre algunas hayas.
Salimos de entre los árboles hacia una zona que ocupa la parte superior de este barranco y que enlaza con las laderas de Mugaga (algo más al oeste). Delante se extienden ya los prados sin apenas matorral.
Dos minutos después podemos ver las marcas de rodada de dos caminos que se separan en diagonal
Vamos por el de la derecha para cruzar los restos de una tapia baja medio hundida (a 400 metros del punto en que hemos salido de las hayas).
El camino deja a la izquierda las ruinas de una borda. Queda más cerca la ladera arbolada, algo a la izquierda.
Cuando alcanzamos la parte más alta del camino en el prado es el momento de girar hacia ese lado para acercarnos a una tapia (a unos cien metros) tras la que se inicia el bosque.
Aprovechando (también aquí) una zona semirruinosa de la tapia, pasamos al otro lado y aprovechamos una senda que en diagonal gana altura entre los árboles.
La cima está cercana.
Vértice geodésico y buzón.
La zona abierta ese relativamente extensa, con suelo pedregoso, en el que crece el boj y donde las hayas cercanas dificultan algo la visión, pero no del todo.
Hablamos por pura deducción, pues el día que hicimos esta visita no pudimos ver nada por la niebla (como se puede suponer viendo las imágenes).
El buzón tiene forma de gran píldora de acero inoxidable. Colocado el 29/03/1999, no hemos podido ver quién o quiénes lo colocaron.
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A partir de ahora se suceden hacia el norte varios lomos de altitud muy parecida, por los cuales vamos a seguir para llegar a la ermita de la Trinidad.
Un amplio pasillo entre hayas nos puede facilitar el avance, pero en cuanto veamos que el terreno comienza a perder altura hemos de meternos a la izquierda para buscar y mantenernos por lo más alto.
Manteniendo la dirección norte acabamos por salir del arbolado frente a la ermita de la Trinidad.
Nos separa una depresión herbosa que hemos de atravesar descendiendo unos metros y subiendo de nuevo hacia el lugar.
Collado. Entre la niebla ya hemos visto la ermita. Lógicamente en días normales la veremos nada más salir del arbolado.
Subimos hacia un haya solitaria y remontamos más allá por el terreno mixto de piedra y hierba.
Ermita de la Trinidad de Iturgoien.
Se considera cima y posee un buzón montañero humildemente escondido en el interior de la zona refugio, entre las dos ventanas que dan al sur.
La planta del edificio forma una «L» en la que uno de los brazos es la ermita propiamente dicha, y el otro el refugio, con arcos abiertos al sur y el este.
La puerta de la ermita, orientada al sur, tiene una espadaña metálica algo a la derecha que luce una pequeña campana.
Por el otro lado llega la pista para vehículos que sube desde Iturgoien.
La ermita está situada en el borde del Parque Natural de Urbasa-Andia, y su situación es privilegiada para contemplar el valle a sus pies. Lezáun queda debajo. Al norte se extienden las lomas de Andia, cerrando el horizonte la sierra de Beriain con la ermita de San Donato.
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Hacia el oeste se puede divisar una tapia baja que nos va a guiar en la continuación.
Por detrás de la ermita empezamos a andar por la pista mencionada y nos acercamos a la tapia.
A 60 metros, en la primera curva, nos vamos rectos por la hierba hacia la tapia.
Cruzamos la zona derrumbada y la alambrada y las seguimos de cerca hacia la izquierda.
Si nos encontramos sin visibilidad (como puede ser frecuente) la propia tapia nos hará de guía, aunque tendremos que trazar un ángulo recto y seguir hasta encontrar la puerta para continuar. De lo contrario podremos cruzar en diagonal hacia la puerta.
Después de superar una pequeña vaguada encontramos puerta de hierro. Pasamos al otro lado.
Ahora, por lo más alto de esta otra loma, que cierra el barranco bajo la Trinidad, seguimos las marcas que nos llevan hacia el sur y nos conducirán con comodidad hasta Lezáun (casi en línea recta).
Cuatro minutos después dejamos atrás la tapia que hacía ángulo con la anterior (y que en esta zona está derruida).
Poco más adelante, por si hicieran falta más señales, nos van a guiar una serie de balizas de un PR (pintadas de blanco y amarillo).
Tras largo descenso, suave, por lomos herbosos, y poco después de dejar a la derecha las ruinas de una borda entre espinos blancos, las marcas del camino se dividen en dos.
Optamos por la izquierda, girando hacia este lado y acercándonos a una pista que viene más abajo, a media ladera del barranco.
Ya se divisan el barranco de Arbioz (al este) y las naves ganaderas de Lezáun al sur.
Llegamos a la pista citada y seguimos descendiendo a la derecha.
El pueblo queda ya cercano.
Entramos en Lezáun. Nos acercamos al centro, hacia el ayuntamiento. Poco más abajo está la iglesia con el frontón descubierto bajo la misma.
Al llegar junto a la iglesia giramos 90º para tomar una calle en cuyo arranque hay un panel explicativo del SL que une Riezu y Lezáun por el barranco de Arbioz (río Ubagua).
En principio vamos a seguir parte de este recorrido, por lo que empezamos a bajar hacia el barranco por calle cementada que continúa con pista que busca la parte más baja.
3:02 - A la derecha se va otra pista que no tenemos en cuenta. Vamos de frente.
Enseguida dejamos atrás un aska y un lavadero recientemente restaurados.
Al tiempo que llegamos a la parte baja y cruzamos cerca de la ladera opuesta (para girar hacia el norte y acercarnos al barranco de Arbioz) el piso de la pista pierde el cemento y se vuelve de grava.
Enseguida pasamos junto a unos estanques de depuración de la empresa pública NILSA.
Cuando la pista (descendiendo un poco más) traza una curva y está a punto de finalizar frente a una caseta (que alberga una fuente) la abandonamos cruzando una puerta de hierro que da entrada al barranco. Al otro lado un camino herboso, en principio relativamente ancho, nos permite continuar el itinerario.
Avanzamos por un desfiladero, en descenso. Cruzamos el río, todavía un arroyo, dejando en esta orilla, a pocos metros, una fuente con aska.
Al otro lado se va una desviación que no tenemos en cuenta y seguimos descendiendo junto al cauce, un poco por encima.
Justo después de una baliza, y junto a restos de una cabaña de madera, hay una bifurcación.
Por el camino de la derecha sigue el descenso hacia Riezu junto al cauce del Ubagua.
Nosotros, a pesar de la señal del SL que indica que por ahí no debemos seguir, tomamos la senda de la izquierda, que gana altura con suavidad.
La senda, muy limpia y muy hermosa, sigue a media ladera entre carrascas, madroños y rocas. Tras un corto repecho en que se encarama más arriba sigue sobre el barranco, con un trayecto muy cómodo y con hermosos paisajes a sus pies.
Para cruzar un barranco lateral, el sendero descenderá unos metros y volverá a faldear por el barranco principal.
A medida que caminamos tenemos vistas espectaculares sobre el valle de Guesálaz y sobre el barranco a nuestros pies (véanse imágenes siguientes).
En un espolón rocoso por el que pasa la senda tenemos un hermoso mirador sobre el barranco de Arbioz, cubierto casi totalmente por el bosque de carrascas entre las que sobresalen numerosos roquedos. Al fondo cierra el horizonte la loma por la que hemos descendido desde la ermita de la Trinidad hasta Lezáun.
A la izquierda, fuera del desfiladero, vemos también la localidad de Riezu.
La senda se introduce ahora, al salir del desfiladero, en una galería boscosa y descendente, con techo de carrascas.
Nos unimos a un sendero que viene de la derecha junto a una tapia. Seguimos al frente.
El camino es más ancho. Vemos enseguida Iturgoien, muy cercano.
Muy cerca del pueblo cruzamos una puerta de hierro. Por la derecha camino en terreno abierto que nos acerca a las primeras casas entre una tapia y una alambrada.
Iturgoien. Frontón.
Fin del recorrido.