Karst de Larra
Recorrido: Sima de San Martín - Monte Arlas - Larra - La Contienda
Autor: García Bona, Luis Miguel
10/06/2005
21/06/2005
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Se trata de un itinerario claramente naturalístico por una de las zonas más alpinas de Navarra, arisca, desolada, casi semidesértica, impactante y realmente dura para caminar y mucho más para sobrevivir en ella.El itinerario lo comenzaremos casi en la frontera con Francia, a la altura de la sima de San Martin, siguiendo la carretera de Francia por Belagua, pasado el refugio y justo donde la carretera desciende hacia las pistas de esquí de Arette. Aquí encontraremos amplia zona para aparcamientos de coches y nuestro destino se encuentra al este. En general es un recorrido poco marcado, difícil de seguir paso a paso y que por otro lado su principal interés reside precisamente en no seguir una ruta marcada, sino en dar una vuelta por la zona. Es por esto precisamente que este recorrido se debe hacer en un dia despejado y sin nieve o con pocos neveros.Nuestro principal centro de interés se encuentra en el "Karst de Larra", un paisaje singular que la naturaleza ha labrado sobre la roca caliza y que ha convertido el suelo en lo que parece un montón de piedras rotas y abiertas como cuchillos, muchas verticales y que requiere de grandes cuidados y un buen calzado para andar por encima de ellas, pero sin embargo creo que la experiencia merece la pena.Por la altitud del terreno y para contemplar en todo su explendor su flora y fauna hay que realizarlo en junio, julio, agosto y septiembre si no empeora el tiempo y nieva.
Ruta paso a paso
Desde el aparcamiento de coche y una vez que hemos dado una vuelta por los alrededores contemplando alguna de las bocas de la sima de San Martín, así como la llamada “Piedra de San Martín” donde se realiza el "Tributo de las tres vacas" y por supuesto el paisa que se contempla a todos los lados, nos dirijimos hacia el este remontando el talud herboso por cualquiera de los pequeños senderos que salen del aparcamiento (mejor el que está más a la derecha, cerca de la casa). En cuanto remontamos el talud vemos enfrente el pico de Arlas que será en todo el recorrido el mejor referente para orientarnos. No dirigiremos de frente hacia el Arlas caminando por una alfombra de hierba y sorteando afloramientos rocosos, agujeros y grandes dolinas o hundimientos del terreno, pero sin mayor problemas.
Una de las primeras cosas que nos puede llamar la atención son las rocas. Todas son calizas pero en ellas observamos unos bultos que sobresalen de una coloración más oscura. Se trata de nódulos de sílice o pedernal, material con el que el hombre prehistórico realizaba puntas de flecha y diversos instrumentos. Se trata de un material ácido, que se coloniza por un líquen amarillo, Rhizocarpon geographicum, y muy insoluble en agua, que contrasta con la caliza básica y soluble en agua, por lo que destaca al disolverse la caliza con el agua y la nieve.
En el paseo nos veremos obligados a serpentear entre agujeros y depresiones, son “dolinas” o incluso “simas”, depresiones o agujeros formados por la disolución de la caliza por el agua y en muchos casos su posterior hundimiento. Hay que tener cuidado, sobre todo cuando hay nieve, porque pueden ser trampas mortales.
La vegetación arbórea en esta zona es muy escasa, básicamente se compone de pino negro, Pinus uncinata, exclusivo de estas tierras altas, y en cuanto a los arbustos debido a la presión de la nieve y a las bajas temperaturas, la mayoría son rastreros y destacan, el enebro enano, Juniperus communis nana, la lauréola, Daphne laureola, y sobre todo el espectacular rododendron, Rhododendron ferrugineum, que a mediados de junio se tiñe de unas expectaculares flores rojas.
Sin embargo no menos expectaculares son las flores que aparecen entre la hierba nada más deshelarse la nieve, son plantas bajas, de colores muy llamativos para facilitar una rápida polinización y de crecimiento muy rápido, a continuación veremos algunas de las más llamativas y tempraneras.
Seguiremos adelante rumbo al monte Arlas, teniendo a nuesta derecha una fuerte caída hacia la Contienda y detrás el Karst de Larra punto final de nuestra excursión y expectacular desde aquí, si el tiempo lo permite. Al otro lado de la loma se desciende también vertiginosamente hacia la estación de esquí de Arette.
En la base del Arlás sin ninguna dificultad podremos ver el sendero que nos permite ascender a su cima, sin dificultad si no tiene nieve o hielo, y con unas magníficas vistas de esta parte del Pirineo o seguir por un sendero muy marcado que lo vadea por su base y que pasa por la fuente de la Contienda hasta alcanzar el collado de Pecasneu.
En este collado podremos contemplar algunos remontes de Arette y seguiremos el sendero bien marcado que se dirige hacia el sur.
Seguimos hasta un amplio claro de hierba desde donde vemos enfrente y a nuestra izquierda el pico Any y el sendero que comienza a subir. Nosotros nos desviaremos hacia la derecha en dirección al paisaje kárstico que divisábamos desde el otro lado del Arlas.
A partir de aquí el recorrido sigue divagante entre afloramientos de rocas, canchales, pasos de hierba, zonas arbustivas con pinos negros dispersos, dolinas, pedreros con losas cortantes como cuchillos, etc. Se trata de una zona muy difícil de caminar, pero de una gran belleza y realmente sorprendente porque no existen muchas área similares ni en España, ni mucho menos en Navarra.
Hay que destacar en esta zona la forma en que las rocas aparecen cortadas o partidas. El agua de la nieve al deshelarse por la parte baja gotea sobre la roca caliza y la va disolviendo de manera que primero hace agujeros, luego hace regueros que se van profundizando con los años y el hielo y al final parte la roca en losas verticales que el tiempo, la nieve puede inclinar más o menos dando lugar a este paisaje kárstico.
Por la zona daremos el paseo que queramos, (podemos intentar seguir el track que acompañamos) y cuando nos cansemos giramos hacia el norte con la vista del Arlas como “faro” y nos dirigiremos hacia el barranco de la Contienda.
En el recorrido pasaremos por grandes grietas producto de la erosión del agua y del hielo que tendremos que salvar con cuidado y sobre todo cuando no estén cubiertas de nieve.
Aunque el terreno es muy malo para caminar no existen impedimentos insalvables que nos permitan bajar a los prados de la Contienda, en la base del Arlas donde podremos contemplar una laguna para abrevadero del ganado y una boca de sima cercada para impedir que el ganado caiga.
A partir de aquí seguiremos el barranco hacia el oeste, ahora ya por firme de hierba más transitable, entre pinos, enebros y algunos rododendros y por diversos senderos de ganado hasta alcanzar la carretera al nivel de la curva de caracol o “escalestri".