Leitzalarrea
Recorrido: Iskibar - Urdola - Sarasain - Izaieta - Iskibar
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
12/10/2003
09/05/2005
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Leitzalarrea es un topónimo que resulta actualmente engañoso.
Si antiguamente esta zona de terrenos comunales del ayuntamiento de Leitza estaba ocupada por rasos, en el paseo que vamos a realizar veremos que sólo atravesamos, durante unos 200 metros, unos prados junto al monte Urdola. El resto se realiza bajo el constante acompañamiento de arbolado.
La cultura forestal de los naturales de Leitza se manifiesta en cualquier rincón del paseo. Casi todo lo que vamos a visitar son árboles plantados. Sin embargo la armonía del itinerario es constante, y el cariño con el que el paisaje ha sido modelado durante tantos años se manifiesta por doquier. Lugares como la fuente de Sarasain, el recuerdo de Aritzaundi o la majestuosidad de Izaieta son producto de un constante trabajo de silvicultura que en una localidad como Leitza tiene muchos entendidos y mucha historia.
El recorrido es circular. Aunque hay algunos tramos ascendentes y otros descendentes, siempre son trozos relativamente suaves y nunca prolongados.
Para llegar al punto de partida: Si entramos, como es habitual, desde la autovía, al entrar en Leitza, tras superar las naves de la papelera, tomaremos un carretil que se desvía a la izquierda en ascenso (en fuerte ángulo con nuestra dirección) hacia el oeste. Incluso si viéramos complicado el giro podemos avanzar unos 100 metros para girar 180 grados en una rotonda y volver sobre nuestros pasos para tomar cómodamente el desvío. Unos metros más adelante está señalizada la dirección de Leitzalarrea. Ocho kilómetros después de iniciar el carretil tenemos, en un cruce de pistas, una zona amplia donde podemos aparcar a la izquierda, tras cruzar una regata por puente. Un panel describe la zona y un sendero local que coincide en muchos tramos con el nuestro. Este paraje es Iskibar, donde quedan las huellas de unas antiguas instalaciones de lavado de mineral de espatofluor, obtenido de unas minas cercanas ya cerradas.
Ruta paso a paso
Iskibar. Cruce de caminos y zona amplia donde podemos aparcar a la izquierda.
Panel descriptivo de sendero local y de la zona de Leitzalarrea.
Tomamos pista en dirección este que traza curva ascendente, a la derecha de la carretera (según llegábamos desde Leitza). Debajo, a la derecha, queda la regata Olantzeko erreka.
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Aritzaundi. (Collado)
A la derecha del camino hay un cercado de madera que rodea un perímetro circular de piedras invadidas por el musgo. Junto al camino, incluido en este perímetro, tenemos un pilón con dos fotografías y una placa.
Todo esto es un sencillo monumento a un legendario roble pedunculado. El insólito perímetro de su tronco queda marcado por las piedras. En las fotografías (de 1920, aunque estén escritas las fechas de su caída) vemos varias personas que posan sobre su tronco caído y ya carcomido. Bajo ellas una placa en euskera (de 1988), colocada para recordar los cien años desde que el tronco cayó nos da cuenta que en marzo de 1888 una gran nevada tumbó este árbol descomunal. No se conocen las medidas exactas, pero cuentan que del mismo se hicieron abundantes traviesas e incluso arcas para recordarlo.
En el centro crece un retoño, ya de unos cuantos años, que toma el relevo.
Pocos metros después el camino gira a la derecha en suave ascenso. Tomamos una senda paralela, cercana al camino. Señala una baliza hacia Izaieta por un lado y hacia Urdola por otro. Tomamos la dirección de Urdola.
Por la derecha llevamos una zona despejada de la que nos separa una alambrada de cuadradillo.
A nuestra izquierda robles y hayas mezclados.
Tres minutos después, entre alerces y prado, dejamos de ascender e iniciamos un suave descenso.
Puerta metálica en alambrada. Dejamos a la derecha un cercado también con otra puerta metálica.
Enseguida salimos a los prados que rodean la cima de Urdola.
Al salir a los mismos el suelo herboso invade el camino, pero la huella del mismo es clara y recta. Cruzamos en diagonal hacia el bosque del otro lado. La cima queda a nuestra izquierda.
En medio del prado crece algún castaño solitario, con su copa seca, afectada por la enfermedad de la tinta.
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Los prados se estrechan hacia otra puerta metálica que cierra el camino en ascenso delante del bosque.
Pero cien metros antes de llegar vemos que el bosque se acerca subiendo por la ladera izquierda hacia el camino. Pintadas en los troncos cercanos, se ven las señales blancas y verdes del Sendero Local. Hemos de girar hacia ellas e iniciar el descenso hacia este lado, sin alcanzar la puerta, para bajar por la izquierda de una regata (Erroizteko erreka).
Las marcas, al entrar bajo el arbolado, toman la senda de la izquierda. Luego la senda a veces amenaza con desaparecer, pero gira a la derecha y vuelve a marcarse. Las señales nos guían sin problema.
Otro camino se une a nosotros por la derecha. Descendemos unos metros. Una roca de grandes dimensiones corta nuestra trayectoria y nos puede obligar a rodearla por la derecha.
Cien metros más allá, en un nuevo cruce, descansa otra roca de dimensiones semejantes. Parecen haber sido colocadas para evitar el paso de grandes vehículos. Giramos a la derecha, cruzamos la regata y seguimos unos metros.
Fuente de Sarasain o Sasain Iturri.
Este es el punto más alejado del de partida. Ahora iniciamos el regreso por otro camino.
Unos metros antes hemos pasado junto a un desvío a la izquierda. Tiene una baliza que indica «Koxkain». Volveremos ahora hacia ese desvío y subiremos unos metros para marchar paralelos a la pista principal en sentido contrario al que traíamos.
Algunos abedules aparecen con su típica corteza clara entre el helechal. También hay castaños.
Llevamos la ladera ascendente a nuestra derecha. Bajo nosotros hay hayas. Camino empedrado.
Regata que podemos cruzar a pie llano. Pero un puentecillo de madera nos invita a pasar sobre él. Otra senda desciende de la derecha junto a la regata.
Siete minutos (400 metros) después el camino nos permite pasar junto al refugio de Sarasain.
Enseguida nos unimos al carretil principal de la zona después de superar la regata por un puente. Nos vamos a la derecha.
Unión a un camino que viene de la derecha y se une con el nuestro. A unos 30 metros se inicia el asfalto en el carretil.
Enseguida llegamos a la divisoria de aguas. El descenso es imperceptible.
A la derecha, en una curva, tenemos una zona amplia donde una puerta metálica y bien cuidada nos permite pasar a Izaieta.
La vista nos sorprende cuando giramos la vista hacia arriba. Altísimos abetos, apretados, crecen aquí en un paraje monumental. Son abetos blancos (Abies alba) que con esbeltos portes se levantan más allá de los cuarenta metros de altura.
Uno de ellos ha caído, y cuando nos acercamos nos impresiona todavía más su longitud y las dimensiones de su tronco, cubierto por los musgos y las setas de varias especies.
Para los habitantes de Leitza es un orgullo este bosquecillo surgido al parecer porque estos árboles originarios de Irati se plantaron aquí hace 190 años y, aunque iban a ser trasladados, acabaron por dejarlos crecer juntos. Han crecido más que en su cuna original.
Además de los abetos, se han colocado en el perímetro ejemplares de otras especies y se ha rotulado con sencillez una serie de placas que informan sobre sus nombres, constituyendo un pequeño parque forestal. A la entrada, junto a la puerta, se levanta un panel informativo que enumera hasta 41 especies diferentes. Una estrecha senda de gravilla nos guía con facilidad por el idílico rincón.
Cerrando la alambrada protege la zona un grupo de abetos de Douglas y abetos rojos.
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A la izquierda, abajo en la regata, vemos un puentecillo rústico.
A la derecha sale un camino en ligero ascenso. Lo ignoramos, pues lleva a una borda. Seguimos por el carretil. Bajo nosotros circula la regata.
Cruce de Iskibar.
Estamos de nuevo en el punto inicial. A la derecha el aparcamiento, y a la izquierda la pista que hemos tomado.