Monte Lapoblación (El león dormido)
Recorrido: Lapoblación - Alto de Lapoblación - Descenso por cara norte - Lapoblación
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
11/01/2015
27/01/2015
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
El extremo occidental de Navarra presenta en el mapa un llamativo "saliente", un territorio que se ve rodeado por tierras alavesas tanto al norte como al sur. Incluso a escasos kilómetros se encuentra, también, esa bolsa burgalesa que recibe el nombre de "Condado de Treviño". El territorio navarro de este saliente está conformado por las localidades de Genevilla, Cabredo, Marañón, Lapoblación y Meano.
Estas dos últimas, sobre todo Lapoblación (que se encuentra a los pies del mismo y a una altitud que le convierte en el segundo pueblo más alto de Navarra, después de Abaurregaina) ven levantarse sobre ellas un impresionante roquedo, el monte que lleva idéntico nombre: Lapoblación. La silueta de su cresterío ha popularizado también el apelativo de "El león dormido".
No es una cima especialmente frecuentada en las excursiones de los montañeros navarros, precisamente por su situación, aparentemente alejada de la capital. Sí que lo es por alaveses y riojanos.
Sin embargo, como excursión, resulta muy atractiva. Reúne varias condiciones: una ascensión muy bella y, además, comparativamente breve, unas maravillosas vistas de las sierras cercanas, además de la posibilidad de enlazar con un descenso por la cara norte que nos permitirá transitar por un hayedo que, aun siendo de los más meridionales de Navarra, se conserva en unas condiciones extraordinarias.
Es una lástima que el día en que realizamos la excursión se iniciara con una cerrada niebla que impide apreciar, en las fotografías, muchos de los paisajes que nos hubiera gustado reflejar.
Ruta paso a paso
Lapoblación.
Desde el atrio de la iglesia, por la derecha, pasamos entre esta y el frontón. Encontramos un panel explicativo de un Sendero Local que da la vuelta al monte sin llegar a ascenderlo.
Compartiremos un poco de este sendero en el regreso, cuando descendamos por la vertiente norte.
De momento iremos algo más hacia la zona posterior de la iglesia para tomar una pista que arranca desde allí y gira hacia la derecha.
En un primer momento vamos subiendo con suavidad entre pastos y robles pero pronto aumenta el desnivel.
0:11 - La pista se va estrechando después de varias eses; se convierte paulatinamente en sendero.
El trazado se ha convertido en cinta estrecha que pisa alternativamente sobre roca y sobre tierra.
Gran parte del mismo se advierte semiexcavado en la pared de las laderas.
Alcanzamos un punto de la cresta.
Giramos a la izquierda y mantenemos la ascensión por la ladera meridional en el continuo zig-zag que supone este itinerario.
Volvemos a tocar la cresta.
Aquí, ya cercanos a la cima, hemos de fijarnos para el descenso, pues entre las rocas se inicia el ramal que desciende por el otro lado.
Entre las caóticas formas pétreas podemos hallar formaciones como la de la imagen.
Ahora caminamos el resto del camino por lo más alto.
Cima de Lapoblación.
Encontramos en primer lugar el buzón montañero, en forma de clásico tronco con hacha forjados en hierro.
A escasos metros el vértice geodésico, y más allá dos plataformas de hormigón que, hace años, debieron sustentar algún repetidor de telecomunicaciones.
No podemos decir nada del paisaje, ya que la niebla nos rodeaba. No obstante las referencias son inmejorables.
Regresamos ahora hasta el punto señalado en 0:34.
Estamos otra vez en el punto de la cresta que anteriormente hemos citado.
Podemos optar por desandar el sendero por el que hemos subido.
Si no tenemos mucha experiencia o se dan circunstancias de movilidad que lo aconsejen, sería la mejor opción.
De lo contrario, semioculto entre dos matas de boj, empezaremos a bajar por el estrecho sendero que se dibuja, con gran desnivel, entre las rocas.
Vamos trazando eses y pensando dónde poner el pie a cada paso, atravesando rincones de gran belleza.
Pasamos por el punto más delicado del trazado.
Es un paso en la pared rocosa habilitado con unos dos a tres metros de sirga a la que es necesario agarrarse para asegurarse, ya que los pies se apoyarán sobre un suelo muy inclinado y que provoca una lógica inseguridad.
Después seguimos descendiendo entre rocas y bojes.
Pronto proliferan las hayas. Disminuye algo la pendiente.
El sendero aterriza sobre un camino de cierta anchura, en un paraje donde se aprecia descenso hacia ambos lados, como si se tratara de un collado.
Giramos a la derecha.
Estamos sobre el recorrido del panel que hemos citado al principio. Compartiremos un tramo de unos quinientos metros, hasta la siguiente bifurcación.
Bifurcación.
Por la derecha, en ligero ascenso.
Estamos avanzando por un hayedo continuo, sin apenas claros.
Mucha hojarasca en el suelo invernal. Abundancia de bojes y acebo.
Pocos metros después hay otro ramal que sube a la derecha y que no tenemos en cuenta. Vamos por el principal.
El camino se estrecha y comienza a descender trazando eses.
A la derecha se levanta el cresterío del monte Lapoblación, que después de ascenderlo y descenderlo estamos rodeando.
Ya nos vamos orientando hacia el sur.
En un recodo tenemos, a la izquierda, una pequeña abertura en el bosque.
Tras una roca disfrutamos del paisaje oriental de la zona.
El parque eólico de Aguilar de Codés queda relativamente cercano. Detrás la sierra de Codés, con la cima de Ioar. Al fondo Montejurra, Monjardín y, más allá, la sierra de Alaiz. Al norte Lokiz.
Regresando al camino, poco después hay una bifurcación.
Por la derecha. Ligero ascenso, por el sendero principal.
Unas flechas pintadas en color rojo sirven también de guía.
Enlazamos con un camino ancho que parece desembocar en una vieja cantera.
Descendemos por él sin cambiar de dirección. Pronto adquiere condición de pista.
Por la izquierda llega otro camino-pista por el que circula el SL antes citado.
Hay una baliza indicadora en el punto de unión.
Mantenemos la dirección para llegar enseguida al pequeño cementerio de la localidad (al fondo en la imagen).
A partir de aquí el suelo está hormigonado.
Pronto…
Otra vez en el atrio de la iglesia de Lapoblación.
Hemos finalizado el recorrido.
En la imagen, una vez despejada la niebla, ya pudimos fotografiar la silueta del monte que habíamos ascendido.