Piedramillera, Legaria y el Pozo de la Mora
Recorrido: Piedramillera,Legaria, Piedramillera
Autor: Irisarri Iriarte, Mikel
30/12/1899
19/03/2024
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Piedramillera, un pueblo mirando al sur, hacia el sol y la luz, con espectaculares vistas hacia el resto de la Berrueza. A sus pies una gran superficie de tierras de cultivo, especialmente cereal y espárrago. Digna de verse cuando surge la primavera, cuando las colzas en flor forman auténticos dameros de color al mezclase con el negro de los plásticos que cubren las esparragueras y el verde del cereal. Enfrente, flanqueada por una sierra, destacan en lo alto la ermita de la Virgen de la Guarda y la Basílica barroca de San Gregorio Ostiense. A los pies Sorlada, en donde destaca la Iglesia de Santa Eulalia y más a la izquierda el señorío de Learza con su iglesia románica de San Andrés y varios quejigos singulares.
Piedramillera está protegido de los vientos del norte por las estribaciones de la Sierra de Dos Hermanas. Este recorrido que os proponemos va a atravesarla, por su zona más cómoda, para adentrarse en otra planicie, Valdega, atravesada por el río Ega.
La primera parte del paseo nos lleva entre encinares y grandes campos de cultivo salpicados por diversas naves ganaderas, hasta Legaria. Regresa por una cómoda pista asfaltada hasta la Balsa de la Mora, para desde allí volver a adentrarse en el encinar y regresar al punto de origen por el mismo camino de arranque del recorrido.
Este paseo, al igual que el que puedes ver en las siguientes páginas, sale del casco urbano por el noroeste, por el Camino del Puerto o Camino de Ancín, conocido también popularmente como “La calzada o la cañada”. Antiguamente enlazaba Piedramillera con un camino que venía desde Los Arcos y llegaba hasta las Améscoas. Datado a comienzos del siglo XIV, fue utilizado por carretas, rebaños de ovejas y personas, así como por los ejércitos que pasaban por aquí. Por él se llevaba el grano hasta el molino de Piedramillera a orillas del Ega. La actual carretera no existió hasta mediados del siglo XX.
Ruta paso a paso
Si nos acercamos en coche a la localidad lo más sencillo es dejarlo en la plaza del Ayuntamiento. Desde ahí vamos subiendo hacia la parte más alta del pueblo.
Enseguida encontraremos un camino perfectamente señalizado, la calzada medieval, que atraviesa la zona este de la Sierra de Dos Hermanas, con una orografía escarpada y con pendiente suave. En varios tramos podemos observar que la caja principal de este camino está excavada en la propia roca caliza y terminada en un muro de contención de piedra, con una anchura total que oscila entre 3 y 3,5 metros. Respecto al firme, actualmente se conservan tramos de empedrado, alcanzando en total una longitud de más de 500 metros.
Tras el primer tramo empedrado dejamos a la izquierda un camino que se dirige al alto de Dos hermanas. Ahí mismo bordeamos una pequeña balsa y proseguimos en la misma dirección.
Al alcanzar la mitad del portillo va apareciendo paulatinamente, en la otra vertiente, todo el Valle del Ega, y en medio de nuestra vista la localidad de Ancín. Comenzamos un suave descenso entre encinas y carrascas. Veremos, a nuestra derecha un depósito de aguas de la Mancomunidad de Montejurra, de grandes dimensiones, y al que nos acercaremos al regreso del recorrido.
Enseguida con encontramos con una pista un poco mas ancha y seguimos por ella en suave pero continuado descenso.
Continuamos la marcha entre encinas. En el siguiente cruce seguimos rectos ya que el camino de la izquierda nos llevaría hacia Mendaza.
Continuamos de rente ua que la pista que dejamos a la derecha termina en las fincas de cultivo próximas. Ya en el valle las zonas boscosas se van mezclando paulatinamente con los campos de cultivo de secano y con alguna parcela vallada con encinas trufadas.
Abandonamos el Camino de Ancín, cambiando en este punto el sentido de la marcha drásticamente y dirigiéndonos hacia el sur.
En el siguiente cruce de caminos parcelarios, apenas 700 m más adelante, giraremos a la izquierda, hacia el este, por una pista denominada camino de Zaldukia que ya no abandonaremos hasta llegar a Legaria. Veremos también a nuestro paso distintas naves ganaderas que abundan por la zona.
Con Legaria ante nuestros ojos cogemos a mano izquierda la pista encementada que nos lleva hasta el casco.
Destacan en este lugar el palacio de cabo de armería y la iglesia de San Martín, edificio construido a mediados del siglo XVI en estilo gótico-renacentista, aunque en el exterior son visibles los sillares medievales y los contrafuertes que articulan los muros, destacando un pórtico. Sobre el muro de los pies se levanta una llamativa espadaña de piedra.
Abandonamos Legaria en dirección sur y tras bordear la Iglesia tomamos una pista encementada y muy recta, el camino de Mokuruiturri, que nos va a llevar de regreso hacia Piedramillera.
En este enclave encontraremos un curioso y agradable lugar conocido con el nombre de la Balsa de la Mora y en el que destacan una pequeña cascada que forma una balsa.
Bajamos hacia ella por un pequeño sendero hacia la izquierda y en la zona donde desagua la balsa podremos atravesar el arroyo y dar la vuelta a todo este paraje, para volver a la pista por la que veníamos.
De nuevo en la pista podemos optar por seguir unos metros hasta la carretera que va a Piedramillera. Opción que no recomendamos, ya que deberíamos ir casi dos kilómetros por una carretera que no dispone de arcén y con varias curvas que dificultan la visibilidad.
Lo que proponemos es volver unos metros por la pista que traíamos hasta que, enseguida, vemos sobre nosotros un poste de tendido eléctrico. Subimos una pequeña cuesta escarpada hasta ese punto.
De ahí por el borde de un par de parcelas de cultivo y alguna pequeña senda definida continuaremos hacia el oeste hasta encontrar una pista y proseguimos a mano derecha.
Continuamos por ella hasta que cambia de sentido y seguimos bordeando el bosque.
Un poco mas adelante, junto a una pequeña construcción de cemento, tomamos una pequeña senda que va hacia la izquierda y que en suave ascenso nos lleva hasta el depósito de las aguas.
Tras pasar junto a este depósito continuamos por senda entre los encinos.
Ascendiendo poco a poco nos volvemos a encontrar, apenas un centenar de metros después, con el camino de Ancín. Giraremos a la izquierda, y ya por camino conocido, hasta el portillo.
El paso del portillo nos devuelve de nuevo las vistas hacia La Berrueza y por este camino medieval llegamos hasta el pueblo. Al fondo Sorlada y en la cumbre la básilica de San Gregorio Ostiense.
Aprovechamos la altura para acercarnos a la Iglesia de Santa María. Construida a lo largo del siglo XVI en estilo gótico renacentista, aprovechando quizás estructuras más antiguas, de sillarejo, en el muro de los pies. Tiene nave única con tres tramos cuadrados -menos el correspondiente a la cabecera – cubiertos por bóvedas de terceletes.
Desde ahí, bajando unas escaleras y disfrutando de varias casas señoriales, algunas blasonadas, regresamos al Ayuntamiento, punto de arranque de este paseo.