Por el barranco de Vallacuera al castillo de la Atalaya
Recorrido: Peralta - Atalaya - Peralta
Autor: Irisarri Iriarte, Mikel
29/11/2024
21/04/2026
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Este paseo que os proponemos recorre una pequeña zona de la parte central del término municipal de Peralta. Un recorrido que comienza remontando la orilla derecha del río Arga, en dirección a Falces, y siguiendo el Sendero local SL NA-203 que se adentra hacia el noroeste, por la canal o barranco de Vallacuera.
Mas tarde cruza el barranco y remonta la Sierra de Arreche por un antiguo camino con fuertes desniveles, hasta una zona de pinares. Tras ascender a dos pequeños montículos, el de Vallacuera (410 m) y el de Portildelobos (403 m), con espléndidas vistas panorámicas, el camino alcanza el conjunto de ruinas de la Atalaya, accediendo a él por un curioso arco de la entrada original y conocida con el nombre de “Portil de Lobos”. Haciendo honor a su nombre, el lugar ofrece unas vistas magníficas.
Un estrecho sendero, convertido al final en una escalera de amplios peldaños, desciende hacia el cercano casco urbano, pasando antes por las ruinas de la ermita de Santa Lucía y la Atalaya. Ya en las calles del pueblo, transita junto a una casa-cueva, todavía utilizada, a un lado de la torre de la vieja parroquia de San Juan Evangelista.
Ruta paso a paso
Atalaya se denomina también al paseo, situado en la margen derecha del rio Arga, por el que iniciamos este recorrido. Lo iniciamos junto al puente Viejo, donde se encuentra el panel informativo del SL NA-203, así como varias flechas indicativas de la “ruta del visón” y que nos animan a coger palo y mochila y emprender la andada. Caminamos por una cómoda plataforma, entre chopos, pinos, falsos plátanos, acacias, fresnos, y sobre todo tamarices, donde no faltan papeleras y bancos de piedra. A nuestra izquierda observamos un imponente paredón rocoso en el que pueden apreciarse, talladas en la tierra, una serie de cuevas que sirvieron de vivienda hace ya bastantes años y que aún se utilizan como pequeños almacenes.
Al salir del parque giramos a la izquierda, tras atravesar una pequeña valla. Continuamos por una pista, ya entre fincas, que nos separa un poco más del cauce del rio y que, girando hacia el noroeste, nos lleva a la canal o barranco de Vallacuera. En todo momento vemos la señal verde y blanca del Sendero Local por el que paseamos.
La pista va girando a la izquierda y nos introduce en la Canal de Vallacuera. La pista, denominada Camino de la Sierra, discurre ahora paralela a la canal y en sus bordes destaca una hilera infinita de pinos y acacias plantados hace pocos años y que, adornando la pista, en breve posibilitarán una buena sombra a los paseantes de épocas estivales. A ambos lados destacan, en las partes altas de las sierras, plantaciones de pinos. En la parte central del barranco son las eneas y los tamarices, resistentes a los terrenos salinos, los que prevalecen.
Enseguida enconramos una pista que baja de los pinares de la sierra de la derecha. Nosotros continuamos en la dirección que traíamos. En el primer tramo de la canal apenas observamos ningún campo de cultivo. Si que podemos apreciar, en la parte central de este pequeño valle, los cortes en el terreno producidos por la erosión del agua durante las tormentas.
La pista contiua ahora con la fila de árboles pero solamente en la parte izquierda. Pero en este punto abandonamos dicha pista girando 90 grados a la izquierda, siguiendo las señales del Sendero Local citado anteriormente.
Nos dirigimos a un pequeño vado de cemento en cuyo borde encontramos una especie de pasarela, que nos permite atravesar el barranco, incluso cuando lleva algo de agua. En el cauce del arroyo las eneas impiden ver el cauce.
La pista comienza un suave ascenso que poco a poco se va empinando hasta adentrarnos a la Sierra. Tanto en las piedras del piso del camino como en las paredes laterales, predomina el yeso.
Continuamos por la parte alta de la misma, ya entre pinos. A sus lados podemos observar una plantación reciente de árboles, protegidos todavía por tubos de plástico y varillas de metal.
Continuamos entre pinares por la pista y nos encontramos este amplio cruce de caminos. Nosotros proseguimos de frente, en la misma dirección.
En la siguiente bifurcación tomamos la pista de la izquierda que nos lleva hasta un pequeño mirador, que nos permite ver toda la Canal por la que hemos paseado al comienzo. En el punto mas alto aparece una de las palomeras que nos van a acompañar a lo largo de todo este tramo por la cumbrera.
Primero subiremos al alto de Vallacuera (410 m) y desde ahí seguiremos la senda que utilizan los cazadores pasando junto a varias palomeras.
En vez de seguir el sendero hasta la cumbre siguiente, salimos a la pista, más cómoda, y continuamos por ella.
Enseguida la abandonamos a mano izquierda para alcanzar la siguiente cumbre.
Nos acercarnos por una estrecha senda a la cima de Portildelobos (403 m), ya en el extremo más al sur de la sierra y con una vista panorámica impresionante.
Bajamos de nuevo a la pista y la atravesamos para coger un bonito sendero entre pinos que nos lleva hacia las ruinas de la Ciudadela.
Al terminar la senda proseguimos por la pista hacia la izquierda.
La pista gira hacia la derecha y continua subiendo, pero nosotros la abandonamos, para tomar a la izquierda una pequeña senda.
Accedemos, por una curiosa puerta, conocida con el nombre de “Portil de Lobos”, a las ruinas de la Villa Vieja. Se trata de un recinto de origen prerrománico, situado en lo alto de una peña por cuya solana fue descendiendo y creciendo la villa de Peralta desde la Edad Media. Fue destruido en 924 por el ejército de Abderramán III y reconstruido, al menos el castillo y la iglesia, pocos años más tarde. En la parte oriental existe un aljibe de grandes dimensiones de planta rectangular junto a una rampa, donde se aprecia un pozo vertical abierto en la roca, popularmente conocido como el “Pozo de los Moros”, perfectamente señalizado, y que, según parece, sirvió como vía de escape al río y de aprovechamiento de agua.
Muy cerca, la ermita de Santa Lucia y la torre de la Atalaya forman parte también de este conjunto arquitectónico. En este paraje se sitúa además el castillo Real de Peralta, que data de los siglos XII al XV. Según las últimas excavaciones debía tener al menos dos plantas, más un paso de ronda para la vigilancia. Estaba construido con yesos, tejas y mortero; contaba con estructuras de madera, y estaba lucido en blanco. Sus paredes, alguna de ellas conservada, medían cerca de dos metros de grosor.
La visita de las diferentes dependencias que se pueden observar nos pueden llevar un buen rato y además disfrutar de las vistas que desde allí tenemos.
Tras ese sosegado paseo, y un pequeño descanso en los bancos del recinto, emprendemos la bajada hacia el casco urbano.
Pasando primero por la ermita de Santa Lucía, que se conserva en estado ruinoso, con gran parte de sus muros construidos en sillarejo y actualmente rodeados por una cercha de metal que impiden su total derrumbe. En planta define una nave rectangular seguida de una cabecera cuadrada más estrecha. Cada 13 de diciembre los peralteses y peraltesas suben a esta zona con sus meriendas a festejar a la Santa.
Posteriormente nos detendremos en la torre de la Atalaya, restaurada y utilizada en la época de las guerras carlistas. Un auténtico farallón defensivo sobre el rio Arga y en la actualidad un mirador panorámico de gran interés.
Desde la Atalaya arranca una amplia escalera, con su correspondiente pasamanos, que nos permite bajar hasta las primeras casas del casco. Serpenteando por varias callejas, en continuo descenso, llegamos al punto de origen del paseo.