El casco urbano de Falces se sitúa en una franja de terreno limitada por el río Arga al este y por una zona elevada de riscos y pequeños barrancos cubiertos de pinos y suelo rocoso, al oeste. Este pequeño paseo circular de poco más de 6 km, nos permite recorrer una reducida parte de la zona sur del término, muy cercana al casco, de uno de los pueblos con más extensión de la geografía navarra (115 km²). Además, nos acerca a dos enclaves muy interesantes del patrimonio cultural e histórico de la localidad. En primer lugar, los restos del Castillo de Falah´san (nombre que daban los árabes a la fortaleza que vigilaba el núcleo fronterizo de Falces), popularmente conocido como Castillo de los Moros y que se mantuvo vigente hasta el siglo XVI.
Hoy, este castillo hecho en roca, tiene el aspecto de un simple montículo de tierra gris, rodeado de cuevas y restos de alguna vivienda. Sin embargo, esconde una larga historia que se remonta al menos al siglo VIII, cuando los árabes dominaban estas tierras.
Posteriormente llegaremos al Refugio y a la basílica del Salvador. Tanto el castillo como la basílica cuentan con impresionantes vistas del casco urbano en primer lugar y del curso del Río Arga, con sus sotos y zonas agrícolas. Más lejos, una buena parte de la Navarra Media y en el horizonte se puede llegar a ver los Pirineos si el día está despejado.
La mayor parte del recorrido transcurre por estrechos senderos, con el firme muy consolidado, con muchos giros y toboganes para disfrute de senderistas y sobre todo de los amantes de la bicicleta de montaña con cierto dominio técnico. En el punto más alejado del recorrido llegaremos al alto de Vedadillo, indicado por un vértice geodésico. La parte final del recorrido no es otra que la “bajada del Pilón”, de la que podremos disfrutar sin necesidad de huir de los astados.