Roncesvalles - Camino de los Canónigos
Recorrido: Roncesvalles - Camino de los Canónigos - Fuente de Roldán - Roncesvalles
Autor: Asunción, Julio
01/11/2007
15/11/2007
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Roncevalles es uno de los lugares más evocadores de nuestras montañas. Puerta del Camino de Santiago, decenas de miles de peregrinos pasan por aquí en su camino a la tumba del Santo, tras rendir homenaje a la Virgen de Roncesvalles.
Última morada de Sancho VII el fuerte, el rey gigante, del que se cree que media más de 2,20 metros de altura. Los restos del héroe de la batalla de las Navas de Tolosa descansan en la Colegiata, en el frío claustro, muy lejos de las cálidas tierras andaluzas de donde se trajo las cadenas que hoy figuran en el escudo de Navarra y que hoy podemos ver cerca del sepulcro.
Lugar ligado a la épica historia de la muerte de Roldán, el mítico guerrero franco, a manos de las tribus vasconas que sorprendieron al ejército de Carlomagno cuando cruzaba los Pirineos allá por el año 778. Esta gesta quedó inmortalizada en el famoso cantar de Roldán, que, todos los años, conmemorando el aniversario de la batalla, es leído por decenas de animosos voluntarios en la Iglesia de Santiago.
El Camino de los Canónigos era el único paseo permitido a los canónigos fuera de los muros de la Colegiata en los lejanos tiempos en que estaban sometidos a clausura según la estricta regla de San Agustín. Además de ofrecernos bellas perspectivas del conjunto eclesial, visitamos dos fuentes, la de Roldán, donde la leyenda dice que cayó herido el caballero franco y la fuente de la Virgen donde es tradición que fue encontrada la imagen de la Virgen de Roncesvalles por unos pastores.
Imprescindible la visita a la Colegiata, donde además de apreciar bellas muestras de arte, nos empaparemos del misterio y la historia del lugar.
Ruta paso a paso
Comenzamos el recorrido en la Iglesia de Santiago, donde antiguamente se bendecía a los peregrinos y donde anualmente se procede al recordatorio de la batalla de Roncesvalles con la lectura del Cantar de Roldán cada 15 de agosto.
Junto a la Iglesia está el Silo de Carlomagno. En este edificio cuadrangular donde están enterrados cientos de peregrinos que, a lo largo de los siglos, perdieron la vida muy lejos de su querido Santiago. La leyenda, que envuelve todo Roncesvalles igual que la niebla que baja del puerto de Ibañeta, sitúa también aquí el lugar donde Carlomagno enterró a sus guerreros muertos en la batalla. Quizás los huesos de Roldán, nunca hallados, descansen todavía en este edificio que es el más antiguo del conjunto monumental.
Andamos unas decenas de metros por la carretera que va hacia Burguete. Tras pasar el cartel que nos indica que quedan 790 kilómetros hasta Santiago de Compostela, nos encontramos con un camino a la derecha de la carretera, debidamente indicado como parte del Camino de Santiago, y a cuyo inicio hay un panel informativo de esta milenaria ruta. La senda se va internando en el bosque, si bien al principio sigue paralela a la carretera.
Poco más adelante, al otro lado de la carretera vemos la antigua Cruz de los Peregrinos (siglo XIV). Merece la pena acercarse (teniendo cuidado al cruzar) para deleitarse con su primitiva belleza.
El sendero se va alejando de la carretera. A la derecha del camino podemos asomarnos a una valla que delimita unos prados donde hace décadas había casas que formaban parte de Roncesvalles cuando el municipio estaba más poblado. Hoy apenas 25 vecinos (la segunda localidad menos habitada de Navarra) contrastan con los más de 40.000 peregrinos que pasan anualmente por aquí.
Desde aquí tenemos una bella vista del conjunto monumental.
Llegamos a un cruce debidamente señalizado. Si seguimos recto continuaríamos el Camino de Santiago, pero ahora es momento de dejar de emular a los peregrinos y abandonarlo a la derecha, por senda indicada con un poste que reza “Camino de los Canónigos”
El sendero se hace más estrecho y nos internamos aun más en el bosque hacia un precioso rincón, rodeado de hayas y con algún acebo. Junto a un puentecillo que salva una pequeña regata encontramos la surgencia cristalina de la Fuente de Roldán. Se dice que aquí cayó herido el caballero franco. Hay quien sitúa este suceso en Ibañeta o en otros lugares cercanos de la sierra. Los cierto es que si llegamos aquí en un día de niebla, tan abundantes en estos pagos, nos sentiremos en un escenario wagneriano donde no nos costará evocar al sufriente Roldán viendo como se le escapa la vida.
Una vez impregnados de este bello paraje, continuamos por la senda y a los pocos metros llegamos a un portillo en el vallado por el que salimos del bosque y volvemos a tener una buena vista de Roncesvalles.
Pasamos un segundo vallado y entramos en un paseo con fresnos a ambos lados. Aquí es fácil imaginarse a los canónigos de hace siglos paseando y meditando, como si los fresnos fueran émulos de columnas claustrales.
Entre las hileras de fresnos aparece una monumental haya de más de dos metros de diámetro.
Llegamos a una bifurcación. Seguimos a la derecha hacia Roncesvalles, ya cercano. A la izquierda la pista lleva a una quesería que podemos contemplar también próxima.
Junto a la verja siempre abierta que marca el comienzo del pueblo, a 50 metros de la primera casa, a la derecha hay un prado con una piedra que se alza entre el verde a unos 20 metros del camino que traemos. Nos acercamos a ella para descubrir que…
…es una escultura de un ángel velando a un obispo en su lecho de muerte. El relieve adorna una fuente donde la tradición sitúa el episodio del hallazgo de la imagen de la Virgen de Roncesvalles por unos pastores guiados por un ciervo de cuernos luminiscentes.
Sólo queda volver al camino y andar los últimos metros para salir junto al albergue de peregrinos. Si no se ha hecho antes, es el momento de visitar a la Virgen de Roncesvalles, una de las imágenes más veneradas en Navarra, y el resto del conjunto monumental.