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Barillas
En la parroquia de San Miguel de este municipio, situado como Tulebras y otros pueblos de la zona a la sombra del Moncayo, se conserva un retablo gótico anónimo, o pesar de varios intentos de atribución a pintores concretos de la segunda mitad del siglo XV. Se trata de un retablo de tres calles y una predela que presenta diversas escenas de la Infancia y Vida Pública de Cristo, la Coronación de la Virgen, la Estigmatización de San Francisco de Asís y, en la tabla central, San Miguel alanceando al dragón, flanqueado por los donantes del retablo en actitud orante. Éstos pueden identificarse con Carlos Pasquier de Agorreta y su esposa. El cuerpo del retablo presente un estilo claramente influido por la pintura del pintor catalán Jaume Huguet y su círculo. En estas tablas se realizaron interesantes espacios interiores en los que es evidente la representación de la tridimensionalidad, conseguida tanto a través de la representación del propio espacio como de las figuras que lo ocupan. Sin embargo, la predela parece seguir un modelo pictórico diferente, más cercano a la moda pictórica flamenco y con un mayor énfasis en el paisaje, que Huguet también incorporó en su pintara, pero sólo selectivamente y en menor grado que otros pintores de la época. En fin, hay una clara diferencia entre el cuerpo y la predela del retablo, siendo también destacable la inclusión de diversos escudos heráldicos en el guardapolvos que rodea el retablo.
Tulebras
En la Ruta de los Monasterios del Cister nos detendremos en Tulebras para visitar el de Santa María de la Caridad. La descripción que allí se hace sobre el patrimonio histórico-artístico del Monasterio aconseja remitir a los interesados a seguir su lectura, evitando así caer en innecesarias repeticiones. No obstante, no está de más recordar e insistir que en el interior de su iglesia se encuentro una imagen de la Virgen con el Niño dedicada, igual que la iglesia, a Santa María de la Caridad, que fue realizada en modera policromada en el siglo XIV y que tiene una gran calidad en su ejecución.
Fitero
La villa de Fitero se encuentra en el fondo de un fértil valle, en lo margen izquierdo del río Alhama, nombre este que no puede ocultar su pasada colonización árabe, a pesar de que el origen del pueblo se debió a la fundación del monasterio cisterciense ubicado en dicho lugar. Se trata de una zona que fue fronteriza durante mucho tiempo y cuyas tierras limitaban, después de su incorporación a Navarra, con los reinos de Aragón y Castilla, lo cual, según la tradición, permitió a los reyes de estos tres reinos realizar una conversación estando cada uno de ellos sentado en su reino, en el punto conocido como "mojón de los tres reyes".
Afortunadamente hemos conservado bastantes e importantes restos del monasterio cisterciense de Fitero, que fue ocupado por una comunidad masculina, pero, como en el caso del monasterio femenino de Tulebras, remitimos a los interesados a la lectura del texto descriptivo de la Ruta de los Monasterios del Cister.
Sin embargo, interesa remarcar el gran interés que ofrece desde el punto de vista del estilo gótico, alguno de sus elementos patrimoniales. Concretamente, en el interior de la iglesia de este monasterio, hoy iglesia parroquial, encontramos una imagen gótica de María con el Niño, ubicada en una capilla barroca abierto en el muro Norte de la nave Norte de la iglesia. Se trata de la Virgen de la Barda, dedicación que probablemente no fue la original y hace alusión a un milagro de la imagen en relación a un bardal o zarzal. Se trata de una imagen tallada en madera y policromada que debió ser realizada en lo primero mitad del siglo XIV. Sigue un modelo muy habitual en diversas zonas de Castilla, Navarra y el País Vasco, pero que en último extremo procedía de Francia, en el cual, la virgen entronizada y coronada presenta el Niño al espectador con la ternura propia de las imágenes góticas, en las que el contacto físico de las dos figuras hablan del carácter madre-hijo que no habla sido resaltado en el románico. Los plegados están finamente modelados y los rostros presentan la idealización propia de este tipo de imágenes, a pesar de que éstos fueron ligeramente variados en la restauración de la imagen, restauración que pretendió volverla a su estado original, ya que durante siglos, estuvo mutilada y vestida de acuerdo a la moda del siglo XVIII.
También se ha de destacar un sepulcro gótico situado en el ábside central, en el lado Sur o correspondiente o la epístola y limitando con la girola. Se ha relacionado tradicionalmente, aunque de forma errónea, con el arzobispo de Toledo Ximénez de Rada, que no fue enterrado en Fitero. Es un sarcófago sobre leones, cuyo frente está ocupado por plorantes entre arcos polilobulados y en lo cubierta o tapa se realizó la figura del difunto yacente con indumentaria episcopal y rodeado por ángeles. La tipología del sepulcro, cuyas telas poseen plegados lineales y quebrados corresponde al siglo XIV, en el cual, concretamente en lo primera mitad de siglo, se ha datado esta obra. Al otro lado del ábside, en la zona del evangelio hoy otro sepulcro de fines del siglo XVI o principios del XVII que copia el gótico al que nos hemos referido y que corresponde al abad Marcos de Villalba, muerto en 1592.
Otras poblaciones de la Ribera Baja
En diversos pueblos de la Ribera, situados en la zona plana que se extiende de la margen derecha del Ebro hacia el Moncayo, se conservan restos aislados de época medieval: imágenes de culto medievales, algunas de las cuales son tardías o su aspecto original ha sido muy alterado por transformaciones posteriores, pintoras de dicha época o incluso restos arqueológicos de construcciones civiles. Entre otros casos podemos citar una Virgen sedente con el Niño del siglo XIV, conservada en la iglesia nueva de Ribaforada; una virgen con el Niño de pie, realizada a mitades del siglo XV y que sigue los modelos flamencos, conservada en la parroquia de San Juan Bautista de Cortes, que ha sido adaptada a la dedicación de la Virgen del Pilar; los restos del castillo de Ablitas, situados sobre un pequeño promontorio rocoso y que ya eran citados en 1294; una imagen del siglo XIII, bastante transformada, de Nuestra Señora del Camino, procedente de la antigua ermita de esta dedicación y conservada en la parroquia de Santa María Magdalena de Monteagudo; una talla policromada de San Pedro, fechada en el siglo XIV y conservada en lo Iglesia de la Asunción de Cascante; y la imagen gótica de la Virgen de la Paz, datada en el siglo XIV y conservada en la parroquia de San Juan Bautista de Cintruénigo.
Barillas
En la parroquia de San Miguel de este municipio, situado como Tulebras y otros pueblos de la zona a la sombra del Moncayo, se conserva un retablo gótico anónimo, o pesar de varios intentos de atribución a pintores concretos de la segunda mitad del siglo XV. Se trata de un retablo de tres calles y una predela que presenta diversas escenas de la Infancia y Vida Pública de Cristo, la Coronación de la Virgen, la Estigmatización de San Francisco de Asís y, en la tabla central, San Miguel alanceando al dragón, flanqueado por los donantes del retablo en actitud orante. Éstos pueden identificarse con Carlos Pasquier de Agorreta y su esposa. El cuerpo del retablo presente un estilo claramente influido por la pintura del pintor catalán Jaume Huguet y su círculo. En estas tablas se realizaron interesantes espacios interiores en los que es evidente la representación de la tridimensionalidad, conseguida tanto a través de la representación del propio espacio como de las figuras que lo ocupan. Sin embargo, la predela parece seguir un modelo pictórico diferente, más cercano a la moda pictórica flamenco y con un mayor énfasis en el paisaje, que Huguet también incorporó en su pintara, pero sólo selectivamente y en menor grado que otros pintores de la época. En fin, hay una clara diferencia entre el cuerpo y la predela del retablo, siendo también destacable la inclusión de diversos escudos heráldicos en el guardapolvos que rodea el retablo.
Tulebras
En la Ruta de los Monasterios del Cister nos detendremos en Tulebras para visitar el de Santa María de la Caridad. La descripción que allí se hace sobre el patrimonio histórico-artístico del Monasterio aconseja remitir a los interesados a seguir su lectura, evitando así caer en innecesarias repeticiones. No obstante, no está de más recordar e insistir que en el interior de su iglesia se encuentro una imagen de la Virgen con el Niño dedicada, igual que la iglesia, a Santa María de la Caridad, que fue realizada en modera policromada en el siglo XIV y que tiene una gran calidad en su ejecución.
Fitero
La villa de Fitero se encuentra en el fondo de un fértil valle, en lo margen izquierdo del río Alhama, nombre este que no puede ocultar su pasada colonización árabe, a pesar de que el origen del pueblo se debió a la fundación del monasterio cisterciense ubicado en dicho lugar. Se trata de una zona que fue fronteriza durante mucho tiempo y cuyas tierras limitaban, después de su incorporación a Navarra, con los reinos de Aragón y Castilla, lo cual, según la tradición, permitió a los reyes de estos tres reinos realizar una conversación estando cada uno de ellos sentado en su reino, en el punto conocido como "mojón de los tres reyes".
Afortunadamente hemos conservado bastantes e importantes restos del monasterio cisterciense de Fitero, que fue ocupado por una comunidad masculina, pero, como en el caso del monasterio femenino de Tulebras, remitimos a los interesados a la lectura del texto descriptivo de la Ruta de los Monasterios del Cister.
Sin embargo, interesa remarcar el gran interés que ofrece desde el punto de vista del estilo gótico, alguno de sus elementos patrimoniales. Concretamente, en el interior de la iglesia de este monasterio, hoy iglesia parroquial, encontramos una imagen gótica de María con el Niño, ubicada en una capilla barroca abierto en el muro Norte de la nave Norte de la iglesia. Se trata de la Virgen de la Barda, dedicación que probablemente no fue la original y hace alusión a un milagro de la imagen en relación a un bardal o zarzal. Se trata de una imagen tallada en madera y policromada que debió ser realizada en lo primero mitad del siglo XIV. Sigue un modelo muy habitual en diversas zonas de Castilla, Navarra y el País Vasco, pero que en último extremo procedía de Francia, en el cual, la virgen entronizada y coronada presenta el Niño al espectador con la ternura propia de las imágenes góticas, en las que el contacto físico de las dos figuras hablan del carácter madre-hijo que no habla sido resaltado en el románico. Los plegados están finamente modelados y los rostros presentan la idealización propia de este tipo de imágenes, a pesar de que éstos fueron ligeramente variados en la restauración de la imagen, restauración que pretendió volverla a su estado original, ya que durante siglos, estuvo mutilada y vestida de acuerdo a la moda del siglo XVIII.
También se ha de destacar un sepulcro gótico situado en el ábside central, en el lado Sur o correspondiente o la epístola y limitando con la girola. Se ha relacionado tradicionalmente, aunque de forma errónea, con el arzobispo de Toledo Ximénez de Rada, que no fue enterrado en Fitero. Es un sarcófago sobre leones, cuyo frente está ocupado por plorantes entre arcos polilobulados y en lo cubierta o tapa se realizó la figura del difunto yacente con indumentaria episcopal y rodeado por ángeles. La tipología del sepulcro, cuyas telas poseen plegados lineales y quebrados corresponde al siglo XIV, en el cual, concretamente en lo primera mitad de siglo, se ha datado esta obra. Al otro lado del ábside, en la zona del evangelio hoy otro sepulcro de fines del siglo XVI o principios del XVII que copia el gótico al que nos hemos referido y que corresponde al abad Marcos de Villalba, muerto en 1592.
Otras poblaciones de la Ribera Baja
En diversos pueblos de la Ribera, situados en la zona plana que se extiende de la margen derecha del Ebro hacia el Moncayo, se conservan restos aislados de época medieval: imágenes de culto medievales, algunas de las cuales son tardías o su aspecto original ha sido muy alterado por transformaciones posteriores, pintoras de dicha época o incluso restos arqueológicos de construcciones civiles. Entre otros casos podemos citar una Virgen sedente con el Niño del siglo XIV, conservada en la iglesia nueva de Ribaforada; una virgen con el Niño de pie, realizada a mitades del siglo XV y que sigue los modelos flamencos, conservada en la parroquia de San Juan Bautista de Cortes, que ha sido adaptada a la dedicación de la Virgen del Pilar; los restos del castillo de Ablitas, situados sobre un pequeño promontorio rocoso y que ya eran citados en 1294; una imagen del siglo XIII, bastante transformada, de Nuestra Señora del Camino, procedente de la antigua ermita de esta dedicación y conservada en la parroquia de Santa María Magdalena de Monteagudo; una talla policromada de San Pedro, fechada en el siglo XIV y conservada en lo Iglesia de la Asunción de Cascante; y la imagen gótica de la Virgen de la Paz, datada en el siglo XIV y conservada en la parroquia de San Juan Bautista de Cintruénigo.
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