Tipo de actividad Zona de Navarra Forma del recorrido

Ruta por el Románico y el Gótico

Recorrido: Tudela - Barillas - Tulebras - Fitero - Cabanillas - Marcilla - Caparroso - Rada - Mº de la Oliva

Autor: Consorcio Eder

01/01/1997 14/07/2005



Baja

Método de Información de Excursiones

Medio No hay factores de riesgo
Itinerario
Desplazamiento
Esfuerzo

Mapa de la ruta

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Descripción general de la ruta

El Románico y el Gótico en la Ribera de Navarra

Nuestro itinerorio por el románico (S. XII) y el gótico (S. XIII-XV) de la Ribera Navarra nos va a transportar a un tiempo de pasado esplendor del reino de Navarra, cuando sus reyes extendían sus dominios por buena parte del norte peninsular, cuando Tudela era crisol de culturas y ejemplo de tolerancia, y cuando el arte y lo cultura europea encontraron en estas tierras bañadas por el Ebro un espléndido desarrollo. Aunque se había supuesto lo contrario, Tudela se integró en una de las rutas jacobeas. Se trata de una de las Vías menores de peregrinación a Compostela, muy utilizada durante los siglos XII al XVII, ruta que después de atravesar los Pirineos llegaba a Jaca y de ahí se dirigía al Monasterio de San Juan de la Peña, para descender hacia Zaragoza y, posteriormente, a Tudela de donde continuaba hasta llegar a Calahorra y, finalmente, se unía a la vía principal en Logroño.

La cronología del románico en la Ribera de Navarra se retrasa considerablemente respecto de otros lugares de España, pues no encontramos obras románicas anteriores a la segunda mitad del siglo XII, debido en parte a que los principales centros de la época, como Tudela, estoban bajo dominación árabe durante el siglo XI. Frente n la implantación tardía de la estética románica, con el gótico ocurrió lo contrario, ya que en la Ribero Navarra se encuentran conjuntos artísticos que fueron los primeros en seguir el nuevo arte importado de Francia. Así, a

principios del S.XIII encontramos una de las mayores joyas de la escultura gótica española en la Puerta del Juicio de la Catedral de Tudela.

Las características mós destacadas del estilo románico tardío que vamos a encontrar en nuestro caminar por lo Ribero Navarra son similares a las de otros muchos lugares de Europa: iglesias de dimensiones relativamente reducidas, con una sola nave y sin transepto o, en edificios destacados, tres naves y transepto de nave única, a lo largo del cual se podían alinear, igual que en el románico pleno, una serie de capillas absidales situadas o ambos lados del ábside central y que integraban lo que se ha denominado cabecera benedictina. Todos estos edificios se cubrieron con bóvedas de cañón apuntado en la nove central y bóvedas de arista en las noves laterales, pero que, en algunos casos, al retrasarse demasiado

la realización de los bóvedas, éstas fueron de crucería. En cuanto a la escultura, siguió primando la escultura arquitectónica o monumental, de modo que los edificios del románico tardío presentaron uno extraordinaria proliferación escultórica, tanto en el interior como en el exterior, concretamente en los capiteles, arquivoltas y tímpanos localizados en las fachadas monumentales. Se trata de un alto relieve escultórico en cuyo tratamiento de las figuras, posturas y composiciones se advierte un claro cambio respecto al románico pleno.

Para el periodo gótico, uno de los aspectos más destacados en los reinos peninsulares fue la fusión de estructuras románicos construidas años antes con elementos góticos, creando una arquitectura ambiguo que algunos autores han definido como arquitectura de transición. En realidad, en muchos casos lo que se hizo fue añadir superestructuras góticas a las infraestructuras románicas.

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Ruta paso a paso

De la capital de la Ribera, Tudela, a la capital del cister en Navarra, Fitero

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La Tudela de las tres culturas y la tolerancia

Iniciamos nuestro caminar por las viejas rúas medievales de Tudela, en la Plaza Vieja, junto a la Catedral, realizada en el siglo XII, sobre la antigua Mezquita Mayor de la ciudad. Si durante la dominación musulmana Tudela fue una ciudad importante, tras su conquisto no perdió dicho rango, tanto en aspectos económicos, sociales, religiosos o culturales y artísticos. Lo conquista de la ciudad por parte de las tropas cristianos del rey navarro aragonés Alfonso I el Batallador se realizó en 1119 y no significó la huida de la población árabe sino, bien al contrario, el pacto que el rey realizó con los pobladores de Tudela buscó la permanencia de la población musulmana, con objeto de asegurar la continuidad del gran desarrollo económico y agrícola alcanzado por la ciudad hasta entonces. Para ello, se dio a la población musulmana un trato privilegiado, que también fue compartido por otro importante grupo social de la ciudad y los alrededores, los judíos, cuyos pactos con los diversos monarcas navarros establecieron también condiciones muy ventajosas para la comunidad hebrea de la zona. Dicho trato de favor se ofreció igualmente, aunque en otros términos, a los cristianos que se establecieron en la zona después de la conquista y que ayudaron al monarca a repoblarla. Dicha población estaba integrada básicamente por francos, término que entre otras cosas significaba "hombres libres" y que, en muchos casos, pero no en todos, procedían de la Normandía francesa. Esta posibilidad de coexistencia de grupos sociales y religiosos distintos determinó lo historia, cultura y economía de lo ciudad durante varios siglos y, probablemente, es la responsable del extraordinario legado artístico y cultural de ella y su zona de influencia.

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La antigua colegiata de Santa María o Catedral

El edificio más importante de lo ciudad de Tudela, desde el punto de vista histórico- religioso, fue lo antigua colegiata de Santa María, hoy catedral, que desde los momentos inmediatos a la conquisto de la ciudad fue designada como iglesia mayor de ésta y que se eleva en el centro de una compleja red de calles de trazado árabe. La historia de la colegiata de Santa María se inició en 1121, fecha en que ésta se instaló en el edificio de la antigua mezquita mayor de la ciudad y el rey Alfonso I el Batallador realizó uno gran donación en su favor. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XII, la antigua mezquita fue derribada para construir en su lugar una iglesia de nuevo planta y mayores dimensiones. Esta nueva iglesia fue dedicada en 1188 y consagrada en 1204, momento en el que el edificio todavía no estaba acabado. En el nuevo edificio, se construyó un amplio claustro, tal y como requería la comunidad de canónigos que estaba al cargo del culto de la iglesia, puesto que éstos regulaban su vida mediante la Regla de San Agustín, la cual en ese momento obligada a los canónigos a realizar una vida en común.

La iglesia que hemos conservado es un edificio de planta, muros y sistema constructivo románico, pero que está cubierto por bóvedas de crucería de carácter claramente gótico. Probablemente, ello se debe a que la construcción se alargó bastante en el tiempo, por lo que cuando se cubrieron las distintos partes del edificio eran yo habituales las bóvedas de crucería. La planta es basilical, con tres naves y un amplio transepto de nave única, al Este del cual se abren las cinco capillas absidales, de las cuales el gran ábside central y la capilla absidal que lo flanquea a ambos lados son de trozado semicircular, mientras que la capilla situada en el extremo de cada uno de los brazos del transepto tiene un trazado cuadrangular.

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En el interior de la nave central vemos que el muro fue dividido en dos niveles, el inferior que corresponde a las arcadas que comunican dicho nave con las laterales y el superior que está ocupado por una línea de amplias ventanas. Además, dicho muro está recorrido verticalmente por haces de columnas que integran los pilares que soportan las bóvedas de crucería y que, en sus partes altas, poseen capiteles decorados con elementos vegetales. El interior y exterior del edificio nos muestran el material de construcción, el sillar de cantería de buen tamaño, que, no obstante, originalmente estuvo cubierto por pintura y no debía ser visible. En el exterior, además de los volúmenes de los cuerpos del edificio y dos torrecillas, apreciamos una gran riqueza decorativo concentrada en los tres puertas del edificio.

Las puertas Norte y Sur, situadas en los extremos del transepto, tienen una escultura románica derivada del claustro y realizada hacia 1200, mientras que la puerta Oeste del Juicio, situado a los pies de la nave central, presenta escultura románica en los canecillos que soportan el alero, realizada antes de 1204, y escultura gótica de influencia francesa en las arquivoltas, capiteles y ménsulas del tímpano, datada entre 1215 y 1230, en la que se desarrolla un amplio programa escatológico con la representación de los elegidos en el paraíso y los condenados en el infierno, éstos sufriendo una gran variedad de castigos. Esta puerta, una de las partes más destacadas de nuestro recorrido, merece una sosegada contemplación, especialmente de la representación escultórica del infierno que vemos a nuestro derecha y que muestra un mundo infernal complejo y anecdótico (a nuestros ojos), pero que en su momento tenía una clara intención moralizante.

El claustro está situado al Sur de la iglesia y separado de ella por uno estancia que fue usada como recinto funerario. Desde el punto de vista artístico, presenta una estructura arquitectónica habitual, con un jardín o espacio abierto rodeado por un espacio porteado integrado por cuatro galerías o pandas en las que la comunicación con el espacio exterior se realizó a través de una arquería de medio punto cuyos capiteles presentan una interesante escultura. Los temas representados en esta escultura son los habituales en la iconografía de los claustros, es decir, un ciclo de la Infancia, Vida Pública, Pasión y Resurrección de Cristo que se desarrolla a lo largo de las galerías Norte v Este; un ciclo hagiográfico dedicado a la Virgen y diversos santos en lo galería Sur; y un ciclo de carácter decorativo, pero con algunos temas simbólicos en la galería Oeste. Toda esta escultura debió realizarse entre 1185 o 1186 y 1200 o 1204. En las galerías Este y Sur del claustro quedan restos de las antiguas estancias destinadas a la habitación de los canónigos, algunas de las cuales fueron reutilizadas como capillas o partir de 1238-1239. Un ejemplo de ello es la capilla situada en la galería Este del claustro y conocida como "Escuela de Cristo" que fue sede de distintos cofradías y presenta en el interior decoración mudéjar del siglo XIV.

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La actual catedral conservo además otras obras artísticas de carácter escultórico y pictórico, entre las que destaca la imagen de la Virgen Blanca, ubicada actualmente en la capilla situada a la derecho del ábside central. Es una tolla románico exento, realizada en piedra por el mismo taller escultórico que trabajo en el claustro. Es interesante que haya conservado la policromía, porque nos da una idea de cuál era el aspecto habitual de la escultura religiosa, que siempre iba pintada. En el caso de la imagen de Santa Ana, patrono de la ciudad y conservada en la capilla dedicada a esta santo, se trata de una imagen gótica del siglo XIV. Realizada en madera policromada, sigue la tipología de imagen triple, es decir, una imagen que nos presenta a tres personajes: santa Ana, la Virgen y el Niño, por tanto, nos presento a santa Ana como predecesora de Cristo.

Sin embargo, esta imagen fue transformada en el siglo XVIII para posar a ser uno imagen vestida, de acuerdo a la moda de dicha época.

El pequeño retablo de Santa Catalina, ubicado en lo capilla absidal situada al Norte del ábside central, ha sido atribuido al pintor aragonés de fines del siglo XIV y principios del XV Juan de Leví y su pintura definida como perteneciente al gótico internacional. Sin embargo, la pintura de este retablo está más cercana al estilo italianizante de procedencia sienesa, tal y como puede apreciarse en el tipo de figuras, así como en los escenarios arquitectónicos en los que se desarrollan las escenas, con frágiles arquitecturas y creaciones espaciales un tanto irreales. Lo iconografía de este pequeño retablo esto dedicada a la vida y martirio de su titular, santa Catalina. Pero, además, en la predela hay un sintético ciclo dedicado a la Infancia de Cristo, de la Anunciación a la Presentación en el templo, y en la zona superior central se realizó, como ero habitual, una Crucifixión.

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La capilla del canciller Villaespesa es la situada en el extremo Sur del transepto de la iglesia y fue concebida en su conjunto como capilla funeraria, donde se enterró al matrimonio Villaespesa. La capilla está cerrada por una reja gótica del siglo XV y en ella se encuentra el Retablo de la Virgen de la Esperanza, encargado por el canciller al pintor Bononat Zaortiga, uno de los pintores aragoneses más destacados de la pintura del "Gótico Internacional", que fue firmado y datado por el pintor en 1412. El ciclo iconográfico no es único, ya que la calle izquierda del cuerpo del retablo se dedicó a San Francisco de Asís; la calle derecha a San Gil, las tres calles centrales se dedicaron a la representación de un ciclo de los "Gozos de María"; y la predela o bancal o la Pasión de Cristo. Además, en la tabla de la titular, fueron incluidos el canciller y su esposa, orando ante María coronada. El sepulcro del canciller Villaespesa y su esposa Isabel de Ujué está adosado al muro Norte de esta misma capilla, donde se excavó un arcosolio con complicadas tracerías góticas en su parte alta. En la zona inferior se incluyó el sarcófago con las figuras yacentes de los difuntos y una amplia decoración de plorantes en su parte frontal. Dicha decoración posee un rico programa iconográfico de carácter funerario. La escultura de este sepulcro corresponde al primer cuarto del siglo XV, probablemente hacia 1420, y desde el punto de visto estilístico presenta semejanzas con la escultura aragonesa.

Por último veremos otra de las maravillas góticas que encierra la Catedral tudelano, el Retablo Mayor, que ocupa el ábside central. Fue realizado por el pintor Pedro Díaz de Oviedo y diversos ayudantes en los últimos años del siglo XV, quizá entre 1487 y 1494, de acuerdo a un modelo de pintura gótica que se ha denominado hispano-flamenco. En él hay un ampuloso tratamiento de las figuras, además de una cierta aproximación al espacio a través de paisajes o espacios interiores. La arquitectura del retablo es complicada y su iconografía está dedicada a varios ciclos temáticos como el de la Vida de la Virgen; Infancia y Pasión de Cristo; representaciones de apóstoles, etc. La riqueza material de este retablo se traduce en un amplio uso del dorado, lo cual se ha relacionado con la escuela hispano-flamenca de Aragón, donde se debió desarrollar la labor pictórica de Pedro Díaz de Oviedo y su taller.

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Las Iglesias de San Nicolás y Santa María Magdalena

Concluido nuestra visita a la antigua Colegiata, caminaremos por la que fue calle principal de la ciudad renaciente, hoy calle Rúa, para dirigirnos a las iglesias de San Nicolás y posteriormente, por la calle Caldereros a la Iglesia de Santa María Magdalena, ya junto al río Ebro.

La iglesia de San Nicolás de Tudela está situado junto al río Mediavilla, al inicio de lo que fue la primera ampliación árabe del primitivo recinto de la ciudad. En el siglo XVIII la iglesia de San Nicolás fue derribada y reedificada, dado que el edificio primitivo estaba ruinoso. A causa de dicha reedificación, ton sólo quedan algunos restos escultóricos del edificio románico, reutilizados en la fachada de la iglesia nueva. Dichos restos están integrados por el tímpano, procedente de una de los dos puertas del edificio primitivo, y unas figuras de leones devorando personajes situadas en la parte alta de la fachada. Esta escultura es sin duda la de mejor calidad de todos los restos de la ciudad del siglo XII. En el tímpano hay una imagen de la Trinidad, con el Padre, el Hijo en su regazo y sobre ellos el Espíritu Santo en forma de paloma. Además, dicho grupo está rodeado por el Tetramorfos o símbolo de los cuatro evangelistas y dos figuras sentadas que probablemente hacen referencia a San Nicolás, ataviado como obispo, y a un profeta, mientras que las figuras de leones devoradores de la porte alta pueden aludir a la pugna del bien y el mal. Esta escultura fue realizada por un grupo de escultores muy cercano al que trabajó en el interior del ábside de La Seo de Zaragoza y tiene bastantes coincidencias con una parte de la escultura del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela.

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La iglesia de Santa María Magdalena, situada junto a la puerta de la muralla que daba frente al puente del río Ebro, pasa por ser la más antigua de la ciudad, quizá porque está dentro de lo que fue el primer trozado urbano, es decir, el que existía en el siglo X, antes de que la ciudad árabe fuese ampliada y rodeada de una nueva y más amplia muralla. Pero el edificio que hemos conservado fue realizado en los últimos años del siglo XII, alargándose la realización de una parte de su escultura a los primeros años del siglo XIII. Se trata de un pequeño edificio de una sola nave, en cuyos muros se abrieron capillas después de la Edad Media. Dicho edificio está cubierto por una bóveda de cañón apuntada atravesada por seis arcos tajones que apean sobre columnas adosadas al muro, cuyos capiteles presentan temas figurativos y vegetales con un ciclo completo de Infancia y Vida Pública de Cristo. En la puerta Oeste de esta pequeña iglesia destaca el interés iconográfico de los modillones que soportan el alero que la cubre, en los que se representa un ciclo dedicado a los oficios, al cual, la presencia del diablo aporta un significado negativo, significado que se corresponde con la idea que la iglesia tenía del trabajo en el siglo XII.

En el interior de la iglesia hay dos imágenes góticas destacables, la imagen de Santa Vino y la de San Blas. En el primer caso, se trata de un grupo escultórico integrado por tres personajes, Santa Ana, la Virgen y el Niño. En esta imagen se presentan las tres generaciones caracterizadas mediante las tres edades del hombre: infancia, juventud y vejez. Se trata de una talla en madera policromada que ha sido definida como perteneciente al gótico hispano-flamenco del siglo XV, con grandes y quebrados plegados en los ropajes y un cierto naturalismo en la representación de las figuras. Sin embargo, la policromía tardía desfigura el aspecto original de la obra. En cuanto a la segunda imagen citada, la de San Blas, los restos originales son escasos, ya que aunque se trata de una talla policromada realizada quizá en el siglo XV, la imagen ha sido enormemente transformado no sólo por la policromía, sino también por los añadidos del siglo XVIII, por lo que sólo una porte del cuerpo pertenece a la imagen original.

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Cabanillas: la iglesia de San Juan de Jerusalén

Esta población, situada en la margen izquierda del Ebro, se extendió entre la vega del río y las Bardenas Reales. En 1142, el ley navarro García Ramírez el Restaurador donó ésta y otras poblaciones a la Orden de San Juan de Jerusalén, a la cual perteneció la iglesia vieja del pueblo. Inicialmente, la encomienda Sanjuanista de Cabanillas estaba unida con la de Fustiñana y ambas dependieron antes del priorato de la citada orden religiosa de Aragón, pero, en 1197 se independizó de Fustiñana y se creó la encomienda de Cabanillas, hecho que probablemente determinó lo construcción de la iglesia sanjuanista conservada.

La iglesia vieja es un edificio tardorrománico, realizado quizá a principios del siglo XIII, y que ha sido transformado a lo largo de su historia. La iglesia románica presentaba una única nave y ábside semicircular, que en el exterior presentaba una rica decoración compuesta por columnas, molduras y modillones, así como capiteles decorados en la ventana central. El interior de la nave debió estar inicialmente cubierto por una bóveda de cañón apuntado, pero en el siglo XVI se sustituyó por una compleja bóveda de crucería con terceletes, realizándose además una elevación del techo y muros de lo nave, así como algunas ventanas. La escultura es de calidad bastante baja y se puede datar en el siglo XIII, repartiéndose por la cabecera, donde presenta reminiscencias románicas, y la puerta, en la que aparecen características claramente góticas. Por su parte, la escultura de las ventanas góticas fue realizada en el siglo XVI.

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Barillas

En la parroquia de San Miguel de este municipio, situado como Tulebras y otros pueblos de la zona a la sombra del Moncayo, se conserva un retablo gótico anónimo, o pesar de varios intentos de atribución a pintores concretos de la segunda mitad del siglo XV. Se trata de un retablo de tres calles y una predela que presenta diversas escenas de la Infancia y Vida Pública de Cristo, la Coronación de la Virgen, la Estigmatización de San Francisco de Asís y, en la tabla central, San Miguel alanceando al dragón, flanqueado por los donantes del retablo en actitud orante. Éstos pueden identificarse con Carlos Pasquier de Agorreta y su esposa. El cuerpo del retablo presente un estilo claramente influido por la pintura del pintor catalán Jaume Huguet y su círculo. En estas tablas se realizaron interesantes espacios interiores en los que es evidente la representación de la tridimensionalidad, conseguida tanto a través de la representación del propio espacio como de las figuras que lo ocupan. Sin embargo, la predela parece seguir un modelo pictórico diferente, más cercano a la moda pictórica flamenco y con un mayor énfasis en el paisaje, que Huguet también incorporó en su pintara, pero sólo selectivamente y en menor grado que otros pintores de la época. En fin, hay una clara diferencia entre el cuerpo y la predela del retablo, siendo también destacable la inclusión de diversos escudos heráldicos en el guardapolvos que rodea el retablo.

Tulebras

En la Ruta de los Monasterios del Cister nos detendremos en Tulebras para visitar el de Santa María de la Caridad. La descripción que allí se hace sobre el patrimonio histórico-artístico del Monasterio aconseja remitir a los interesados a seguir su lectura, evitando así caer en innecesarias repeticiones. No obstante, no está de más recordar e insistir que en el interior de su iglesia se encuentro una imagen de la Virgen con el Niño dedicada, igual que la iglesia, a Santa María de la Caridad, que fue realizada en modera policromada en el siglo XIV y que tiene una gran calidad en su ejecución.

Fitero

La villa de Fitero se encuentra en el fondo de un fértil valle, en lo margen izquierdo del río Alhama, nombre este que no puede ocultar su pasada colonización árabe, a pesar de que el origen del pueblo se debió a la fundación del monasterio cisterciense ubicado en dicho lugar. Se trata de una zona que fue fronteriza durante mucho tiempo y cuyas tierras limitaban, después de su incorporación a Navarra, con los reinos de Aragón y Castilla, lo cual, según la tradición, permitió a los reyes de estos tres reinos realizar una conversación estando cada uno de ellos sentado en su reino, en el punto conocido como "mojón de los tres reyes".

Afortunadamente hemos conservado bastantes e importantes restos del monasterio cisterciense de Fitero, que fue ocupado por una comunidad masculina, pero, como en el caso del monasterio femenino de Tulebras, remitimos a los interesados a la lectura del texto descriptivo de la Ruta de los Monasterios del Cister.

Sin embargo, interesa remarcar el gran interés que ofrece desde el punto de vista del estilo gótico, alguno de sus elementos patrimoniales. Concretamente, en el interior de la iglesia de este monasterio, hoy iglesia parroquial, encontramos una imagen gótica de María con el Niño, ubicada en una capilla barroca abierto en el muro Norte de la nave Norte de la iglesia. Se trata de la Virgen de la Barda, dedicación que probablemente no fue la original y hace alusión a un milagro de la imagen en relación a un bardal o zarzal. Se trata de una imagen tallada en madera y policromada que debió ser realizada en lo primero mitad del siglo XIV. Sigue un modelo muy habitual en diversas zonas de Castilla, Navarra y el País Vasco, pero que en último extremo procedía de Francia, en el cual, la virgen entronizada y coronada presenta el Niño al espectador con la ternura propia de las imágenes góticas, en las que el contacto físico de las dos figuras hablan del carácter madre-hijo que no habla sido resaltado en el románico. Los plegados están finamente modelados y los rostros presentan la idealización propia de este tipo de imágenes, a pesar de que éstos fueron ligeramente variados en la restauración de la imagen, restauración que pretendió volverla a su estado original, ya que durante siglos, estuvo mutilada y vestida de acuerdo a la moda del siglo XVIII.

También se ha de destacar un sepulcro gótico situado en el ábside central, en el lado Sur o correspondiente o la epístola y limitando con la girola. Se ha relacionado tradicionalmente, aunque de forma errónea, con el arzobispo de Toledo Ximénez de Rada, que no fue enterrado en Fitero. Es un sarcófago sobre leones, cuyo frente está ocupado por plorantes entre arcos polilobulados y en lo cubierta o tapa se realizó la figura del difunto yacente con indumentaria episcopal y rodeado por ángeles. La tipología del sepulcro, cuyas telas poseen plegados lineales y quebrados corresponde al siglo XIV, en el cual, concretamente en lo primera mitad de siglo, se ha datado esta obra. Al otro lado del ábside, en la zona del evangelio hoy otro sepulcro de fines del siglo XVI o principios del XVII que copia el gótico al que nos hemos referido y que corresponde al abad Marcos de Villalba, muerto en 1592.

Otras poblaciones de la Ribera Baja

En diversos pueblos de la Ribera, situados en la zona plana que se extiende de la margen derecha del Ebro hacia el Moncayo, se conservan restos aislados de época medieval: imágenes de culto medievales, algunas de las cuales son tardías o su aspecto original ha sido muy alterado por transformaciones posteriores, pintoras de dicha época o incluso restos arqueológicos de construcciones civiles.

Entre otros casos podemos citar una Virgen sedente con el Niño del siglo XIV, conservada en la iglesia nueva de Ribaforada; una virgen con el Niño de pie, realizada a mitades del siglo XV y que sigue los modelos flamencos, conservada en la parroquia de San Juan Bautista de Cortes, que ha sido adaptada a la dedicación de la Virgen del Pilar; los restos del castillo de Ablitas, situados sobre un pequeño promontorio rocoso y que ya eran citados en 1294; una imagen del siglo XIII, bastante transformada, de Nuestra Señora del Camino, procedente de la antigua ermita de esta dedicación y conservada en la parroquia de Santa María Magdalena de Monteagudo; una talla policromada de San Pedro, fechada en el siglo XIV y conservada en lo Iglesia de la Asunción de Cascante; y la imagen gótica de la Virgen de la Paz, datada en el siglo XIV y conservada en la parroquia de San Juan Bautista de Cintruénigo.

La Ribera Alta

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El norte de la Ribera de Navarra es una zona bañada por el río Aragón antes de su desembocadura en el Ebro, que en uno de sus extremos se abre a la Bardena, donde los ganados salacencos y roncaleses que trashuman desde la montaña a la Ribero. Esta zona tiene su centro histórico-artístico en el monasterio cisterciense de La Oliva al que nos referimos profusamente en nuestro Rute de los Monasterios del Cister. Pero, otras poblaciones y lugares de esta zona de la ribera, fronteriza con la zona medio, conservan importantes obras románicas o góticos que merecen nuestra atención y visita en este caminar por el pasado de nuestra civilización. Este itinerario será un perfecto complemento en nuestra visita al Monasterio de La Oliva.

La villa de Caparroso, bañada por el río Aragón, ubicó su casco urbano en la falda de una colina situada al final de una serie de pequeños desniveles que ascienden desde Valtierra hacia el Norte. En esta villa encontramos los restos de la primitiva Iglesia de Santa Fe o iglesia "alta" que se alzan todavía en la cima de la colina sobre la que se asentó el pueblo, aunque sus funciones fueron sustituidas en la segunda mitad del siglo XVI por una nueva iglesia también denominada de Santa Fe, construida en una zona más baja del pueblo. La iglesia antiguo, correspondiente a la primera mitad del siglo XIV, era un edificio con una sola nave, cabecera única pentagonal y dos capillas laterales, abiertos en la parte más oriental de los muros Norte y Sur de la única nave. Además, la iglesia tenía una torre elevada sobre la capilla Sur, pero de todo ello sólo quedan hoy los muros perimetrales, en los que se aprecian los sillares pétreos, las capillas laterales, el ábside y la torre, así como la cubierta de crucería de las citados capillas, del ábside y del primer tramo de la nave. En los muros se aprecian los restos de la puerta Norte, que daba acceso al fosal o cementerio, y la puerta Sur o principal, que se abre a continuación de la torre y tiene, como el resto de la iglesia, escasos y sencillos elementos escultóricos.

En la iglesia de Cristo Rey, de construcción moderna, se encuentra un crucificado gótico procedente de lo antigua iglesia de Santa Fe. Se trata de un crucificado gótico, aunque con reminiscencias iconográficas de los cristos románicos, por lo que puede datarse en el siglo XIII. Cristo está clavado a la cruz por cuatro clavos, lleva corona real y presenta los brazos muy horizontales, lo cual es una herencia románica, pero presenta la cabeza ligeramente inclinada y un rostro dramático, de acuerdo a su condición de difunto y a los modelos góticos que pretendían aproximar la figura de Cristo al sufrimiento humano.

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Antes de seguir nuestro camino hacia Marcilla conviene detenerse y visitar uno de los más bellos miradores naturales de la Ribera, donde encontraremos los restos de un importante enclave defensivo de los reyes de Navarra, el Despoblado de Rada. Este despoblado, que fue durante siglos uno importante fortaleza, está situado en un cerro ubicado en el camino que va de Caparroso o Carcastillo y cumplió durante siglos la función estratégica de control sobre la Ribera de Navarra. Lo vida de este recinto transcurre desde los tiempos de Iñigo Arista, hasta su destrucción a mitades del siglo XV, a causa de la guerra civil navarra entre agramonteses y beamonteses. Fue señorío de los Rada hasta 1297, momento en que por falta de herederos pasó a la Corona de Navarra, siendo cedido posteriormente a otros nobles del reino. En el recinto quedan restos de muralla, entre los que destacan las bases de torres y torreones que pueden ser de época románica. Además, dentro del recinto también se ha conservado la Iglesia de San Nicolás, pequeña construcción del románico tardío integrada por dos naves, de las cuales la principal tiene un pequeño ábside semicircular y la situada al Norte de ésta presenta una cámara cuadrangular, en la zona correspondiente al ábside. Ambas naves están cubiertas por bóvedas de cañón y los muros recorridos por pilastras y semicolumnas adosadas. En el exterior del muro Sur se aprecian tres contrafuertes y una pequeña puerta de acceso con un Crismón Trinitario, mientras que en el muro Oeste encontramos la que, por las dimensiones y estructura, debió ser la puerta principal, con capiteles que presentan un modelo de decoración vegetal muy degenerada.

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Dejando atrás el Despoblado de Rada nos dirigimos a la ilustre villa de Marcilla. Municipio regado por el río Aragón, limita con Caparroso hacia el Este y con Peralta hacia el Oeste. La primera referencia segura a este lugar data de 1120, momento en que el rey Alfonso I el Batallador le otorgó un Fuero similar al de Calahorra. Posteriormente, sabemos que en 1160 doña Sancha, esposa de Sancho el Sabio, fundó en Marcilla un monasterio de monjas cistercienses que, años más tarde, en el reinado de Carlos III el Noble fueron desterradas del lugar. El castillo conservado en Marcilla fue construido a partir del primer cuarto del siglo XV por Pierres de Peralta, aunque probablemente con donaciones del propio rey Carlos III el Noble. A su función defensiva se añadió con el tiempo la función palaciega, ya que fue mansión de los marqueses de Falces, descendientes de Pierres de Peralta. Afortunadamente, escapó a la destrucción sistemática que el cardenal Cisneros realizó hacia 1516 sobre todos los castillos de Navarra, para evitar futuras rebeliones del reino. El recinto tiene planta cuadrangular, estando rodeada la edificación por un foso, cuyos restos todavía son apreciables. Se trata de una maciza construcción cuya parte inferior fue realizada con piedra de cantería, mientras que en la zona alta se siguió edificando con ladrillo. Como recinto defensivo que fue, posee una potente torre en cada uno de los cuatro ángulos del recinto y otras más esbeltas en la zona media del muro de tres de sus cuatro lados. En el interior de la construcción, o la cual se accedía por uno gran puerta abierta en el muro Sur, había un patio de armas alrededor del cual se distribuían las estancias, como era habitual en este tipo de construcciones, estancias que fueron sustituyendo su función defensiva por una función palaciega y transformándose en consecuencia. En ese sentido, la decoración y vanos (puertas y ventanas) de la construcción ha sido muy variada con el tiempo.

En el altar mayor del Convento de los Agustinos de Marcilla se conserva una talla policromada de la Virgen Blanca, procedente del antiguo monasterio cisterciense de la villa, que tenía dicha advocación. Sin embargo, dado que esta imagen pudo ser realizada en un momento avanzado del siglo XV, por su estilo flamenco, debió realizarse cuando los monjas cistercienses habían sido desterradas y el monasterio había pasado a ser priorato del cercano monasterio masculino de La Oliva. La monumentalidad del estilo flamenco es claramente apreciable en los plegados de esta imagen en pie de María con el Niño, a pesar de los repintes posteriores, pero parece que las intervenciones posteriores a la realización de esta imagen no se limitaron a la pintura, ya que el rostro del Niño puede estar totalmente rehecho.

Como en el caso del itinerario de lo zona Sur de lo Ribera de Tudela, también en esta zona Norte hay diversos municipios que conservan restos aislados y muy reducidos de los épocas románica y gótica, sobre todo imágenes de culto de antiguos iglesias hoy desaparecidas. Entre ellos podemos citar la nave del siglo XII de la iglesia del Salvador de Carcastillo, que se conserva en una iglesia totalmente rehecha a fines del XIX y principios del XX según un modelo neo-gótico; la talla policromada de la Virgen con el Niño realizada en el XIV y conservada en el centro del Retablo de la Virgen del Rosario de la parroquia de la Asunción de Mélida; el pequeño crucificado en bronce del siglo XIV y función probablemente procesional conservado en la casa parroquial de Peralta; la puerta con decoración gótica del siglo XV, situado o los pies del muro del Evangelio de la parroquia de la Natividad de Falces; la talla policromada del siglo XIV de la Virgen de la Palma, que fue titular de la antigua ermita de este nombre de San Adrián y se conservó en la parroquia nueva del pueblo o la Virgen de lo Correntodilla, de menor calidad, conservada en la misma iglesia y fechada también en el siglo XIV; la talla de la Virgen del Olmo, del siglo XIV, conservada en la iglesia de dicha advocación del municipio de Azagra; o la imagen de la Virgen del Yugo, de fines del siglo XV, pero muy transformada posteriormente, que se conservó en lo ermita de dicho nombre de Arguedas.

Horario 0:00 h
Altitud Sin dato m
Distancia km
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UTMY

La publicación de esta ruta en Rutas Navarra ha sido autorizada mediante documento escrito por el Consorcio Eder.

Corresponde a la ruta 2.1 de la guía Rutas por la Ribera Navarra, editada en 1997.

Rutas por la Ribera Navarra

Edita:

Consorcio Eder

eder@riberanavarra.com

Plaza Yehuda Ha Levi s/n

31500 Tudela (Navarra)

Documentación Técnica:

Consorcio Eder

Textos:

Aurelia Blázquez

Fotografía:

Ana Mar Casado y Juan José Marqués

Diseño Gráfico y maquetación:

A.N.G. Grupo de Comunicación

© Consorcio Eder

Consorcio para las Estrategias de Desarrollo de la Ribera de Navarra

Depósito Legal: NA - 2679 / 1977