Travesía Madoz - Irañeta
Recorrido: Madoz a Irañeta
Autor: García Bona, Luis Miguel
06/03/2004
04/02/2004
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Se trata de una travesía por la sierra de Aralar paralela a la ya clásica que se realiza por el valle de Ata hasta el santuario de San Miguel. Esta travesía presenta el encanto de realizarse por el borde sur de la sierra y con magníficas vista del valle de la Barranca y de la sierra de Satrústegui. Es una travesía cómoda que discurre por pistas y senderos y en su última parte presenta un descenso más acentuado que nos lleva al nacedero o fuente de Echave en término de Irañeta, uno de los evacuaderos del acuífero de Aralar.**
Ruta paso a paso
El recorrido lo iniciaremos desde el alto del puerto de Madoz, aunque también lo podríamos iniciar desde el mismo pueblo. A la izquierda de la carretera y en dirección oeste sale una pista que tras un doble giro se aproxima al cortado sur de la sierra y lo sigue en dirección oeste. Al principio bordea los típicos prados de pasto de estos pueblos ganaderos bordeados con algunos robles pubescentes relictos Quercus pubescens), avellanos, Corylus avellana) y fresnos (Fraxinus excelsior). Las partes bajas las ocupan matorrales y plantas resistentes a las numerosas ovejas y ganado que transitan por la pista, plantas espinosas como las zarzamoras Rubus sp.), patxaranes, (Prunus spinosa), espinos albares, (Crataegus mongoyna), rosales silvestres (Rosa sp.) y el peculiar rusco, (Ruscus aculeatus), entre otras y plantas malolientes o incomibles por el ganado como las lechetreznas (Euphorbia characias) que en los claros se hacen muy abundantes, los eléboros fétidos, (Helleborus foetidus).
A la izquierda en una buena parte del recorrido podemos disfrutar de una magnífica vista del corredor de la Barranca, la sierra de Satrústegui y San Donato al sur y si volvemos la vista atrás, hacia el sureste contemplaremos el Churregui, Gaztelu y la foz de Osquía que constituyen como la puerta de la Barranca.
Geológicamente lo que contemplamos es un gigantesco anticlinal cuyo lomo superior se ha erosionado y ha formado el valle de la Barranca, mientras que sus flancos constituyen por el norte los costillares calizos que vamos recorriendo y por el sur las pendientes de Satrústegui.
Tras dejar a nuestra derecha una primera bifurcación de la pista llegamos a otra nueva bifurcación, junto a un asca relativamente nueva y nosotros seguimos rectos por la pista que borde el barranco. El camino va dejando detrás los prados de pasto y ahora va atravesando robledales que apoco a poco se van enriqueciendo de hayas, Fagus sylvatica) y ya aproximadamente al kilómetro de la salida el camino se puede decir que va prácticamente por bordes de bosque, fundamentalmente hayedos más o menos mezclados al principio con robles, especialmente hacia el borde sur. Los robledales por los que pasamos son muy abiertos con mucho sotobosque de brezos, espinos albares, patxaranes, acebos, Ilex aquifolium) y muchos afloramientos de rocas calizas. A los 2 k aproximadamente nos encontramos en un claro de hierba una nueva desviación a la derecha, pero nosotros seguiremos rectos por el camino mejor marcado.>br>El fondo del barranco de Urruntzura que tenemos a nuestra izquierda ha cambiado su cobertura de hayedos que tenía la principio por pinares de pino laricio y alerces de repoblación lo que indican un mayor aprovechamiento por su proximidad a la población de Irañeta.
La pista gira un poco hacia la derecha y se adentra en un hayedo más desarrollado. En este punto podemos optar por dejar la pista y seguir un pequeño sendero que nos sale a la izquierda y seguir el borde de la sierra hasta que más adelante nos tropecemos nuevamente con la pista. Nosotros seguiremos la pista que atraviesa un hayedo y a nuestra derecha y al otro lado de la alambrada numerosas dolinas recubierta de vegetación.
A la derecha del camino podemos contemplar el dolmen de Armendiaga con un gran túmulo colonizado ya por robles. El hito que lo marca se encuentra al borde del camino pasado el túmulo y orientado hacia el norte y en él su puede leer que pertenece al Eneolítico y está datado entre los 2000 y los 900 años antes de Cristo. El camino sigue ya acercándose nuevamente al borde de la sierra y del barranco.
Nos encontramos a nuestra izquierda con un poste indicador que marca Madoz por la dirección en que venimos y Huarte por la que queremos ir. El camino gira a la derecha y desciende. El camino principal nos llevaría al valle de Ata y al Santuario de San Miguel, pero nosotros aquí lo dejamos para tomar el sendero de la izquierda que sale junto al poste indicador.
El sendero sale a una pequeña loma desforestada y erosionada y enseguida desciende y se adentra en el hayedo donde el sendero casi se pierde pero siguiendo las marcas blancas y rojas de los árboles y en diagonal se desciende hasta una gran ejemplar de haya donde se mete entre una barrera de bojes.
El sendero discurre por un especie de pasillo de bojes y termina en un claro que es un magnífico mirador. En frente tenemos el alto de la Magdalena, en el fondo el nacedero de fuente Echave y Huarte y a la derecha podemos apreciar dibujada entre las peñas la carretera que sube de Huarte al Santuario de San Miguel.
Tras un descenso bastante vertiginosa y con fuerte pendiente en algunos tramos el camino se coloca encima del nacedero o fuente Echave que ya podemos ver y al que podemos descender por un empinado senderillo que atraviesa el robledal o bien seguir el camino hasta la parte baja y luego retroceder. El agua surge, a veces con gran fuerza según el momento del año, de una estructura de hormigón y el agua resbala por un lecho poblado de berras, Apium nudiflorum
De la fuente seguimos hacia el sur o volvemos unos 200 m sobre nuestros pasos y seguimos el camino. Pasamos una puerta metálica o langa, junto a casa a la izquierda y seguimos recto la pista en dirección al pueblo. Mantenemos el riachuelo a la izquierda y caminamos por una pista muy clara entre algunos robles pubescentes muy abiertos con abundantes arbustos espinosos, de espino albar, (Crataegus mongyna), pacharanes (Prunus spinosa), cornejos, saúco, zarzas, rosales, avellanos, arces comunes y arces de Montpellier, viburnos y bojes. El camino se cruza con otra pista en cuyo cruce tenemos la erita de San Miguel. Seguimos rectos.
El camino circula al borde de una chopera, (Populus nigra), de repoblación limitada al sur por un puente en bifurcación. Por la derecha la pista, correspondiente también a la GR20 lleva a Huarte y cruzando el puente hacia la izquierda nos adentraremos en pocos metros en el pueblo de Irañeta, nuestro destino final.