Camino de Santiago «Francés». Etapa 1. Roncesvalles - Larrasoaña
Recorrido: Roncesvalles - Auritz-Burguete - Espinal-Auzperri - Biskarreta - Lintzoain - Zubiri - Larrasoaña
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
23/06/2002
31/01/2007
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Para muchos peregrinos que inician el camino de Santiago, estos son sus primeros kilómetros.
Es tradicional acudir a Roncesvalles para iniciar la andadura. Por delante quedan nada menos que 750 km. El inicio está a la altura de las expectativas: un conjunto de bosques, prados y paisajes ondulados, a veces invadidos por las nieblas y las lluvias, en otras ocasiones acariciados por la suave luz que ilumina estas tierras, acompañan las ilusiones del caminante que sueña con llegar al gran destino: Santiago de Compostela.
El paisaje le retrotrae al pasado, le enmarca su aventura en el transcurso de la historia. Las piedras, los monumentos de Roncesvalles, son el marco adecuado para empezar la aventura. Los pueblos por los que inicialmente pasa, muestran su aspecto relajado y tranquilo para no alterar el estado de ánimo. Los bosques de hayas y robles complementan estas sensaciones.
Y aunque el caminar resulte duro, todo ayuda a pasar el primer trago.
Para quien se sienta con ganas y fuerzas, sin embargo, no podemos olvidar que muchos otros inician su andadura en San Juan de Pie du Port, al otro lado del Pirineo. Publicaremos en breve dicha etapa, pero ya adelantamos que no está al alcance de cualquiera, por el desnivel inicial que supone (es necesario ascender desde 250 metros sobre el nivel del mar hasta los 1400 metros del collado de Lepoeder en una sola jornada), y el esfuerzo puede pasar una factura muy seria para quien no esté preparado.
Ruta paso a paso
Salimos de la Colegiata de Roncesvalles por el paseo que avanza hacia la carretera entre dos filas de farolas, y tomamos la carretera por su margen derecho.
Tras dejar las últimas edificaciones, a los dos minutos, un cartel nos indica la senda que, paralela a la carretera y aislada por el arbolado, nos va a llevar, casi en llano, hasta las inmediaciones de Burguete. El camino avanza, con piso bien cuidado, por una galería de numerosas especies arbóreas, arbustivas y herbáceas. Podemos observar, sin llegar a ser exhaustivos:
álamos, arces, abetos rojos, pinos, hayas, acebos, fresnos... avellanos, silene, geranio silvestre, fresas silvestres, ranúnculos, espinos, helecho hembra...
A los tres minutos podemos contemplar, al otro lado de la carretera, la vieja y hermosa cruz pétrea del siglo XIV que ilustra la portada de esta etapa.
Después la senda se aparta algo más de la carretera, hasta 30-40 metros, aislándonos del tráfico. De vez en cuando encontramos algún banco de piedra.
Se desvía a la derecha de nuestro itinerario el "Camino de los canónigos". Seguimos al frente, con la misma tónica que hasta ahora.
A lo largo de todo el Camino de Santiago encontraremos diferentes símbolos relacionados con la orientación del peregrino, pero el más universal, constante a través de tantos kilómetros, será la flecha amarilla, humildemente pintada en cualquier esquina o bifurcación que nos pueda resultar conflictiva. La que vemos en la imagen ayuda al peregrino recién salido del albergue de Roncesvalles.
A los seis minutos de la bifurcación se abre momentáneamente un claro en el bosque y vemos sobre nosotros el paso de una línea eléctrica. Aparece algún roble, pero el haya continúa como árbol predominante. En el sotobosque tenemos algunos saucos y majuelos Crataegus).
Portillo en alambrada.
En el momento en que hemos pasado, la puerta estaba rota y apoyada en un árbol, (Los vándalos también pasean por todas partes). Salimos del bosque frente a dos naves de moderna construcción. Un carretil asfaltado cruza en perpendicular nuestra trayectoria. Torcemos a la izquierda y a los pocos metros tenemos el soporte pétreo de una antigua cruz también desaparecida. En sus piedras están pintadas las flechas que nos guían.
Seguimos por el carretil, bordeando el bosque (que muestra aquí algunos abedules y robles americanos), hasta que, dejando a nuestra izquierda el cuartel de la Guardia Civil de Burguete, salimos a la carretera general (0:23) y nos acercamos al núcleo urbano.
Auritz/Burguete es una población, como muchas de las que encontramos en el Camino, crecida en torno al mismo. De forma alargada, creció como una calle en torno al camino principal. En el centro del mismo se encuentran la iglesia, el ayuntamiento y el gran frontón cubierto, es decir, los lugares de reunión.
Las hermosas casas a cuatro aguas, muy bien cuidadas, flanquearán el paso del peregrino. Recorren casi todo el año las regatas junto a sus aceras dos arroyos de agua fresca y abundante que vemos fluir bajo nuestros pies.
Con un poco de atención al escaso tráfico (pero que puede resultar peligroso por lo estrecho de la calzada), disfrutamos de la travesía. Cruzaremos dos tercios de la longitud del pueblo antes de encontrar el desvío.
Tras superar el bar "Gárate", en el lado derecho de la travesía, unos 50 metros más adelante está pintada una hilera en diagonal de flechas amarillas sobre la calzada, y junto al cartel del banco "Santander Central Hispano", un cartel de vieira amarilla sobre fondo azul nos indica el desvío a la derecha, entre dos casas.
Descendemos hacia el margen del río Urrobi, que corre por detrás de la calle principal, para cruzarlo por un estrecho puente de tablas, sin barandillas.
Tras superarlo, el camino se aleja de Burguete en perpendicular, rodeado de avellanos, fresnos, majuelos, serbales y álamos.
Tras pasar por un paso canadiense dejamos cuatro grandes naves ganaderas a la derecha (0:42) y nos unimos a un carretil asfaltado que se incorpora, tras la última nave, por la derecha, (este carretil arranca también desde la iglesia de Burguete). El itinerario tuerce a la izquierda y se interna por campos de cultivo y grandes prados.
0:47 - Finaliza el asfalto. El camino, con la misma anchura, sigue adelante, en llano, entre dos alambradas, sólo con ligeras ondulaciones del terreno. A unos cientos de metros se aprecian los lindes del bosque a ambos lados, y si las nieblas nos lo permiten, veremos las cimas de Menditxuri y Mendiaundi cercanas. Junto al camino crecen algunos fresnos muy jóvenes que prometen dar sombra en pocos años.
0:53 - Ligera curva hacia la izquierda para acercarse al bosque (en el límite con el término de Espinal). Retamas, ollagas y algunas dedaleras bordean el camino.
Alambrada y portillo de madera. Límite entre Burguete y Espinal. Un arroyo los separa.
Pasamos el portillo y atravesamos el arroyo por losas de piedra.
Rodeados de matas de pacharán, mentas, y otras plantas acuáticas, unos metros más allá superamos otro arroyo por rústico y muy estrecho puente de piedra, que levanta medio metro sobre el agua.
Tras acogernos a la sombra de un grupo de hayas volvemos a terreno abierto junto a campos de patatas. Poco después nos adentramos de nuevo en el bosque, siempre con alambrada a la derecha y girando poco a poco para ir tomando la dirección sur.
Cruce de caminos.
Una escalera en la alambrada y un conjunto de indicadores nos informan que, si tomáramos dirección norte, superando la alambrada, enlazaríamos con la GR-11. Sin embargo, tomando hacia el sur, seguimos por la GR-65.
Pasamos otros dos arroyos pequeños y comenzamos un ascenso con pendiente pronunciada en el interior del hayedo.
Tras cinco minutos de subida, descansamos en un claro semi-abierto, donde confluyen cinco caminos diferentes.
Cruzamos el claro justo hasta el lado contrario del que hemos llegado e iniciamos un descenso casi tan pronunciado como la ascensión.
Tres minutos más abajo divisamos entre las ramas las primeras casas de Espinal-Auzperri.
Y tras otros cuatro minutos superamos una tapia y llegamos a una zona ajardinada, con fuente a la izquierda.
Primeras casas de Aurizberri-Espinal.
La calle por la que llegamos alcanza la carretera un poco a la derecha de la gran iglesia. Dando la espalda a la misma, torcemos a la derecha y vamos atravesando la calle-carretera, pasando en primer lugar junto al edificio de la escuela y biblioteca de la localidad.
Las casas, como en Burguete, son de tejados a cuatro aguas, muy bien cuidadas, y alineadas en torno a la calle principal. Dejamos a la derecha el frontón cubierto. Hay dos bares y una panadería.
Cuando alcanzamos un cartel (a la izquierda de la calle), que dice «Bar -Supermercado a 100 m - Información turística», tomamos a la izquierda, entre las casas, una pista que abandona el pueblo por el lado contrario al que llegamos.
En principio es una pista asfaltada. Ascendemos entre prados. Dejamos un gran fresno que nos ofrece su sombra como despedida de la localidad.
Cinco minutos después alcanzamos un cruce donde el asfalto deja paso a la tierra. Seguimos ascendiendo de frente.
Desvío a la derecha, por una senda estrecha pero bien cuidada, que discurre entre dos alambradas muy juntas. Sigue el ascenso, hacia una zona arbolada.
A la derecha crece un bosque de abeto rojo. A la izquierda avellanos y fresnos. Doscientos metros después caminamos bajo el hayedo.
Alcanzamos la loma y torcemos en ángulo recto a la derecha, para aproximarnos al puerto de Mezquíriz.
El camino atraviesa un portillo minuto y medio después. Primero un ligero ascenso, y poco después en llano.
La vista es amplia, especialmente hacia la izquierda. Dominamos al otro lado el valle donde se asientan las localidades de Mezkiriz, Bizkarreta y Lintzoain, (las dos primeras ya se divisan a lo lejos). Los campos de patatas aparecen a ambos lados del camino. El monte Adi (1453 m), al frente, domina las alturas. Seguimos adelante y descendemos unos metros.
Nos topamos ahora con una puerta de hierro y portillo de madera. Pasamos al otro lado.
Alto o Puerto de Mezkiriz.
La carretera que hemos dejado en Espinal trepa hasta aquí e inicia el descenso. Al otro lado una placa de piedra, con flores a sus pies y dedicada a la virgen de Roncesvalles, nos invita a rezar una salve.
Tras atravesar la carretera seguimos las indicaciones. Hay una desviación de un PR (pequeño recorrido hacia Errebelu) que atraviesa otra alambrada por puerta de hierro. Es el camino más ancho, pero nosotros tomamos el camino que desde la carretera baja más a la izquierda, y que se interna en un espeso hayedo.
Descendemos un buen rato. A veces cerca de la carretera, a veces más alejados, pero siempre por encima de la misma. Pasamos algún portillo más.
1:53 - Dejamos de descender y avanzamos por zona de arbolado más claro. Tres minutos después pasamos bajo un tendido eléctrico. Al fondo asoma la torre de la iglesia de Bizkarreta.
1:59 - El camino se deshilacha en varias sendas que descienden pronunciadamente. Como referencia podemos tomar la de la izquierda. Alcanzamos un barranco que tuerce algo a la izquierda.
Terreno abierto. Atravesamos otro portillo y torcemos en ángulo recto hacia la izquierda, entre setos.
Dos minutos después salimos a la carretera junto a una cerrada curva. Unos metros más allá, en el mismo margen por el que hemos salido, el camino se vuelve a apartar de la carretera y se interna bajo un oscuro corredor protegido por la vegetación. Ascendemos algo.
Salimos a un camino cementado, con dibujo enlosado irregular teñido de gris. Torcemos a la izquierda.
Al poco de iniciar este camino, entre avellanos y fresnos, tenemos una visión fugaz de Mezkiriz, que va quedando a nuestra izquierda.
Seis minutos después, mientras descendemos, comenzamos a ver, al fondo, Bizkarreta. Nos acercamos a la carretera en el cruce de Sorogain.
Carretera.
Unos metros más adelante arranca hacia el norte la carretera estrecha que se interna en el vallecito de Sorogain. Bajamos hasta la misma, la cruzamos, y avanzando por ella unos cincuenta metros, encontramos la continuación de nuestro camino, que asciende paralelo a la carretera general.
El camino marcha muy cerca de la misma, y asciende hacia una loma desde la que descenderemos hacia el pueblo.
Una pista que baja del monte se incorpora por la derecha. Esta pista y este cruce se describen en la ruta 5047, y a partir de este punto coinciden hasta Lintzoain.
La continuación del Camino de Santiago también sigue coincidiendo con el inicio de este PR, hasta alcanzar la loma que nos llevará al puerto de Erro.
Seguimos el camino, que nos interna pronto (en tres minutos) por las casas de Bizkarreta enclavadas en el lado derecho de la carretera.
Seguimos la calle, que gira hacia la carretera, la cruza y asciende hacia el centro del pueblo.
Bizkarreta Plaza del pueblo.
A la izquierda un bar sirve bocadillos y comidas. Junto a la carretera un imponente caserón con blasón sobre la puerta de medio punto domina el lugar.
El camino sigue la trayectoria que traía, saliendo por el otro lado, paralelo a la carretera para volver a torcer hacia la misma unas cuantas casas más allá.
Pero antes de llegar a la carretera dobla la esquina de la última casa a la izquierda y desciende hacia un barranco.
El itinerario presenta el mismo aspecto cuidado, cementado, de antes de entrar al pueblo. Baja hasta el arroyo, lo cruza (si baja mucho agua), por unos pilones elevados unos centímetros en el lado derecho del camino, y asciende hacia el cementerio cercano.
Cementerio de Bizkarreta.
Junto a la carretera. Un banco permite descansar si nos apetece. A la izquierda sale una pista y está señalizado otro PR (robledal de Muskilda). El camino desciende al frente, internándose por una galería de robles, con algunos arces y hayas sueltos. La senda es muy agradable, en ligero descenso, a unos 100 metros de la carretera.
Al final, después de siete minutos de placentero y recogido camino, tras un brusco ángulo recto, salimos a la carretera, la cruzamos, y tomamos una pista que se dirige directamente hacia las primeras casas de Lintzoain.
Subimos ligeramente una loma y descendemos de nuevo hacia el pueblo.
Entramos dejando el frontón cubierto a nuestra derecha y doblando en ángulo hacia la izquierda.
El pueblo está algo más apartado que los hasta ahora visitados, y tiene menos servicios. Está dividido en dos zonas o barrios, a diferente altura.
Superado el frontón, en la esquina de una casa, en una plazoleta, nos desviamos hacia la derecha y, tras pasar bajo una pasarela de madera que une los pisos altos de dos casas, iniciamos un ascenso por un camino descarnado, encajado en margas calizas, que abandona el pueblo en dirección a las lomas de Erro.
Boj, marrubios, genistas, serpol y otros matorrales constituyen el monte bajo de la zona.
Topamos con una pista que asciende desde la izquierda, desde la iglesia del pueblo. Está muy bien cuidada. La tomamos unos pocos metros a la izquierda y después seguimos por un camino que sale a la derecha, señalizado por un mojón jacobeo.
Abandonamos este camino, a su vez, por una senda que parte a su derecha unos 60 metros después de iniciado. Todo está bien señalizado. La senda asciende entre matorrales de boj, que pronto entra en contacto con robles, pinos silvestres, espinos y otras especies. Vamos serpenteando en ascenso, buscando la parte alta de la loma.
Alcanzamos ya un cierto rellano. Aunque el camino no tuerce todavía hacia el sur, estamos ya sobre los lomos que nos conducirán al puerto de Erro.
Tres minutos después pasa cerca de nuestro camino la pista que hemos dejado anteriormente. Seguimos nuestro camino, que asciende un poco. En los minutos siguientes pasamos varias bifurcaciones. Pero todas están perfectamente señalizadas por mojones con la clásica vieira amarilla en baldosín azul (ver imágenes anteriores). Se suceden las manchas de robles y pinos.
Discurre el camino después con vistas a la ladera oeste. Junto a pinos y robles aparecen también las hayas. De vez en cuando el camino inicia también ligeros descensos, y toma dirección sur, ya en dirección al puerto de Erro.
Cruce de senderos.
Un poste señala la bifurcación del SL-NA 47 y del GR-65, que durante un buen trecho han circulado unidos.
A partir de este punto el camino sigue por bosque, pero con claros intermitentes, con el arbolado más espaciado.
Seis minutos después encontramos un mojón típico de peregrinos (foto), con gran cantidad de piedras amontonadas y ramas mezcladas con las mismas. El bosque vuelve a cerrarse. El arce silvestre aparece con profusión. Luego se asciende suavemente por un hayedo que aprovecha el resguardo al norte del relieve.
Enseguida dejamos de ascender, el paisaje se abre y descendemos hacia Erro bajo una conducción eléctrica.
Cruce con poste de bifurcación de senderos.
A la izquierda se va el PR-NA-40 (hacia Erro). En zona más abierta vuelve a aparecer el roble, acompañado de majuelos.
Antena repetidora de telefonía móvil.
El camino está muy bien asentado y amplio. Seguimos descendiendo ya decididamente hacia el cercano paso de la carretera por el puerto.
Puerto de Erro.
Paso de la carretera NA-135. La cruzaremos con cierta precaución, pues la curva que hace en el mismo alto no tiene mucha visibilidad.
Lugar donde es posible descansar un rato, con bancos de piedra, papeleras y una zona amplia donde parar a reponer fuerzas. El tráfico no es excesivo y no perturba mucho la tranquilidad. El paisaje se abre hacia ambas vertientes: la del valle de Erro que acabamos de abandonar, y la de Esteríbar, que es por donde va a discurrir ahora el camino.
Al fondo del claro se inician varios caminos con bifurcaciones. Desechamos la primera a la izquierda, en descenso por la ladera este. Al fondo, donde empieza el arbolado, tomamos la primera a la derecha, señalizada con mojón y flecha amarilla.
Iniciamos pronunciado descenso en el interior del bosque. Continuan los robles, pinos, etc.
A los siete minutos alambrada con puerta de hierro y portillo de madera a la izquierda. Poco después ligero ascenso.
Antigua venta del puerto. Semi-ruinosa.
En su interior quedan restos de estiércol del ganado que utiliza su interior como cuadra. En un rincón aparece también un pozo con agua.
El camino circula cabalgando por la loma entre los valles. De vez en cuando divisamos a la derecha, abajo, la carretera del puerto haciendo eses.
Circulamos por una galería arbolada que va a veces en llano, pero generalmente en descenso claro.
Las margas calizas afloran en el suelo y el camino de vez en cuando avanza encajado por la erosión. Algunos hitos con cruces aparecen en las cunetas.
Bifurcación.
A la derecha. Está marcado con una cruz de madera sobre un hito de piedras.
El bosque se cierra. La senda se deshilacha y se entrelaza en varias ramificaciones a medida que aumenta algo la pendiente.
Diez minutos después una alambrada comienza a hacernos compañía a la derecha.
Alambrada y portillo.
Entramos en término de Agorreta, pequeña localidad que se atraviesa en la carretera del puerto de Erro.
El camino continúa con la misma tónica durante un buen rato.
A los doce minutos salimos a terreno abierto, y Zubiri aparece a nuestros pies. Sobre nosotros pasa una línea eléctrica.
Abandonamos el bosque definitivamente y divisamos bajo nosotros una caseta de transformación eléctrica, y debajo el pueblo de Zubiri.
Superada la caseta llegamos a una pista amplia que baja hacia Zubiri.
Localidad de Zubiri.
Se entra en el pueblo por el puente medieval de «La Rabia», que cruza sobre el río Arga, (río que nos va a acompañar hasta Pamplona).
Para el peregrino que no pueda más, que se sienta ya rendido por la etapa, éste puede ser su fin de etapa. La localidad, capital del valle de Esteríbar, tiene todo tipo de servicios.
El albergue municipal se encuentra junto a las escuelas.
Dispone de 46 plazas y todo tipo de servicios (agua caliente, cocina, microondas, conexión a Internet...) En caso de necesidad tiene unos módulos adosados con servicios y duchas que se abren cuando el albergue necesita echar mano del frontón para alojar más peregrinos de los que caben en las plazas habituales.
También existen hostería y el hostal Gau-Txori.
En función de los planes de cada uno puede convenir hacer un esfuerzo y continuar hasta Larrasoaña (cinco kms más), para dejar el camino de la siguiente etapa algo más reducido hasta Pamplona, y poder disfrutar algunas horas más, y sobre todo más frescos, para visitar la capital al día siguiente.
Quien opte por esta opción no necesita cruzar el puente de «La Rabia», sino seguir el camino que continuamos detallando.
Seguimos por la margen izquierda del Arga, por una calle de cemento en ascenso hacia unas casas. Alcanzamos una casa donde el cemento deja de existir, a la vez que el camino inicia un suave descenso, bordeando una hondonada.
El camino va flanqueado de avellanos, robles y bojes. Poco después superamos una regata por estrecho puentecillo de cemento.
A los cinco minutos se abre el paisaje. A la derecha vemos la carretera a lo lejos.
Tres minutos después estamos frente a una estación transformadora que abastece la cercana empresa de Magnesitas.
Una pista en descenso a la derecha que nos lleva a pasar junto la estación citada.
Muy cerca se inicia la verja de la empresa MAGNA, que ha creado un entorno con aspecto de desolación, por la gran cantidad de residuos que ha ido amontonando con los años en su entorno. Al parecer la contaminación es más que nada visual, pues el río no se ve apenas afectado por tanto detritus, y el polvo, aunque afecta a la vegetación más cercana, no lo hace como en principio pudiera uno esperar.
Junto a la verja pasa una carretera que asciende hacia la cercana localidad de Osteritz. La seguimos a la izquierda, bordeando la verja metálica semicubierta por plantas cupresáceas. Ascendemos durante un rato.
Pasamos junto a una construcción de cemento bastante grande. Bajo nosotros, el interior de la empresa parece un caos lunar, con montones desordenados de materiales minerales y todo tipo de cintas de transporte. La verja desaparece.
Salimos de la carretera invitados por una señal del camino muy visible.
En principio circulamos por una pista muy ancha, en llano, paralela a la carretera, con una gran tubería de goma a nuestra izquierda, adornada por flechas amarillas pintadas sobre la misma. Sobre nosotros un tendido eléctrico.
Estamos circulando sobre montañas de residuos depositados por MAGNA. Las tuberías citadas sirven, al parecer, de drenaje. En la ladera vamos dejando atrás el pequeño núcleo de Osteritz al que se dirige la carretera. Al fondo, abajo, en la carretera, vemos Urdanitz.
Tras un rato de andar por esta zona, a la altura de un solitario y polvoriento pino, hemos de abandonar la pista por su derecha para descender.
67 escalones formados por traviesas de madera, clavados en el suelo, nos permiten descender de la artificial meseta que hemos atravesado, para tomar contacto de nuevo con un suelo más natural. La conducción eléctrica nos guía.
Tres minutos después llegamos abajo. Un torrente baja a la izquierda, encajado en la ladera. El camino hace una curva al llegar al mismo. Un mojón nos indica el nacimiento de una senda a la izquierda, que inicia un ascenso empedrado.
Una galería de vegetación formada por arces silvestres, avellanos, robles, nogales, fresnos, hiedras, etc. nos acompaña en el ascenso hasta...
Al llegar, el camino tuerce a la izquierda, pasa junto a un lavadero y unas casas y tuerce a la derecha para iniciar un descenso por la carretera de acceso al pueblo.
Árboles frutales, saucos, arces, fresnos,tilos, bordean las cunetas.
Dos minutos después pasamos junto a lo que parece una vieja iglesia, con cementerio adosado, que ha sido reconvertida en vivienda, con huerta incluída. No faltan las antenas parabólicas sobre el tejado.
Doscientos metros más abajo tenemos la desviación que indica la dirección de Eskirotz, que vamos a tomar para ascender de nuevo, por suelo algo más deteriorado.
Eskirotz.
Pequeña población, reducida a la mínima expresión, pero con nuevas construcciones. Al llegar se inicia de nuevo un descenso por la vertiente contraria.
El camino se estrecha y se convierte en senda, con setos y tapias a los lados. Va rodeado de matorrales de pacharán, madreselva, avellano.
Se observa la frecuente presencia de matas de belladona (Atropa belladona). Quien no conozca bien las bayas de las diferentes plantas, deberá tener cuidado en esta zona. Los frutos negros, redondos, que produce esta planta, pueden tener consecuencias mortales, por la presencia en los mismos, entre otras sustancias, de la atropina.
Superamos una regata por un pequeña pasarela de cemento. Después comenzamos a ascender con suavidad y a llanear.
Nos encontramos de pronto paseando por un estrecho camino entre campos de heno, bordeado por alambradas a ambos lados y acompañado de venerables robles de gran tamaño.
El camino es de gran placidez. En medio del cansancio se pueden saborear remansos como éste que invitan a hacer un descanso.
Salimos a una pista que se acerca hacia unas naves de explotación ganadera.
Dejamos a la izquierda, a cierta distancia, dos grandes naves, y pasamos por delante de otras dos con un cartel que avisa de la presencia de perros peligrosos.
Pronto, tras un tramo recto, nos cruzamos con otra carretera, pero la cruzamos y, subiendo cuatro escalones, continuamos por la misma dirección. De nuevo nos sumergimos en la vegetación, con pequeñas subidas y bajadas, y superando alguna regata.
Alcanzamos una pista que baja de la izquierda, y descendemos a un cruce donde un panel presenta un mapa de la ruta jacobea.
Estamos a la entrada de Larrasoaña. El camino, al igual que en Zubiri, continúa sin pasar el puente, por la margen izquierda del Arga, pero aquí tenemos un lugar excelente para finalizar la etapa.
Cruzamos el puente, pasamos junto a las primeras casas y la iglesia, que dejamos a la derecha, y nos acercamos a la plaza principal, unos 100 metros más allá.
Albergue de Larrasoaña. Fin de etapa.
En la plaza del pueblo, en el edificio del concejo, se encuentra el albergue regentado por Santiago Zubiri Elizalde, uno de los fundadores de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Navarra, y una de las personas más hospitalarias del camino. Siempre está atento a las necesidades del peregrino.
Hasta hace poco alcalde del Concejo, tiene una de las más hermosas colecciones de recuerdos y escritos de los peregrinos que van dejando huella de su paso y de su agradecimiento.
El albergue dispone de los servicios adecuados, con agua caliente, cocina, etc. Para dormir dispone de 15 literas y otras veinticinco plazas más en otro edificio. Pero si es necesario siempre se busca un hueco donde alojar al último que llega.