Una vuelta por el valle de Imotz (Entre Oskotz y Etxaleku)
Recorrido: Oskotz - Monte Oianberri - Etxaleku - Oskotz
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
12/08/2005
25/08/2005
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Esta ruta está clasificada con un tipo de dificultad media.
Advertimos de esta circunstancia y del motivo: hay un tramo de aproximadamente un km que, sin mayor problema para la movilidad (no hay obstáculos complicados), presenta problemas de orientación por la ausencia de caminos en el interior de un bosque.
Para quien tiene costumbre de descargar el track del GPS y sabe utilizarlo, la cuestión será muy sencilla.
Para quien esté acostumbrado a manejar una brújula, también.
Pero si le resulta complicado orientarse en situaciones donde las referencias del paisaje no pueden ayudarnos, es posible que el caminante se pierda. La ausencia de horizonte (bosque cerrado), de unas laderas de referencia (el terreno es ondulado o llano), y de puntos singulares que nos permitan situarnos, exige tener muy claro el itinerario que se está siguiendo.
En el conjunto del itinerario, no obstante, no es más de un quince por ciento de terreno sin caminos. El resto del recorrido bien merece la pena el riesgo, pues la ruta es bella y agradecida.
A caballo entre Basaburua e Imotz, este paraje donde los viejos caminos han sucumbido al empuje de la vegetación ofrece muy hermosos rincones.
Las localidades de Oskotz y Etxaleku (capital administrativa del valle de Imotz), también merecen una visita por sí mismas. Son pequeños pueblos escasamente conocidos por el habitante urbano, con hermosísimas muestras de la arquitectura de la zona húmeda.
Una pequeña parada en la acogedora posada de Etxaleku (donde nos atendieron cariñosamente en uno de esos días lluviosos que son habituales por la zona) también merece la pena.
Para llegar hasta aquí desde Pamplona hemos de tomar la autovía de San Sebastián y, después de atravesar el desfiladero de las Dos Hermanas, tomaremos la primera salida (Urritza, Latasa, Goldaratz). Nada más salir, desde Latasa, arranca la carretera que nos llevará hasta Oskotz. Si quisiéramos iniciar el recorrido en Etxaleku podemos desviarnos a la izquierda un km antes de llegar a Oskotz.
El itinerario, circular, se describe desde éste último pueblo por una pista que sube hasta las estribaciones orientales del monte Oianbide. Aquí muere la pista en un camino herboso.
Seguimos por él, pasamos al lado norte del monte y atravesamos el hayedo sin camino claro, en sentido oeste. Después encontramos el viejo camino que llega a la zona desde Etxaleku, y que nos permitirá bajar a esta localidad.
Finalmente, por la Cañada Real de Las Provincias, volvemos hasta Oskotz completando el círculo.
Ruta paso a paso
Localidad perteneciente al valle de Imotz. Situada a 6 km de Latasa. Es posible acceder a ella desviándonos de la autovía Pamplona-San Sebastián en la salida de Latasa/Urritza/Goldaratz. También se puede acceder por la carretera que arranca hacia el valle de Atez desde las cercanías de Aizkorbe.
Recias y altas edificaciones de piedra, algunas bellamente restauradas y con multitud de flores en los balcones.
Desde la carretera subimos hacia la iglesia por calle adoquinada que va trazando eses y deja a la derecha el frontón descubierto y la vieja escuela.
Superada la iglesia, que queda a la izquierda, la calle nos permite salir por la parte oriental del pueblo, en ascenso.
Varios nogales nos despiden.
Dejamos atrás la última casa y olvidamos un camino que se va a la izquierda; seguimos al frente. A la derecha queda el valle (excepcionalmente amarillento por las circunstancias de la sequía, pero habitualmente verde).
El cemento da paso al piso de grava al tiempo que cede la pendiente. Llevamos alambrada a la derecha.
0:07 - Dejamos de subir. Incluso iniciamos un ligero descenso, que dura pocos metros.
El roble melojo (Quercus pyrenaica), también llamado roble negro, comienza a acompañarnos a la izquierda del camino. Más adelante nos internaremos en un bosque de la misma especie, que aparecerá tanto al comienzo como al final de la ruta.
Menos apreciado que el roble noble o el albar debido a que sus troncos alcanzan menor grosor y son de madera de peor calidad, gusta más de suelos silíceos, ácidos.
Antiguamente se utilizó mucho en el curtido de pieles, dada su abundancia en taninos. También se empleó con asiduidad en la obtención de carbón vegetal.
Sus bellotas son amargas.
Se distingue fácilmente de otros robles por lo profundo de los lóbulos de sus hojas, que las hace muy características.
En la imagen el color es excesivamente blanquecino, como hemos dicho antes, debido a la sequía, pues el polvo del camino se acumulaba por todo alrededor.
Nueva bifurcación.
Por la izquierda; seguimos ascendiendo. El bosque queda abierto a la derecha, aunque por la izquierda sigue presente. Pronto rebasamos unos comederos de ganada vacuno.
El terreno se despeja más. El bosque queda más alto.
Debajo dejamos una gran balsa artificial y una nave ganadera.
Sobre el lugar tenemos una bifurcación del camino. Hay que tomar a la izquierda, en ligero ascenso.
Dos minutos después langa en una alambrada. Y enseguida...
La pista termina en un ensanchamiento frente al inicio del bosque cerrado.
Enfrente tenemos la continuación por un camino herboso que marcha tras una sirga que corta el paso a vehículos y está señalizada prohibiendo el paso de los mismos.
Nos internamos por el camino.
El bosque muestra inicialmente abundancia de roble melojo, pero después el haya va ocupando su lugar y hace desaparecer prácticamente a la otra especie.
Ascendemos un poco pero pronto se hace llano.
Trazamos algunas curvas aunque vamos avanzando en sentido norte.
Un camino apenas marcado se va a la izquierda en ascenso después de haber dejado atrás dos dolinas.
Para quien lo desee ésta puede ser una alternativa para buscar la cima del monte Oianbide (817 m).
No obstante le advertimos que el camino pronto se difumina. Si así desea hacerlo deberá caminar en dirección oeste, por lo más alto, y después de alcanzar el segundo promontorio tomar en dirección noroeste hasta encontrar, en descenso, el camino ancho que vuelve hacia Etxaleku (a una distancia aproximada de 1300 metros desde este punto).
Para no ascender más seguimos de frente, en suave descenso, prácticamente en llano.
El camino se ve invadido por el helechal.
Las viejas marcas de rodada siguen debajo y las podemos seguir, al principio sin mayor dificultad. Luego será más complicado. El sendero acaba por desaparecer bajo la vegetación.
Conviene echar mano de la brújula y seguir la dirección Oeste, sin abandonarla (en todo caso con ligeras desviaciones al Norte).
Los próximos 800-1000 metros necesitarán de toda nuestra atención y sentido de la orientación.
El avance no presenta excesivos problemas. Podemos ir eligiendo terreno más o menos limpio cuyo estado favorece la escasa luz que deja penetrar el hayedo.
Puede que encontremos algunas marcas de flechas amarillas y de GR, pero no las tengamos en cuenta en exceso, pues pertenecen a un recorrido lindante con el nuestro que marcha hacia Basaburua.
El terreno es llano, con ondulaciones de algunas dolinas.
En caso de duda hemos de optar por girar a la izquierda y acercarnos hacia las suaves laderas que indican la pequeña elevación de Oianbide antes citada.
Salimos al borde de una plantación de arbolillos jóvenes cuyos troncos están protegidos con tubos de plástico.
El suelo está densamente poblado de brezos, helechos y algún espino.
Hemos de atravesar (en dirección noroeste) por lo más fácil para salir a otra área algo más extensa que ésta de arbolillos en iguales condiciones.
Una vez atravesadas ambas áreas observaremos que por la parte noroeste de las mismas se define un camino que marcha en dirección oeste. A medida que se aleja de las mismas es cada vez más limpio.
Penetra en el hayedo y marcha por terreno ondulado.
1:05 (3,78 km) - Bifurcación. Da igual por la izquierda que por la derecha. En 60 metros vuelven a unirse ambas ramas.
Vamos descendiendo algo. Vemos señales de GR que parecen corresponder a los cambios que el Dpto. de Medio Ambiente ha introducido en el itinerario de la GR-9 (Cañada Real de Las Provincias).
Queda a la derecha un cercado de piedra. En su interior prolifera el helecho.
Seguimos adelante, girando a la derecha y...
Vemos a la derecha, entre el arbolado, una pista afirmada. Una desviación de nuestro camino va hacia ella. Otra bifurcación sigue paralela a la misma.
Da igual lo que hagamos, pues en escaso trecho acabaremos en ella.
Enseguida el bosque se abre. Salimos bruscamente a terrenos despejados.
A escasos metros a nuestra derecha está la pista, que no tenemos más remedio que tomar para iniciar el descenso hacia Etxaleku. Vamos en dirección sur.
El descenso se vuelve pronto muy acusado y vemos a nuestros pies el valle.
Pronto sobrevolamos las casas de Etxaleku (1:27). Bajamos trazando un zig-zag. En la primera curva se incorpora a la pista una rampa de cemento procedente de una finca cercana.
Paso canadiense, ya muy cerca de Etxaleku. A ambos lados dos mojones de cemento señalan el desvío de la Cañada Real de «Las Provincias».
Antes no pasaba por aquí, pero parece que el deslinde la ha desvíado.
En la curva siguiente bajamos por calle estrecha y asfaltada en dirección a las primeras casas.
Después giramos a la derecha para pasar por un arco y alcanzar la fuente.
Junto a ella cambiamos de sentido y nos vamos a la izquierda (una baliza nos indica la dirección de la Posada, por delante de la cual pasaremos).
Podemos, si lo deseamos, hacer un alto en la misma. La atención y lo acogedor del lugar lo merece.
Pocos metros después de dejar atrás el lavadero bajo la iglesia, al llegar a la altura de una casa con escudo nobiliario, la pared encalada y flores junto al muro, giramos 90º a la izquierda y tomamos calleja asfaltada que enfila hacia el este el camino entre Etxaleku y Oskotz.
Vamos casi en llano, a media altura sobre el fondo del valle. El camino entre alambradas y setos lleva prados a ambos lados. Arces, sauquillo, ortigas y espinos predominan en los matorrales.
Alcanzamos la carretera de Oskotz en una curva.
Aquí tenemos el panel de la Cañada.
Seguimos de frente por el arcén.
Completamos el círculo y terminamos este itinerario.