Ulíbarri - Larreineta - Zikilamendi
Recorrido: Ulíbarri - Larreineta - Zikilamendi - Camino de Viloria - Ulíbarri
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
07/07/2011
19/07/2011
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Larreineta es un nombre un tanto dudoso en la toponimia para denominar a la cota que se describe en este recorrido. En los mapas aparece como «Alto de Los Corrales». El nombre del monte se da a un paraje cercano a la cima, pero dado que en el mundo montañero se conoce así, e incluso el buzón colocado en lo más alto no hace mención más que de este nombre, lo mantendremos, no sin mencionar el correcto según la nomenclatura toponímica.
Hemos descrito ya su ascensión, hace tiempo, desde Narcué. Y también desde la localidad amescoana de Eulate. En esta ocasión lo hacemos desde Ulíbarri, pueblo vecino del primero, pero que sube por una pista de trayecto relativamente sencillo. Lo hacemos con intención de continuar después torciendo hacia el este para dar a conocer las zonas que dominan el valle de Lana desde estos parajes.
Por eso, a continuación, pasamos sobre una cima menos visitada, Zikilamendi. Curiosamente está situada en mejor posición, y además es algo más esbelta que la anterior. Después rodearemos la cabecera del barranco de Ameskoate y descenderemos por el camino de Viloria.
Sin embargo, antes de llegar al fondo del valle, tomaremos senderos que, cruzando el barranco antes citado, empalman con una pista antigua que nos devolverá a Ulíbarri.
La variedad de ambientes y de rincones hace que la ruta tenga su interés. Y en ocasiones sus pequeñas dificultades, como la atención que hay que poner entre el portillo de Albeika y la pista final, para no despistarnos y quedar desorientados en un rincón del valle en el que escasean los senderos.
Para llegar a Ulíbarri hemos de llegar, por la carretera de Estella-Vitoria hasta Acedo, de donde tomaremos la que entra al valle de Lana por el desfiladero que desemboca en Galbarra. Desde aquí, antes de terminar de cruzar el pueblo, tomaremos la carretera que lleva a Ulíbarri.
Ruta paso a paso
Por la zona oriental del pueblo sale hacia arriba, hacia la sierra, una pista hormigonada entre dos tapias bajas.
A la izquierda se va otra en dirección a Narcué.
Tras una puerta de hierro sale otra pista hacia el este.
Seguimos por el hormigón, en ascenso.
Paso canadiense y bifurcación.
Por la izquierda.
Pronto se va otro ramal a la izquierda. Seguimos ascendiendo por la derecha.
0:11 (0,88 km)- Otra bifurcación más. Seguimos rectos. A la izquierda hay un cartel de «Coto de trufa».
Se nos une enseguida otra pista desde la derecha.
Entre grandes robles comenzamos a trazar eses. Son las «Revueltas de Remangolargo».
Vamos alcanzando la parte superior de la sierra.
Queda a la derecha del camino la ermita de San Cristóbal.
Pequeña, humilde, pero escenario de una entrañable romería. Muy próximos, tras una revuelta, bajo un hermoso paraje de grandes árboles, podemos encontrar las mesas y bancos donde se reúnen los habitantes del valle para celebrarlo el día del santo.
Hay una balsa, y sobre la zona un roquedo del que se ha desprendido una buena cantidad de roca.
Pronto el terreno se hace casi llano. A la derecha se abre el paisaje sobre el barranco y el valle a nuestros pies.
Ya en la zona superior de la sierra encontramos otra bifurcación.
A la izquierda.
La de la derecha va hacia Zikilamendi, cima que visitaremos después. Ahora nos vamos hacia Larreineta.
Puerta de hierro con un paso canadiense a su izquierda.
De este lado llega otro camino más rústico, procedente del puerto de Narcué.
Enfrente está la loma, cubierta por pinar, que constituye la cima a la que nos dirigimos.
Pasamos al otro lado y mantenemos la dirección.
Nuestro objetivo es el borde derecho del bosque, desde el cual alcanzaremos la cima sin mayor problema.
Enseguida llegamos a un cruce con una pista muy amplia. La ignoramos y seguimos recto, sin cambiar de dirección.
Ahora el camino se va volviendo más rústico. Encontramos las ruinas de unas bordas (Corrales de Ulíbarri) y vamos girando a la derecha para ascender con suavidad.
Cuando el camino, que iba ascendiendo de forma continua, llega al punto más alto y gira a la derecha para empezar en breve trecho a descender, lo abandonamos por la izquierda, hacia el oeste. Entre dos lindes del pinar hay una franja herbosa por la que ganamos el punto más elevado.
Cima de Larreineta (Alto de Los Corrales).
Rodeada de pinar, la vista no es excesivamente amplia. Vemos hacia el sur Ioar y las cimas colindantes.
Está señalizada por un buzón en forma de cilindro con tapa coronada por doble cono puntiagudo.
Hacia el sureste vemos una elevación con una caseta de observación y vigilancia de incendios. Es nuestro próximo objetivo.
Desde arriba es sencillo hacerse un plan de avance para perder la menor altura posible.
Podemos regresar por donde hemos venido o bien cruzar el pinar (que no tiene un sotobosque excesivamente apretado).
El punto de divergencia puede ser el cruce de pistas antes citado.
Al salir de entre los árboles vemos perfectamente la encrucijada.
Vamos hacia el cruce, pero a escasos metros, o sin llegar a él, podemos tomar senderos paralelos que nos permitirán acercarnos hacia la próxima cima sin que tengamos que pisar la gravilla de la pista.
Con la referencia de este cruce de pistas (que está poco antes de llegar al paso canadiense) giramos a la izquierda para ir por lo más alto que podamos.
Tras descender un poco a un collado con palomeras, afrontamos la subida a la cota.
Vemos una borda (Corral de Remiro) a mitad de camino y una alambrada que bordearemos por la derecha.
A la izquierda tenemos los barrancos que descienden hacia la Amescoa Alta.
Alto de Zikilamendi.
Despejado. Ocupado por la caseta-observatorio de Viloria para la vigilancia y prevención de incendios que hemos visto desde la distancia. Hay un buzón de acero inoxidable soportado por dos pletinas, con un tejadillo sobre una caja.
La vista es más amplia que la de Larreineta.
Excelente vista de toda la sierra de Lokiz, Urbasa al norte, sierra de Cábrega al sur, y más al oeste Peña Costalera, Ioar, y el corredor alavés donde se asienta Santa Cruz de Kampezo, con la Sierra de Cantabria al fondo.
Al sur circula otra pista, de este a oeste.
Vamos a descender hacia ella.
Girando 90º a la derecha (sur), descendemos por lo más sencillo entre los matorrales, con la referencia de una pared rocosa que cae sobre el barranco de Ameskoate.
Por unas marcas de camino herboso alcanzamos un cambio de pendiente. Vemos ahora debajo la pista que cruza, y que es nuestro objetivo.
Mientras bajamos hacia ella, sin sendero, entre matorral, quedan a la derecha las ruinas del Corral de Gabriel.
Alcanzamos el vial. Avanzamos hacia la izquierda.
Conforme vamos andando tenemos enfrente (al este) la cima de Raso de Viloria. A la derecha el carrascal.
Dos minutos después atraviesa la pista un sendero, que un poco más tarde se une a la misma cuando ésta se cobija bajo el arbolado. Llevamos alambrada a la derecha.
Junto a la pista, protegida por un triángulo alambrado, está la entrada de la sima de Ameskoate; la abertura está disimulada por abundante vegetación.
Señala justo la cabecera del barranco del mismo nombre, que se desarrolla de aquí hacia el suroeste, desaguando hacia el valle entre dos agrestes paredones.
Nuestro itinerario cruza por la parte superior, descendiendo ligeramente para luego volver a subir, sin cambiar la dirección.
En cuanto empezamos a subir, dada la configuración del terreno, podemos aprovechar para atajar a través del matorral, torciendo unos 30º a la derecha para subir hacia el lomo cercano.
Si no estamos seguros seguiremos la pista hasta que confluya, en lo alto con otra (el camino de la Sierra). En el cruce torceremos a la derecha, y en otra bifurcación posterior también seguiremos la opción derecha.
De cualquier forma alcanzaremos una camino ancho, en principio herboso, y después unido a una pista que llega por la izquierda, comienza a descender (2:06 - 8,58 km) con decisión, hacia el valle…
Tras un tramo de bajada pronunciada hay un pequeño descansillo; alcanzamos el portillo de Albeika, donde se nos une otro camino ancho que llega de la izquierda.
A escasos metros, por la derecha de la pista, se abre un barranco rocoso, muy erosionado, por el que desciende un sendero desdibujado. Bajamos por aquí con rapidez.
Conforme descendemos llega un momento en que el sendero se deshilacha en varias opciones. Pasamos al lado derecho hasta que vemos cómo un ramal se mete por la vegetación y sale del barranco, avanzando con claridad entre las carrascas y descendiendo con mucha mayor suavidad.
Si hubiéramos seguido por la izquierda terminaríamos en Viloria.
Salimos a terreno algo más despejado y descendemos hasta el fondo de otro barranco (que es el de Ameskoate, por cuya cabecera hemos pasado antes). Cruzamos el cauce seco y encontramos una puerta en alambrada hecha con un viejo somier.
Al otro lado, subiendo un poco, hay un campo en barbecho. Por la derecha encontramos una alambrada que, sin cruzar, seguimos hacia el oeste unos 30 metros. Un poco más adelante, bajo unas carrascas, encontramos escalerilla que cruzamos. A escasos metros arranca un camino ancho que pronto se convierte en pista semiabandonada.
El recorrido de la misma comienza a transitar cerca de la ladera, en dirección oeste, sobre los campos de cereal. Traza numerosas revueltas que, en algún caso, podemos atajar por algún sendero; la ausencia de arbolado nos permitirá tomar decisiones.
Puerta de hierro. Cierra una alambrada de término.
La pista continúa al otro lado en iguales condiciones. Hace rato que estamos transitando por la zona norte del valle. Viloria y Galbarra quedan al sur, tras extensiones de campos de cultivo.
La pista se une con otra que llega de la izquierda.
Ulíbarri queda a la vista, y cercano. Ascendemos un poco.
A 20 metros hay un viejo lavadero con un buen chorro de agua fresca.
No obstante vamos a encontrar también otro lavadero y una excelente fuente al entrar al pueblo.
Ulíbarri.
Nada más llegar al pueblo, como decimos, nos espera una fuente de cuatro caños, con el lavadero cubierto. Alrededor hay bancos e incluso una zona de sombra.