Amescoa Alta - Paseando por las dos sierras
Recorrido: Eulate - Limitaciones - Ermita de San Lorenzo - Aranarache - Megasaroia - Molino de Eulate - Eulate
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
02/05/2008
19/05/2008
Método de Información de Excursiones
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Se extiende el valle de Amescoa entre las sierras de Urbasa-Limitaciones y Lokiz.
La Amescoa Alta es una amplio pasillo entre ambas sierras que llega hasta la muga con Alava y continúa más allá, con Larraona como última localidad navarra.
El paseo que proponemos parte de Eulate e inicialmente aprovecha uno de los numerosos puertos que ganan las alturas de Limitaciones. Recorremos después el borde de la sierra para disfrutar de las hermosas vistas con las que podemos recrearnos, divisando el valle a nuestros pies entre las ramas y la hojarasca del hayedo y los recovecos que nos deja el roquedo.
Así llegamos hasta la ermita de San Lorenzo, desde la cual descendemos por otro puerto hasta Aranarache, otra localidad del valle.
Atravesando el pueblo seguimos cuesta abajo para buscar los barrancos que rodean el cauce del Uiarra, río que recorre los pies de la sierra de Lokiz y va a desaguar al Urederra (al este).
Podemos ver junto al mismo restos de los molinos que aprovecharon en su tiempo el cauce, y que ahora están en ruinas.
Entraremos por el paraje de Mengosaroia para cruzar al otro lado.
En este tramo el avance se nos complicará debido al cierre de los caminos. No obstante es factible continuar con el itinerario mediante las sendas de ganado que sobrevuelan la ladera y que nos permiten llegar hasta las pistas que, desde el molino de Eulate nos permitirán regresar a la localidad inicial.
Recorrido lleno de contrastes y de cambios continuos en el paisaje.
Para llegar a Eulate marcharemos desde Pamplona a Estella para tomar la carretera de Urbasa (NA-718). Después de sobrepasar Zudaire tomaremos el desvío por la NA-7130, ya iniciada la ascensión del puerto, que por la derecha nos comunica, primero con San Martín de Amescoa y después con Eulate.
Ruta paso a paso
Localidad de Amescoa Alta a la que se accede desde la carretera que marcha de Zudaire hacia Álava, recorriendo el valle. Al entrar al pueblo torcemos a la derecha y ascendemos por sus calles hacia la parte más alta. El puerto que sube a Limitaciones está por este lado de Eulate.
En una puerta de hierro confluyen varios caminos que suben de esta parte del pueblo.
La superamos y subimos las primeras rampas girando a la izquierda.
Pista hormigonada con bifurcación. A la izquierda en ascenso. Algo más abajo la pista tenía un paso canadiense.
Una baliza indica el SL NA-280 que pasa por aquí.
Enormes bloques de rocas desprendidas del borde de la sierra van a jalonar nuestro avance y van a dar un interesante marco al paisaje.
El suelo hormigonado desciende hacia el cercano depósito de aguas.
A la derecha sigue ascendiendo el puerto una desviación con suelo herboso. Nos vamos por ahí.
0:15 - Empezamos a trazar curvas para salvar la fuerte pendiente. Nos acompañan las balizas del SL.
Otra vez pista cementada. Nos la encontramos cruzando de lado a lado.
En el encuentro tenemos un aska. Por la izquierda. Fuerte ascenso por el hormigón.
La pendiente es intensa durante un buen rato. Casi al final empiezan algunos descansillos.
Tenemos excelentes vistas sobre Eulate y el valle a nuestros pies. Hermosos robles jalonan el paso y nos dan sombra. A medida que ascendemos aparecen, al principio tímidamente, las hayas. Pero poco a poco van quitando el sitio a los robles y terminan adueñándose del bosque.
Alto o Puerto de Gonea. Llegamos así a la zona superior del monte de Limitaciones (geográficamente es la sierra de Urbasa).
Terreno llano o ligeramente ondulado.
Pasamos un paso canadiense y nos adentramos un poco en la meseta.
0:31 - Un camino desemboca en la pista desde la derecha. Mantenemos el principal.
Tras la primera curva llega de la izquierda una pista procedente de uno de los dos puertos que suben desde Aranarache.
Nos desviamos por la misma para cruzar en pocos metros una puerta de hierro y acercarnos al estrecho rocoso por el que sube el camino.
Sin llegar a él, y de inmediato, por la alambrada de la derecha pasamos la escalerilla y tomamos la senda semiborrada que se mete entre las hayas.
Iniciamos en este punto una travesía por los bordes de la sierra que nos va a llevar hasta la ermita de San Lorenzo.
Conviene mantenernos siempre cerca del borde del cortado. Por ahí la senda no ofrecerá apenas dificultades en su seguimiento. Si nos alejamos en exceso hacia la derecha nos encontraremos con zonas cerradas alternando con otras limpias.
Mojón límite entre Eulate y Aranarache.
De piedra, esculpido con una E hacia el este (Eulate) y una A hacia el oeste (Aranarache). Hacia el norte tiene grabada la figura de un haya y debajo una L (Limitaciones).
Nos mantenemos, como hasta ahora, cerca del cortado. Las hayas y las rocas aportan un bello marco al paisaje que se nos ofrece muchos metros por debajo.
A veces los restos de corta de leña pueden crear alguna pequeña dificultad de paso.
Pronto dejamos atrás la pequeña cota (inapreciable) de Santa Isabel, señalizada con una estaca vertical.
Una alambrada nos corta el paso en las inmediaciones de la ermita. De hecho se puede ver asomar el tejadillo cercano. No hay un paso claro, por lo que si no queremos probar a superar los alambres por encima podemos derivar hacia la derecha, en ligero descenso hacia el interior de Limitaciones y con algunos parajes llenos de leña cortada.
A pocos metros los alambres trazan un ángulo hacia la izquierda, pero el terreno por ahí está muy cerrado, así que mantenemos la dirección y damos un pequeño rodeo encontrando enseguida un sendero que se desplaza hacia el oeste.
Camino ancho, herboso, que cruza en diagonal.
A la izquierda, hacia la ermita cercana.
Ermita de San Lorenzo.
Muy humilde construcción. Nave sin adornos, con una puerta metálica que cierra la nave del culto (con una mancha blanca en forma de cruz sobre el dintel) y otro hueco adosado, en mal estado, que ofrece refugio.
A pocos metros una estaca vertical presenta el nombre «San Lorenzo». Algo más allá, hacia el oeste, otro mojón esculpido muestra la L de Limitaciones y el haya grabada. Otras sendas continúan por el borde en dirección hacia la ermita de San Benito, sobre Larraona.
Pero en este caso vamos a descender por el puerto hacia Aranarache.
Camino herboso, encantador, con fuerte pendiente que se sumerge de inmediato entre las hayas y los roquedos de la pendiente.
Junto al borde del monte. Desde la misma arranca en decidido descenso este puerto de Aranarache.
En la primera curva fuerte sale una senda de frente pero no tendremos en cuenta ninguna desviación. Lo mismo sucede en la siguiente.
Puerta de hierro. La cruzamos para seguir descendiendo.
Tres minutos después…
Confluencia con la pista que sube hacia el otro puerto (el que hemos visto cuando hemos iniciado la travesía por el borde del monte).
A la derecha sigue el descenso hacia el pueblo cercano.
Pasamos otra puerta de hierro y alcanzamos en pocos metros las primeras edificaciones de Aranarache.
Descendemos hacia la carretera.
Pasamos junto al lavadero y bajamos un poco a la izquierda hacia la iglesia y el frontón cercanos.
Cruzamos la carretera y seguimos descendiendo, al otro lado del pueblo, para girar a la derecha y tomar pista hormigonada que se aleja, suavemente descendente, hacia el eje del valle.
El cemento se termina. Sigue la pista, amplia, de grava, recta y en dirección sur. Una acequia nos acompaña junto a la cuneta izquierda.
Dejamos el pueblo a nuestra espalda en alto (imagen izquierda).
Conforme avanzamos hay sendas puertas de hierro a la derecha que cierran otros tantas pistas perpendiculares que se alejan de la nuestra (las coordenadas de arriba corresponden a la última).
1:40 - 5,920 km - Otro camino se aleja hacia una nave ganadera a la derecha. Comenzamos a ganar algo de altura.
Puerta de hierro. Subimos un poco y encontramos una bifurcación. Por la izquierda, en ligero descenso, bordeando un lomo que queda a la derecha con una borda sobre nosotros rodeada de robles en un terreno muy limpio.
Bifurcación. Por la derecha, en descenso.
El camino, de inmediato, se estrecha y se convierte en delgada senda que marcha junto al cauce de un arroyo. Enseguida pasa al lado izquierdo y el arroyo se hunde en una estrecha barrancada. En el bosque abundan los majuelos y los arces. Aparecen también algunos mostajos.
Paraje de «Mengosaroia». El profundo barranco en que se ha convertido nuestro arroyo desemboca en otro más agreste todavía, el del río Uiarra, el cauce principal que de este a oeste desciende por la base de la sierra de Lokiz. Nuestra senda gira 90º a la izquierda y acompaña al Uiarra por el margen izquierdo, descendiendo hacia el cauce por parajes semi-cerrados.
Puente de Mengosaroia. De cemento, sin barandilla.
Lo cruzamos para buscar la continuación.
Aquí comienza la parte más compleja de la ruta.
Inicialmente no hemos de seguir la senda que empieza a desplazarse hacia la derecha, remontando el río, pues nos llevaría en sentido contrario.
Sin camino inicial ganaremos algo de altura entre la vegetación, por lo más abierto, buscando sendas de ganado que empiecen a recorrer la ladera hacia la izquierda (oeste). Una vez encontradas hemos de mantener la altura (en ocasiones remontando algo más), para irnos manteniendo en alto sobre la ladera (muy inclinada) que cae hacia el río. Por la derecha también se ven algunos restos de sendas, pero no hemos encontrado la continuidad.
Nos lo tomaremos con calma y eligiendo en cada momento la continuidad.
Después de ir enlazando sendas y superar algunas dificultades, nos encontramos con una zona descarnada, desprendimiento de margas calizas grisáceas, que hemos de superar para acceder a terreno abierto y más «amable». Cruzamos con precaución para evitar resbalones.
Al otro lado, en pocos metros, encontramos las huellas herbosas de un camino recto, ancho y claro. Lo seguimos hacia el este y en poco rato…
Salimos a una pista. Sobre ella destacan dos espectaculares robles.
A la izquierda. Pronto vamos paralelos al río, que corre bastantes metros por debajo.
Pista que desciende de la derecha. Las dos se unen en una sola que desciende hacia el río.
Pocos metros antes hemos tenido oportunidad de contemplar la presa del antiguo molino de Eulate.
Puente del Molino. Con barandillas.
A la izquierda quedan las ruinas de lo que fue la edificación.
Después de atravesarlo nos metemos en un desfiladero con fuerte pendiente ascendente por pista hormigonada. A la izquierda tenemos un profundo barranco lleno de arbolado.
2:57 - Se suaviza algo la pendiente. El hormigón se sustituye por tierra. Aún lo veremos aparecer en una curva cercana.
Pasamos bajo una borda que ocupa un lugar espectacular sobre el barranco. La pista traza una curva y la pendiente casi desaparece.
Pronto, por la derecha, llega un camino procedente de la borda citada.
Al fondo se divisa ya la localidad de Eulate.
Una estaca colocada a la izquierda del camino nos da el nombre del paraje: «Arbero».
Poco antes de un puente cruzamos una pequeña regata. Un camino se incorpora por la derecha.
Por la izquierda también llega algún otro.
Cruzamos el puente y a renglón seguido un paso canadiense para dejar atrás la alambrada. Salimos a terrenos abiertos del valle.
A partir de ahora varias pistas se van a ir incorporando a ambos lados.
En algunos parajes veremos grandes acopios de leña a ambos lados de la pista.
Cruce perpendicular de pistas.
Seguimos rectos hacia el pueblo, otra vez con el suelo de hormigón. Por la derecha tenemos un complejo de granjas con numerosos edificios, algunos de varios pisos.
Más allá casi llegamos ya a las afueras de Eulate.
Lavadero, a la izquierda.
Está rodeado por askas adosadas a las paredes, con abundante agua.
Algo más allá tenemos una báscula para vehículos pesados. Se inician las calles del pueblo.
Si hemos de ir hacia el punto donde hemos comenzado el itinerario, tomaremos por la derecha.
Carretera que cruza Eulate.
Fin del itinerario.