Por la vía verde del Plazaola: Lekunberri-Túnel de Uitzi
Recorrido: Lekunberri - Túnel de Uitzi
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
14/08/2004
18/08/2004
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
La recuperación de los antiguos recorridos de los trenes de vía estrecha desaparecidos ha supuesto en todas partes el descubrimiento de pequeños tesoros.
Los senderos construídos a partir de las viejas estructuras se convierten, especialmente en su paso por las zonas rurales, en caminos que brindan el relax y el alejamiento de las urbes por zonas de fácil tránsito, de escasas o nulas pendientes, y rodeadas de la vegetación más primigenia en muchos casos.
El Plazaola es un excelente ejemplo. Transita además por lugares cuyas vistas son privilegiadas. Contemplar en cada vuelta del camino un horizonte como el de las Malloas es un regalo visual. Si además va acompañado de pequeños desfiladeros, bosques llenos de sombra proporcionada por árboles de especies diversas, esperar la sorpresa a la salida de un túnel o de una curva es todo un placer.
El recorrido narrado llega sólo hasta la boca del túnel de Uitzi. No obstante, más allá, esta vía sigue y está acondicionada, hoy en día hasta la localidad guipuzcoana de Andoain.
En RutasNavarra ya se publicó y puede disfrutarse este mismo recorrido, algo más largo, para BTT.
Ruta paso a paso
Iniciaremos la ruta en el cruce que la carretera de entrada a Lekunberri desde Pamplona forma con el desvío hacia San Miguel de Aralar e Iribas.
Al otro lado, es decir, a la derecha según entramos de Pamplona a Lekunberri, asciende en curva otra carreterilla asfaltada que tuerce a la izquierda.
Pasamos junto a la antigua estación del Plazaola, ahora convertida en oficina del Consorcio y de información sobre la Vía Verde.
El edificio mantiene su estructura original. Restaurado el andén, incluso luce su hermoso reloj, como toda estación que se precie.
Seguimos por el carretil, que una vez sobrepasada la estación alcanza, a 90 metros, el desvío a la izquierda (en la curva) donde se inicia el camino por la antigua caja del tren.
De inmediato la vegetación nos acoge y nos llena de sombra. Se advierte en un cartel que se trata de una zona peatonal.
Plátanos de sombra, nogales y arces comunes, nos reciben y dejan entrever las casas de Lekunberri, abajo a la izquierda.
Encajonado entre dos taludes casi verticales, el camino enfila un ligero ascenso. Una pasarela con barandilla sobrevuela la zona.
Avanzamos entre zonas estrechas y vistas sobre la localidad.
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A la derecha queda una escalera con barandilla cuyos escalones están construidos con traviesas.
Asciende hacia un mirador estratégico sobre Lekunberri y las Malloas.
Un minuto después...
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Para evitar la entrada de vehículos, un gran pedrusco en el centro de la vía nos recibe a la entrada del primer túnel después de pasar por un puente con barandilla.
El túnel es corto y por lo tanto no necesita iluminación.
Al salir el camino gira en descenso a la izquierda.
Tilos, abedules, zarzamoras y otros arbustos.
Se une a una pista cementada con fuerte pendiente ascendente que seguimos unos pocos metros a la derecha antes de pasar bajo la autovía por un pasadizo moderno.
Al salir de estos taludes una alambrada nos separa a la derecha de unos prados inclinados y finaliza junto al arco de un antiguo puente, cubierto de hiedras, que soportaba el paso de otro camino hacia una borda que domina los prados.
Robles y tilos abundan en la zona. Después una amplia curva da paso a una zona de descanso y sombra, con mesas y bancos de madera.
Al salir de una zona de sombra circulamos sobre la autovía.
Las Malloas quedan de telón de fondo.
Siete minutos después, en un robledal, pasamos por el área de la carbonera. A la derecha sale un sendero con suelo de traviesas que conduce a una zona donde podemos apreciar cómo trabajaban los carboneros en los bosques. Tenemos incluso una carbonera.
Pasamos a continuación bajo otro puente de piedra lleno de vegetación. Sobre el mismo pasa otra senda.
Entramos en un túnel más largo que dispone de iluminación artificial.
A la izquierda, cada pocos metros, disponemos de interruptores. Incluso con tranquilidad podemos pasar por el interior a oscuras, pues para cuando dejamos de tener luz ya empezamos a vislumbrar la salida.
Al otro lado del túnel un camino se va en fuerte pendiente hacia abajo a la izquierda. Seguimos entre barandillas de madera y poco después aparece la autovía de nuevo bajo nosotros.
Otro túnel corto, no iluminado.
A la salida vemos que la autovía y nuestro camino se separan definitivamente, pero ahora tenemos debajo la carretera que sube al alto de Uitzi.
Una barandilla de hierro nos separa de la ladera.
Baliza que indica el desvío a la izquierda del PR NA-84 en dirección a Gorriti.
Marchamos ya a la misma altura que la carretera, y en cinco minutos el camino desemboca en la carretera. Una finca particular ocupa ahora el terreno del antiguo tren y durante un tramo hemos de seguir el arcén de la misma antes de retomar el camino.
Estación de Uitzi. También muy bien conservada, ahora dentro de la propiedad particular citada. Está junto a la carretera.
Al fondo vemos todavía el soporte del depósito de agua que alimentaba las locomotoras.
Junto a este depósito y una regata que cruza por debajo del asfalto, una baliza indica la continuación del camino.
Entramos unos metros en el camino para torcer a la izquierda por un paso canadiense ¡de piedra!
Boca del túnel de Uitzi.
Por el interior es difícil continuar. Hay 2,7 kms de oscuridad (no está acondicionado), y el suelo no está en perfectas condiciones. No obstante es interesante adentrarse un poco para observar cómo se han formado ya incipientes estalactitas con las filtraciones acuosas en el techo. Cientos de agujas calcáreas tachonan la bóveda.
La continuación puede hacerse por carretera o, según parece, por un camino que remonta por la derecha.
Nosotros dejamos aquí el camino y su descripción. Como paseo es una excelente experiencia al alcance de cualquiera. La vuelta por el mismo camino resulta igual de agradable.