Travesía "Dos Mares": Del Cantábrico al Delta del Ebro
Lo que comenzó como una reunión de amigos jubilados en Puente la Reina/Gares, con la idea de seguir el curso del
Arga y el
Ebro hasta el Mediterráneo, terminó convirtiéndose en un proyecto de conexión total. Tras barajar diversas rutas, el grupo trazó un itinerario inteligente: aprovechar los cauces naturales hasta Zaragoza y enlazar allí con la histórica
Vía Verde del Val de Zafán. El plan original fue "creciendo" sobre la marcha.
Aunque el plan original nació a orillas del Arga, la ambición del grupo fue creciendo con cada kilómetro. Surgió entonces un deseo compartido: unir el Cantábrico con el Mediterráneo.
Si bien la logística inicial nos llevó directamente hacia el sur, el compromiso con esta visión no se olvidó. Fue en agosto de ese mismo año cuando se completó la pieza que faltaba: la etapa Donostia-Iruña.
A pesar de ser realizada de forma posterior al cuerpo principal del viaje, este trayecto dotó a la aventura de un significado mayor. No fue solo un recorrido fluvial siguiendo el Ebro; se convirtió en una transversal completa de la península, conectando las olas de San Sebastián con la paz del Delta.
La Previa, algunos integrantes decidieron calentar piernas con una etapa adicional desde Pamplona hasta Gares.
El viaje comenzó en Puente la Reina/Gares, donde el grupo al completo inició la marcha siguiendo fielmente la orilla del Arga. El camino nos llevó a serpentear junto al cauce del río hasta su encuentro con el Aragón, acompañando sus aguas hasta la localidad de Milagro. Fue allí donde nuestras rutas confluyeron con el imponente Ebro, el gran guía que nos escoltaría en adelante. Tras dejar atrás Tudela, nos presentamos en Zaragoza, marcando un hito fundamental en nuestra travesía por la ribera navarra y aragonesa.
Desde la capital maña, emprendimos una etapa intermedia de transición para alcanzar La Puebla de Híjar. Una vez allí, cambiamos el paisaje fluvial por la nostalgia del hierro, incorporándonos al trazado del antiguo ferrocarril del Val de Zafán. Este recorrido histórico nos permitió rodar con fluidez hasta Tortosa, donde nos reencontramos con la orilla del Ebro para escoltarlo en sus últimos kilómetros hacia el mar. El descenso final nos condujo directamente al corazón del Parque Natural, culminando la aventura con una etapa llana y luminosa que recorrió gran parte del Delta del Ebro.
Sin embargo, la ambición de este grupo de amigos no se detuvo en la desembocadura. Para redondear la gesta y cumplir el sueño de unir los dos mares, se sumó la pieza que faltaba en el rompecabezas: la conexión con el Cantábrico. Aunque se realizó como una etapa posterior en el mes de agosto de ese mismo año, algunos miembros completaron el trayecto desde Donostia hasta Iruña/Pamplona siguiendo el trazado de otra ruta histórica, la
Vía Verde del Plazaola. Con este último esfuerzo, el proyecto alcanzó su verdadera magnitud, transformándose en una travesía épica que conectó las olas de San Sebastián con las marismas del Mediterráneo, uniendo paso a paso toda la geografía que separa ambos mares.
Esta combinación de Vías Verdes (Plazaola y Val de Zafán) y Caminos Naturales Fluviales (Arga y Ebro) ha permitido al grupo completar un recorrido de enorme valor paisajístico y humano, demostrando que la jubilación es solo el comienzo de las grandes rutas.
A continuación, se detallan los tramos que dieron forma a esta travesía, conectando el Cantábrico con el Mediterráneo: