Camino de Santiago «Francés». Etapa 2. Larrasoaña - Pamplona
Recorrido: Larrasoaña - Zuriain - Irotz - Villava - Burlada - Pamplona
Autor: Rey Bacaicoa, Javier
03/08/2002
07/09/2002
Mapa de la ruta
Descripción general de la ruta
Esta etapa suele ser la 2ª en el itinerario de la mayor parte de los peregrinos que inician el Camino de Santiago en Roncesvalles/Orreaga.
Algunos finalizan el día anterior en Zubiri (véase el recorrido Roncesvalles-Larrasoaña). Pero otros continúan hasta esta localidad por dos cuestiones. Tienen información de que la oferta de alojamiento del albergue es mejor, y por otro lado, al hacer más corta la etapa de hoy, disponen de más tiempo para disfrutar su visita a Pamplona, fuerzan menos la aclimatación por lo que pueda suponer el 2º día de camino...
El albergue de Larrasoaña se encuentra en el centro de la localidad, en un edificio propiedad del concejo, y dirigido desde hace años por Santiago Zubiri Elizalde, socio de los Amigos del Camino de Santiago en Navarra, una excelente persona siempre pendiente de cualquier necesidad de los peregrinos. Para obtener más información sobre el mismo véase la descripción de la etapa Roncesvalles-Larrasoaña. Al final de la misma se ofrecen datos de este albergue.
La etapa en sí es muy sencilla y de agradable caminar. No tiene apenas desniveles, y las únicas ascensiones (si así se pueden calificar), son las de Akerreta, Arleta y la final de las murallas de la capital.
La entrada en Pamplona resulta agradable, pero todavía se puede mejorar si se desea, desviándose en la ermita de la Trinidad de Arre y siguiendo el Parque fluvial (alternativa nº 2 del mapa), hasta el límite del término municipal de Burlada, con lo que reduciremos el poco trasiego urbano que vamos a encontrar al final a los últimos metros antes de llegar al albergue de San Cernin.
Ruta paso a paso
Larrasoaña Centro de la localidad.
Si salimos del albergue de peregrinos tomaremos a la derecha, por la calle principal, hacia la iglesia. Por delante de la misma tomamos una desviación a la derecha para acercarnos al puente sobre el río Arga y cruzarlo, llegando pocos metros después al punto donde, desde la izquierda, en descenso, llega la etapa anterior. Hay un panel explicativo en el cruce, y un cartel con el nombre de la localidad y debajo, tachado, el texto "Refugio de peregrinos".
Seguimos de frente, en dirección sur, en ligero ascenso. En poco rato entrevemos, al fondo, las casas de Akerreta.
Vamos bordeando la ladera de un barranco y, en 8 minutos, tras pasar por un puentecillo sobre un torrente (seco en verano), comenzamos a ascender en corto zig-zag al núcleo urbano de Akerreta.
Pequeño núcleo de casas, algunas de ellas en obras. Enseguida alcanzamos una fuente metálica verde desde la que torcemos a la derecha y salimos del pueblo en descenso.
Tras pasar una puerta (foto) seguimos descendiendo por una senda estrecha con matorrales a ambos lados.
Nogales, arces, boj, matas muy desarrolladas de pacharanes, nos dan frescor y a veces sombra. Aparecen también, entre las matas, las vides silvestres, el orégano, el sauco y otras especies.
Pronto vemos algunos pinos silvestres. A la derecha se oye, lejano, el ruido de la carretera.
Seis minutos después de salir de Akerreta entramos en una galería arbórea que ofrece una tupida sombra, ideal para el camino en verano.
Cruce con una carretera.
Tomamos a la izquierda unos pocos metros para seguir en la misma dirección que traíamos por un camino que sale de la misma, debidamente marcado por un mojón con vieira.
Pasamos otra puerta de madera y pronto nos sumergimos en la sombra de un pinar.
Tres minutos después nueva puerta. Salimos después a un claro, entramos de nuevo en el bosque y en cinco minutos más cruzamos otra puerta.
El pinar es un bosque no muy espeso, y en el mismo crecen otras especies arbóreas y arbustivas, como arces, avellanos, pacharán, boj, y un suelo muy colonizado por la vegetación.
Iniciamos un fuerte descenso facilitado por unas escaleras construidas con traviesas de madera. Vamos bajando por un camino que va haciendo eses.
Salimos momentáneamente a un claro. Frente a nosotros vemos, al fondo, el vallecito donde está enclavada la población de Idoi, construida en la ladera, más allá de la carretera general.
Cuando finalizamos el descenso de esta "escalinata", el camino nos ha situado junto a la orilla del río. Una abertura junto al camino nos permite entrar, si lo deseamos, en la galería vegetal que da sombra al cauce.
Continuamos a partir de aquí siempre cerca del cauce.
La vegetación arbórea se ve condicionada por ello. Alisos, chopos, sauces,tilos, lianas, bojes, olmos, avellanos, arces y otras especies conforman una vegetación "de ribera" que nos da una fresca sombra y hace muy agradable el camino en días de sol.
Algunos robles aparecen entre estos árboles. A veces nos alejamos unos metros o salimos a zonas despejadas para volver a entrar bajo galerías arbóreas, pero siempre cerca del río.
0:47 - Pasamos junto a una presa, ya con Zuriain a la vista.
Pista que, llegando de nuestra izquierda, cruza el río para entrar en Zuriain por un puente con barandillas de hierro.
A la izquierda ha quedado un panel explicativo. Cruzamos el puente, pasamos entre dos casas y torcemos inmediatamente a la izquierda, paralelos durante unos metros a la carretera mientras ascendemos al arcén de la misma.
A partir de este punto, durante unos siete minutos, vamos a circular por uno de los escasos tramos de carretera general que el peregrino jacobeo debe pasar en todo su itinerario en Navarra. Se trata de un tramo recto desde la salida de Zuriain hasta el cruce con la carretera de Ilurdotz. Suponemos que no es necesario advertir de la debidas precauciones de caminar por el arcén que deben tomarse en estos casos.
Cruce a la izquierda. Desvío hacia Ilurdotz.
Tomamos esta carretera que no tiene apenas tráfico y descendemos suavemente por ella al encuentro, de nuevo, del río.
Al fondo vemos el puente.
Cruzamos el Arga de nuevo a su margen izquierdo.
Nada más pasar el puente, mientras la carretera gira a la izquierda, nosotros tomamos de frente una desviación por pista amplia, entre las tapias de dos chalets.
Fresnos, nogales, espinos blancos, nos acompañan. Tres minutos después dejamos a la izquierda del camino las ruinas de una antigua instalación que parece una cantera.
Inmediatamente después de superadas las ruinas llegamos a un doble cruce.
Primero tomamos el ramal derecho, en suave descenso y a continuación el izquierdo, en llano. Están perfectamente señalizados por flechas amarillas.
(En la imagen vemos el segundo de los desvíos). Treinta metros más allá circulamos junto a una pared, y en cincuenta metros caminamos bajo un pinar.
Cuatro minutos después vemos que estamos muy altos sobre el río, con una barandilla de madera que nos protege. Bordeamos hacia la izquierda un barranco. Abajo, al otro lado del río, hay una explanada llena de troncos de madera.
Tras salir de una galería arbolada alcanzamos la localidad de Irotz. Entramos en zona cementada, entre dos casas, por una calle que desciende.
Bajamos hasta alcanzar una tapia en la que tenemos una fuente bajo una zona con sombra a la izquierda, y a la derecha barandilla sobre un barranco. En verano todo está seco, pero incluso así no deja de ser un lugar muy agradable para hacer un alto en el camino.
Después subimos hacia la iglesia y continuamos, por la derecha, descendiendo de nuevo hacia el puente que cruza otra vez el río cerca de la carretera, siete minutos después.
Al cruzar el puente ascendemos en curva hacia la izquierda.
En pocos metros se inicia, junto al río, la entrada en obras del parque fluvial del río Arga, que empieza aquí y circula, por caminos cementados, junto al río por toda la comarca de Pamplona. Pero no es aconsejable, lógicamente tomarlo, pues iríamos dibujando todos los meandros del río.
Sólo diez metros más arriba se inicia una humilde y estrecha senda, marcada por un mojón con vieira, que circula muy próxima al arcén de la carretera. Es nuestro camino.
Caminamos casi en línea recta, en llano, paralelos a la carretera. Bajo nosotros vemos cercana la pista del parque fluvial, que al acercarnos a Zabaldika se aleja definitivamente.
El núcleo de la localidad se encuentra algo más alto, en la ladera, al otro lado de la carretera general. A este lado pasamos entre algunas casas. De la derecha entra un camino (véase el PR-5067, que coincide en su discurrir a partir de este punto hasta llegar a la ermita de la Trinidad de Arre).
Atravesamos estas casas en la dirección que traíamos y salimos enseguida más allá, sin cambiar las características de la senda. Lo mismo que antes, seguimos junto a la carretera.
La pista del parque fluvial se ha alejado unos 300 metros a la izquierda.
Hemos de cruzar la carretera. Estamos a la vista de un merendero. Pasamos al otro lado y entramos inmediatamente en una desviación asfaltada de unos 300 metros que nos situa en un paraje con mesas y bancos de piedra, con arbolillos jóvenes, papeleras, instalaciones para hacer fuego, agua potable e incluso dos servicios con lavabo incluido.
Suele ser lugar habitual de descanso de peregrinos y turistas.
Por la derecha de la zona asfaltada por la que hemos llegado resulta muy visible la continuación. Dos barandillas de madera cruzan la cuneta y nos introducen en una senda irregular, de tierra y piedras, que asciende por la ladera con cierta pendiente. En pocos metros nos situamos a cierta altura y comenzamos a discurrir por la ladera, más o menos en llano, protegidos de la altura sobre el río por una sucesión de barandillas.
Descendemos algo entre árboles frutales. Al otro lado vemos una ermita, en la ladera contraria.
Ermita de piedra.
Hemos entrado en e señorío de Arleta, de propiedad privada, pero que permite de forma inmemorial el paso de los peregrinos por sus terrenos.
Dejamos a nuestra izquierda el palacio, la ermita y algunas instalaciones. Seguimos recto y salimos del mismo por zona frondosa.
Dos minutos después, superando un pequeño puente, dejamos el señorío y continuamos por senda entre robles. Algunos saucos y arces silvestres. Al otro lado, en algunos tramos despejados, divisamos el salvaje desmonte que ha provocado la urbanización de Olloki. Al fondo vemos también la urbanización en torno al castillo de Gorraiz.
La huella de lo "urbano" comienza a manifestarse.
A la vista de la variante Este (al fondo), encontramos a la derecha del camino una placa que nos informa que pasamos junto al lugar donde se levantó en la edad media la población de Burrin (despoblada desde el siglo XIV).
El camino gira y desciende hasta una curva a la izquierda.
Desviación a 100 metros de la variante.
El ramal derecho nos obligará a cruzar la variante. Puede resultar peligroso, por la velocidad de los vehículos y la visibilidad no muy buena en dicho punto.
Es más cómodo tomar por la izquierda, donde se hizo un túnel bajo la misma, que resulta seguro y sencillo.
A la salida torcemos a la derecha y ascendemos durante unos metros.
Al llegar a lo más alto pasamos junto a una caseta de cemento y entramos en una carreterilla asfaltada que desciende junto al monte y paralela a la variante.
Vamos descendiendo junto a un bosque de pino silvestre con algunos robles sueltos.
A la derecha, bajo nosotros, tenemos la variante este, que soporta bastante tráfico. Más allá el monte Larzabal.
El camino asfaltado se va desviando algo a la izquierda, deja un transformador a su derecha y alcanza las cercanías del río Ulzama (afluente del Arga).
Puente de la Trinidad de Arre.
Al otro lado se levanta la hermosa ermita medieval de la Trinidad de Arre. En ella se asienta también el albergue de peregrinos.
No es el único de la zona. Para quien llega ya con los pies afectados puede ser una excelente alternativa. Para quien desee conocer la capital, sin embargo, es conveniente continuar todavía unos cinco kms.
El camino continúa por la calle mayor de Villava, por un entorno urbano. Sin embargo, para quien lo desee, y dado el desarrollo de los parques fluviales que se han construído últimamente, podemos optar por una alternativa más agradable.
Describiremos a partir de este punto los dos caminos. Su longitud es semejante. El urbano está señalizado, en cuanto que es el oficial. El fluvial no, pero no tiene ninguna dificultad para seguirlo.
POR EL ENTORNO URBANO (señalizado)
Cruzado el puente pasamos bajo los soportales de la ermita, que hacen ángulo recto y salimos a la calle mayor de Villava. Vamos avanzando por ella. La calle es irregular en su anchura, pero sigue en línea recta hasta salir a un cruce semafórico.
Pasamos al otro lado y continuamos en la misma dirección que traíamos. Resulta más cómodo circular en cuanto podamos por el margen derecho.
Tras una rotonda pasamos junto a la iglesia y convento de los PP. Dominicos, heredado de un antiguo casino de comienzos del siglo XX. La arquitectura del edificio, así como del cercano laboratorio y escuela de peritos agrícolas, resulta muy singular y contrasta con lo insípido de las edificaciones modernas que los rodean.
Seguimos adelante, contrastando las construcciones de ambos lados de la calle (con antiguos chalets a la derecha y edificios de varias alturas a la izquierda).
2:24 - Burlada. Cuatro minutos después, bruscamente, finaliza la amplia acera por la que circulábamos, así como los chalets. El urbanismo se torno duro y agresivo. Seguimos circulando por la calle Mayor de Burlada...
A la altura de "Talleres Garysa", tras un cartel de la casa Renault, y tras pasar junto a una placa de las Religiosas del Amor de Dios, se toma a la derecha una desviación en diagonal.
Tras superar la primera manzana nos desvíamos a la izquierda hacia un semáforo cercano. Cruzamos así al otro lado, junto a una empresa de productos de jardinería y tomamos por la acera a la derecha.
Inmediatamente tomamos por la carretera que sale a la izquierda. No necesitamos siquiera bajar de la acera. Nos metemos por ella y notaremos al cabo de un rato, a nuestra izquierda, la cercanía del río Arga.
La acera, con sombra, nos lleva en llano hacia el oeste, hasta llegar al límite del término municipal y entrar en el de Pamplona.
En este punto la acera desaparece y hay un panel que muestra el mapa de Pamplona con el paso del camino jacobeo en forma de una línea roja. A continuación encontramos la sociedad "LAGUN ARTEA".
En dicho punto se une al itinerario 2, que viene por el parque fluvial.
La descripción continúa al final de éste.
POR EL PARQUE FLUVIAL (no señalizado)
Sin cruzar el puente que pasa a la ermita de la Trinidad de Arre tomaremos el camino amplio, cementado, que sigue la orilla del Ulzama por su margen izquierdo.
Varias presas subsisten del complejo que canalizaba el agua a la antigua fábrica de Onena.
Unos 100 metros más abajo el camino ancho se aparta del margen y una senda estrecha, por la derecha de un seto bajo, nos permite mantenernos junto al mismo, tomando más abajo a la derecha de una fuente situada en una pared azulejada que nos separa del complejo deportivo de Villava. La senda se introduce entre el seto de la instalación deportiva y la orilla del río.
El arbolado nos cobija. Álamos y alisos predominan sobre otras muchas especies, como los plataneros, los fresnos, los arces, los sauces, álamos blancos, avellanos y castaños de Indias. Hay también serbales y arces negundos.
Tras recorrer trescientos metros bajo el arbolado el camino pasa junto a una pasarela peatonal que permite a los vecinos de Villava superar el Ultzama desde el casco urbano para acceder a la sociedad deportiva, que queda a nuestras espaldas.
Seguimos junto al río y, algunos metros más adelante, vemos cómo se abre el horizonte a la izquierda y se nos acerca la carretera que une Huarte y Villava.
Puente de la carretera sobre el Ultzama. Una vez atravesado, con precaución, cruzamos también al otro lado de la carretera (hay un paso de cebra a 30 metros del final del puente), y continuamos por el otro lado, volviendo de nuevo junto a la orilla (ahora la derecha) del río. Delante de unas naves hay un jardincillo y una fuente.
La empresa "IONGRAF" deja un pasillo entre sus naves y el río con una barandilla que nos permite seguir junto al agua. Al otro lado del cauce el arbolado no nos deja ver cómo se acerca el río Arga, escondido tras la vegetación, que habíamos abandonado junto a Zabaldika.
Justo al terminar la barandilla e iniciar un descenso que nos permite situarnos más cerca del agua, hemos de fijarnos bien para observar cómo el caudal del Arga parece surgir tras los árboles. La unión de ambos ríos se realiza discretamente.
La vegetación es una mezcla de especies típicas de los sotos ribereños con las de los campos de cereales colindantes.
El camino sigue al frente y desciende ahora casi a la altura del cauce. Continúa el arbolado de ribera a nuestra izquierda: sauces, alisos, chopos, algún olmo, algún nogal...
Puente que une Burlada con la variente Este.
La vía recién abierta tiene bastante tráfico. Pasamos bajo la misma y ascendemos por piso de grava apisonada.
En la margen contraria del río se va levantando el terreno, creando un talud casi vertical de margas calizas, fuertemente erosionado, y donde podemos ver, en días primaverales, los vencejos tomando barro para la construcción de sus nidos.
Pronto la grava pasa a ser camino de cemento, que continuará así casi todo el resto del camino.
Tres minutos después pasamos junto a unas huertas protegidas por malla de alambre y red de tejido plástico.
Parque de "La Nogalera" en Burlada.
Durante un buen trecho tenemos el río a nuestra izquierda y el parque a la derecha. Los nogales abundan, como su propio nombre hace suponer, (sobre todo a nuestra izquierda), pero también hay muchos otros árboles: plátano de sombra, catalpa, serbales, y sobre todo chopos de gran altura. Este parque es anterior al acondicionamiento del Parque Fluvial, y de ahí el porte superior del arbolado. Entre otras cosas está dotado con fuente, parque infantil etc.
Al otro lado domina el horizonte, sobre el talud margoso antes descrito, un enorme depósito de aguas. Ya vemos al fondo, entre el follaje, las torres de la catedral de Pamplona.
Al final del parque hay un suave descenso de unos metros para acceder a la izquierda a un antiguo puente que atraviesa el río, y en el que muchos muchachos se aficionan a la pesca.
Sin entrar en el puente, pasamos de largo y continuamos en la misma dirección que llevábamos, ahora introduciéndonos entre el río y el seto que nos separa del complejo deportivo municipal de Burlada.
Pasamos junto a los campos de fútbol, beisbol y las piscinas municipales. Una verja con seto nos separa de los mismos.
Al otro lado del río vemos varias huertas que aprovechan el espacio que separa el mismo de la ladera. El camino va girando lentamente hacia el norte.
El pasillo por el que avanzamos acaba por introducirse en un túnel peatonal que nos permite pasar bajo la carretera general que desciende de Pamplona. (Si quisiéramos, antes de superarlo, a la derecha, un pasillo permite desviarse hacia Burlada).
Una vez atravesado el túnel seguimos junto al río, ya en dirección a la Magdalena. Nos reencontramos de nuevo con flechas amarillas que nos indican el Camino de Santiago. Proceden de desviaciones del principal, del que volvemos a estar muy cerca.
Cerca de las instalaciones de Lagun-Artea, el camino del parque hace un extraño: se acerca a la carretera, girando a la derecha, y vuelve a girar hacia el río, ahora con vallado de madera protegiendo de la altura sobre el cauce. Estamos en la muga entre Burlada y Pamplona. Olvidamos el río y nos quedamos en la estrecha y poco transitada carretera que pasa por este punto.
Aquí se une esta variante de nuevo al camino señalizado, habiendo evitado el tráfago urbano de la calle Mayor de Villava y la de igual nombre de Burlada.
En el punto de unión nos encontramos un panel (círculo amarillo) que, por ambos lados, nos muestra un plano de Pamplona con el itinerario jacobeo atravesándola. Presentaremos una reproducción del mismo en la siguiente etapa.
ITINERARIO UNIFICADO
A partir de aquí ambos caminos se unen y seguimos por la carretera. Utilizamos horario y distancias del itinerario 1, que es el "oficial". Pasamos de inmediato junto a la sociedad "Lagun-Artea" y avanzamos entre diversas casas de labor, huertas, tapias...
Merece la pena detenerse un momento frente a la "Casa de Las Conchas", en la que una gran cantidad de bivalvos dibujan en su fachada varios escudos.
Tras superar varias desviaciones que no tomamos, nuestra carretera acaba saliendo a otra, perpendicular, al otro lado de la cual tenemos el río, y sobre él la silueta de las torres de la catedral de Pamplona.
Pasamos a la senda cementada que discurre por el otro lado y tomamos a la derecha, hacia el cercano puente medieval.
Puente medieval de la Magdalena.
Antes de superarlo tenemos un crucero a la derecha. Si lo deseamos podemos desviarnos, después de cruzarlo, unos 50 metros a la izquierda, y entre el arbolado podremos admirar un segundo crucero.
Para seguir nuestro camino, desde la salida del puente se desvía un caminillo asfaltado que asciende en 40 metros hasta la acera de la carretera que baja de Pamplona hacia el barrio de la Txantrea.
Cruzaremos el semáforo que hay en este punto y volveremos a cruzar una segunda carretera que en este punto confluye con la anterior, para acercarnos a las murallas.
Una vez pasamos al otro lado entraremos en la zona herbosa entre dos lienzos de muralla. La senda se introduce entre ellas hacia la derecha, y avanza por un pasillo que gira 90 grados y comienza a ascender hacia un puente levadizo, el "Portal de Zumalacárregui".
"Portal de Francia o de Zumalacárregui".
Era una de las puertas de las murallas de la ciudad, que se conserva en bastante buen estado. Ascendemos por fuerte rampa y tras pasar por un arco entramos en el casco viejo de Pamplona.
Seguimos de frente, por la calle del Carmen, todavía en ligero ascenso. Bajamos después por la calle de Navarrería para desembocar en Mercaderes, y a través de la misma llegar a...
Plaza del Ayuntamiento.
Saliendo de la plaza por el lado contrario del que entramos, y tomando al fondo a la derecha, un poco más allá tenemos la iglesia de San Cernin, junto a la cual se abre el albergue de peregrinos, en el arranque de la calle Ansoleaga.
Fin de etapa.
El albergue dispone de 20 camas con colchonetas y mantas, cocina y duchas con agua caliente.
El teléfono: 620 57 30 74.
En verano, si el albergue está lleno, (o cerrado, como sucede en algunas ocasiones), tenemos como alternativa el que se abre en los locales de la Ikastola, en la calle Fuente del Hierro, a la salida de la ciudad por el otro extremo. Incluso si queremos continuar más allá y descansar ya en un entorno más rural, podemos seguir hasta la localidad de Cizur Menor, donde hay otro albergue abierto por la Orden de Malta.